La Autoridad Portuaria de Melilla ha sacado a licitación las obras de mejora de los tacones de los muelles Ribera I y Nordeste II, una actuación presupuestada en 155.600 euros y con un plazo de ejecución de tres meses que permitirá adaptar estas infraestructuras a las necesidades de los buques que actualmente operan en el puerto y mejorar las condiciones de embarque y desembarque de vehículos y carga rodada.
El proyecto contempla dos intervenciones diferenciadas. Por un lado, el recrecido del tacón situado entre los muelles Nordeste II y Nordeste III y, por otro, la reparación superficial del pavimento del tacón del muelle Ribera I, que presenta un deterioro derivado del uso continuado de estas instalaciones.
Según la memoria técnica consultada por este periódico, la actuación responde a la evolución que ha experimentado el Puerto de Melilla desde comienzos del siglo XX. A lo largo de este periodo, la infraestructura ha ido creciendo y adaptándose a las necesidades económicas y sociales de la ciudad, un proceso que ahora continúa con la modernización de elementos fundamentales para la operativa diaria.
Uno de los principales objetivos de la actuación es mejorar la funcionalidad del tacón situado entre los muelles Nordeste II y Nordeste III, de forma que se adapte mejor a las características de los buques ro-ro (destinados al transporte de vehículos y mercancía rodada) que actualmente realizan escalas en la infraestructura melillense.
Facilitar el agarre de los vehículos
La Autoridad Portuaria explica en su documentación que el recrecido previsto permitirá reducir la diferencia de altura existente entre la cota de apoyo de los portalones de popa de los barcos y la cota del muelle. Esta mejora disminuirá el desnivel que deben salvar los vehículos durante las maniobras de embarque y desembarque, facilitando las operaciones logísticas y aumentando tanto la comodidad como la seguridad durante las mismas.
Para lograr este objetivo, el proyecto contempla la eliminación de las rampas existentes y del peralte actual construido con hormigón armado y pavimento de hormigón con fibras. Una vez demolidos estos elementos se ejecutará una superficie completamente renovada, continua y revestida con planchas de acero antideslizantes que mejorarán el agarre de los vehículos y ofrecerán una mayor resistencia frente al intenso tránsito diario.
Aunque el nuevo tacón tendrá una superficie horizontal, el diseño incorpora una ligera pendiente hacia los muelles Nordeste II y Nordeste III, del 0,55 % y del 0,57 %, respectivamente. Este bombeo permitirá canalizar el agua de lluvia hacia el mar y evitar la formación de charcos que puedan afectar a la seguridad o acelerar el deterioro del pavimento.
La segunda parte del proyecto se desarrollará en el tacón del muelle Ribera I, donde el paso continuado de vehículos pesados y la propia actividad portuaria han provocado un deterioro del firme. En este caso, la actuación consistirá en una reparación integral de la superficie dañada. Los trabajos comenzarán con la delimitación perimetral del área afectada y la ejecución de los correspondientes precortes para definir la zona de intervención. Posteriormente se procederá al fresado superficial hasta una profundidad aproximada de cuatro centímetros.
Prolongar la vida útil de la infraestructura
Una vez retirada la capa deteriorada se regularizará la superficie para obtener una plataforma horizontal que mantendrá una ligera pendiente hacia el mar, con el objetivo de garantizar una correcta evacuación de las aguas pluviales y evitar encharcamientos que puedan afectar tanto a la circulación como a la conservación del firme.
La superficie sobre la que se actuará alcanza aproximadamente los 150 metros cuadrados, correspondientes a un área de unos 25 metros de longitud por seis metros de anchura. El proyecto también prevé la reposición de los aristones del tacón del muelle Ribera I, elementos que contribuyen a proteger los bordes de la infraestructura y que presentan igualmente signos de desgaste por el uso.
La Autoridad Portuaria precisa, no obstante, que esta actuación no incluye el tacón del muelle Ribera II. La memoria técnica señala que está prevista una futura intervención específica sobre esa infraestructura.
Con esta inversión, el organismo portuario persigue prolongar la vida útil de estas instalaciones y mejorar su operatividad en uno de los puntos más utilizados para el tráfico ro-ro del Puerto de Melilla. La renovación permitirá adaptar la infraestructura a las exigencias de los buques actuales, facilitar las maniobras de embarque y desembarque de vehículos y mercancías y reducir las necesidades de mantenimiento derivadas del deterioro que provoca el intenso uso diario de estas zonas portuarias.








