El acceso al empleo sigue siendo uno de los grandes desafíos estructurales en territorios con especiales condicionantes socioeconómicos como Melilla. El programa Más Empleo, impulsado por Fundación ”la Caixa” y cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus, se ha consolidado como una herramienta estratégica para la inclusión activa de personas en situación o riesgo de exclusión social.
La iniciativa, dotada con 48 millones de euros a nivel nacional, impulsa 80 proyectos en toda España con una duración de seis años, orientados a implementar itinerarios integrales de inserción sociolaboral. En Melilla, una de las entidades seleccionadas ha sido la Fundación Diagrama, que ejecuta el proyecto Talem Melilla dentro de esta convocatoria.
Orientación e inserción
Isabel Villa, orientadora laboral y una de las responsables del programa Talem en Melilla, explica que el objetivo es, “la orientación e inserción sociolaboral de los participantes”. El modelo de intervención se basa en un diagnóstico individualizado. “Llegan aquí, se inscriben y, dependiendo de cada uno, tienen su itinerario individualizado. Vamos atendiendo las distintas cuestiones según el perfil que presentan”.
El programa está dirigido prioritariamente a jóvenes desempleados, aunque el espectro se ha ampliado a otros colectivos vulnerables: personas con discapacidad, víctimas de violencia de género o migrantes, entre otros. Los requisitos son ser mayor de edad, estar en situación de desempleo y pertenecer a alguno de estos colectivos.
En Melilla, la actual es la segunda convocatoria. La primera se desarrolló entre 2017 y 2023. La nueva etapa comenzó en mayo de 2024 y, según Villa, los resultados previos fueron determinantes para su continuidad: “Fueron bastante positivos”.
Formación
Talem Melilla ejecuta las bases de la convocatoria de la Fundación ”la Caixa” y articula su intervención en tres ejes principales: orientación laboral, formación e intermediación con el tejido empresarial.
Entre las acciones más demandadas destacan los talleres de elaboración de currículum, preparación de entrevistas de trabajo y competencias básicas para la empleabilidad. También se organizan formaciones internas y externas, así como prácticas profesionales.
Sin embargo, Villa matiza que no se trata de priorizar una línea sobre otra, sino de adaptarse al perfil. “Trabajamos sobre todo lo que viene buscando el propio participante en la orientación y que vaya conjunta a la inserción laboral”. Muchos jóvenes, especialmente estudiantes universitarios, desconocen cómo enfrentarse al mercado laboral. “En la universidad no reciben una formación concreta de inserción laboral y desconocen el amplio abanico de posibilidades que pueden tener”.
El itinerario no tiene una duración cerrada. El programa se ejecuta entre el 1 de enero y el 31 de diciembre, pero el acompañamiento continúa incluso cuando la persona logra empleo. “Aunque se inserte, seguimos haciendo seguimiento tanto con la empresa como con el propio participante”.
62 inscripciones activas
En lo que va de año, el programa cuenta con 62 personas inscritas activas. En 2025 atendió a 152 participantes y los datos de inserción superaron ampliamente los objetivos establecidos en las bases. “Tuvimos un 371%. Superamos el 100% que se suele estipular”, señala Villa.
Más allá de la cifra, la orientadora destaca la transformación personal y formativa de muchos participantes. “Tenemos casos de personas que llegaron terminando la ESO y ahora están matriculadas en formación profesional, preparando el Bachillerato o las pruebas de acceso a la universidad”.
De hecho, uno de los focos del programa el pasado año fue reforzar la formación reglada en perfiles sin estudios. “Cuando el perfil viene sin formación, lo primero que trabajamos es lo básico: que retomen estudios reglados”.
Tejido empresarial local
La inserción laboral en Melilla presenta particularidades propias. El tejido empresarial está compuesto mayoritariamente por pequeñas empresas familiares, lo que dificulta en ocasiones la intermediación.
“Es un tejido bastante complejo”, reconoce Villa. Sectores como la hostelería suelen ofrecer más oportunidades, especialmente empresas de mayor tamaño o con conexión con la península. Aun así, la captación y consolidación de alianzas empresariales requiere un trabajo constante.
El programa fomenta prácticas profesionales que, en muchos casos, derivan en contrataciones posteriores. Guarderías, comercios y pequeñas empresas locales colaboran en este proceso, facilitando una transición real al empleo.
El caso de Trinidad
Entre los casos de éxito del programa destaca el de Trinidad Álvarez Oliver, madre de cuatro hijos —uno de ellos con discapacidad—, que accedió a Más Empleo sin haber completado los estudios primarios y con una fuerte motivación por mejorar su situación.
“Estaba desempleada y estudiando la ESO”, recuerda. A través del programa recibió formación como auxiliar técnico de guardería, realizó prácticas y posteriormente fue contratada en el mismo centro donde se formó durante el verano.
“El programa me ayudó en formaciones, en asesoramiento de estudios, trabajo… prácticamente en todo”, explica. Para ella, la clave no estuvo en la dificultad académica, sino en la constancia. “Por mis circunstancias, con muchos hijos, lo más difícil era seguir estudiando y prosperar”.
Actualmente vuelve a estar desempleada, pero continúa formándose. Está cursando un grado medio de auxiliar de enfermería, lo que evidencia la vocación del programa por generar trayectorias de mejora sostenida y no únicamente inserciones puntuales.
Trinidad anima a otras personas a dar el paso. “Que no les dé vergüenza. Yo al principio no estaba muy motivada, pero fue entrar allí y no he parado”. Destaca especialmente el acompañamiento del equipo técnico. “Te ayudan en todo lo posible, te asesoran. Estoy súper contenta”.
Impacto social
En 2025, más de 1.500 melillenses en situación de vulnerabilidad se han beneficiado de los distintos programas sociales impulsados por la Fundación en la ciudad. La inversión anual en acción social supera los 500.000 euros.
En el marco específico de Más Empleo, los 152 participantes atendidos en Melilla han contado con itinerarios adaptados a situaciones de especial vulnerabilidad, alineados con los objetivos del Fondo Social Europeo Plus: promover la inclusión activa y mejorar la empleabilidad de quienes enfrentan mayores barreras de acceso al mercado laboral.
El mensaje final de Isabel Villa resume la filosofía del programa: perder el miedo y pedir ayuda. “Que no les dé vergüenza venir a informarse. Es simplemente dar un paso. Todo el mundo es válido para trabajar. Todos los trabajos son esenciales”.
En una ciudad con desafíos estructurales en materia de empleo, Más Empleo no solo ofrece herramientas técnicas, sino acompañamiento, orientación estratégica y oportunidades reales. Los datos avalan su eficacia, pero son historias como la de Trinidad las que reflejan su impacto más profundo: convertir la vulnerabilidad en proyecto de futuro.








