El Rastro suma dos nuevos murales dentro de un proyecto impulsado por la Consejería de Cultura y con la colaboración de Oxígeno Laboratorio Cultural. La iniciativa se enmarca en una estrategia de regeneración urbana a través del arte.
La consejera de Cultura, Fadela Mohatar, ha explicado que esta intervención forma parte de un trabajo global por Melilla. “Nuestro Gobierno, con la Asociación Oxígeno Laboratorio Cultural, con toda esa maraña de entidades con las que intentamos y vamos colaborando, es un clásico en nuestra política cultural. Hemos trabajado en el Monte María Cristina, hemos trabajado en Cabrerizas, hemos trabajado en Tiro Nacional, hemos trabajado en La Cañada. Y El Rastro, lógicamente, también está ahora un poco en nuestro punto de mira”.
Mohatar ha señalado que el proyecto incluye la colaboración con comerciantes y propietarios de edificios del barrio. “Nos interesa poder regenerar todo lo que es El Rastro, un poco desde los propios cimientos de lo que fue. Y que duda cabe que el arte y la cultura son una parte fundamental”.
Uno de los murales representa la flora mediterránea con elementos como el olivo y la granada. El otro muestra una escena de un abuelo y un niño en un taller de zapatería.
Mohatar ha añadido que la residencia artística desarrollada junto a Oxígeno Laboratorio Cultural incluyó también la participación del Instituto Rusadir. “Lo que viene es un poco a reportar esos elementos culturales, de identidad y de conjunción con el entorno en el que nos encontramos”.
El trabajo de los artistas
El representante de Oxígeno Laboratorio Cultural, Francesco Bondanini, ha agradecido el apoyo de la Consejería de Cultura. “Nosotros agradecemos a la Consejería de Cultura que sigue creyendo en nuestros proyectos, en nuestras ideas”.
Ha explicado que los artistas invitados, Chiara Abramo y Dodici trabajaron tras una investigación previa sobre la zona. “Han estado aquí unos días haciendo un poco investigación del entorno, ya lo conocían. Han estado trabajando también antes a través del material que les hemos mandado. Y a partir de ahí han decidido hacer estas dos obras”.
Sobre la acogida del barrio, Bondanini ha señalado la implicación de los más jóvenes. “Muchos niños se paraban, pasaban con las bicis y preguntaban. Algunos ayudaron, en particular un chico, que de hecho ha firmado el mural”.
Según ha explicado, la obra también ha ido adaptándose a partir de las conversaciones con los vecinos. “En este mural hemos cambiado algunas cosas, ha habido un poco de diálogo, un poco de discusiones también, y hemos ido mejorando, cambiando algunas cosas que a lo mejor nosotros no veíamos. Al final el mural es para todos, entonces la idea ha ido mejorando en estos días”.
Bondanini ha subrayado que el objetivo no era imponer una idea cerrada, sino construirla en contacto con el entorno. “A nosotros nos gusta eso, que no sea algo que viene desde arriba, o que desde Italia venían con una idea, sino que más bien que esta idea se moldeara en estos días”.








