La protección del patrimonio histórico y modernista no depende únicamente de la actualización de catálogos o de las ayudas económicas: también requiere estrategias para actuar en casos donde los propietarios no cumplen con la obligación de conservación. En este contexto, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, y la consejera de Cultura, Fadela Mohatar, explicaron durante la rueda de prensa cómo se está abordando la conservación de inmuebles de especial importancia, incluyendo medidas como la acción sustitutoria y la asistencia técnica a propietarios con dificultades económicas o legales.
Además, se anunciaron nuevos proyectos culturales, entre ellos la rehabilitación de la Capilla de San Cristóbal como centro museístico dedicado a la medicina.
Vigilancia constante y acción sustitutoria
Ante la pregunta sobre la posibilidad de aplicar la acción sustitutoria en edificios de especial valor, Imbroda explicó que la prioridad de la Administración es actuar sobre aquellos inmuebles donde los propietarios, pese a recibir ayudas, no acometen las reparaciones necesarias. “No hay tantos, ojo que no hay tantos, pero cuando pasemos por aquí, veremos algunos. O este está, que no le han hecho caso. Sí, le hacemos caso”, afirmó el presidente, subrayando que se trata de casos excepcionales.
El presidente explicó que la intervención directa no se realiza de forma inmediata, ya que la legislación protege la propiedad privada. Primero se requiere notificar al propietario, solicitarle que realice las obras y revisar los proyectos presentados. Solo en aquellos casos en que la falta de actuación provoca riesgo de ruina económica, se puede considerar la demolición o la acción sustitutoria. Esta última consiste en que la Administración acomete la reparación y posteriormente repercute el coste al propietario.
“Si se cae, si se cae la ruina, si es más la reparación más del 50%, la reparación que hay que hacer puede ser ruina económica, entonces se puede tirar. Bueno, eso hay una vigilancia exquisita por parte de Cultura y de la Comisión Provincial de Patrimonio para que esto no ocurra”, detalló Imbroda. En casos concretos, indicó, se ha obligado a conservar fachadas mediante estructuras de sostén temporales, incluso cuando el coste superaba el valor de la intervención para el propietario.
El presidente recalcó que esta vía, la acción sustitutoria, es preferible a la expropiación y permite proteger los edificios sin necesidad de recurrir a procesos judiciales largos y complejos. Además, apuntó que las ayudas públicas, que pueden alcanzar hasta el 80% de la inversión en determinados inmuebles, ofrecen a los propietarios un incentivo económico muy significativo para realizar las obras sin tener que asumir la totalidad del coste.
Casuísticas legales y colaboración con propietarios
Por su parte, la consejera de Cultura, Fadela Mohatar, ofreció ejemplos concretos de cómo la Administración colabora con los propietarios para garantizar la conservación de los inmuebles. Explicó que algunos edificios cuentan con múltiples propietarios, a veces hasta 15, lo que dificulta coordinar la rehabilitación debido a problemas de herencia o desacuerdos familiares.
“Uno de los edificios que podéis ver, no voy a señalar cosa privada, pero el dueño vino a ofrecernos que si nosotros lo compramos. Ahora, con la necesidad que tiene de rehabilitación, él se ha animado y ha solicitado una ayuda para la reparación. Nosotros primero tenemos que facilitar que el propietario acceda a los fondos”, señaló Mohatar.
La consejera agregó que la Oficina de Impulso a la Rehabilitación, anunciada por el presidente, servirá como canal de asistencia técnica y legal para propietarios, especialmente en casos donde la estructura de propiedad compleja o la falta de recursos dificulta la conservación.
En este marco, se están realizando consultas con bufetes especializados en patrimonio para estudiar modelos de actuación aplicados en otros territorios.“Son casuísticas legales y jurídicas que vamos a intentar gestionar a través del área de patrimonio. Podemos ayudar, pero luego son ellos quienes deben asumir la responsabilidad de las obras, ya sea con nuestras ayudas o por sus propios medios”, indicó.
Protección de fachadas y seguimiento de expedientes
Imbroda también hizo hincapié en la labor de vigilancia que realiza la Administración sobre los edificios en riesgo. Recordó que todos los inmuebles históricos cuentan con expediente abierto y, cuando se detecta deterioro, se emiten requerimientos a los propietarios. En algunos casos, los propietarios ya han solicitado licencias de obra para iniciar la rehabilitación.
“Todo eso desde la Consejería de Fomento ya se ha comunicado por escrito: se tiene que rehabilitar, y algunos se han hecho de manera importante y han quedado muy lucidos”, apuntó. Entre los ejemplos mencionó intervenciones en calles céntricas donde se han recuperado elementos originales, como molduras y colores históricos de fachadas.
El presidente concluyó que la preocupación de la Administración por el patrimonio es “de 100 sobre 100” y que los recursos técnicos y financieros se incrementan proporcionalmente al valor histórico de los inmuebles. “Tenemos un inmenso patrimonio, y eso es una riqueza, pero hay que poner recursos para que siga luciendo como cuando se construyó a principios del siglo XX”, subrayó.
Capilla de San Cristo Rey
Más allá de las medidas de conservación y asistencia a propietarios, Imbroda anunció un proyecto singular vinculado a la historia de la medicina. La Capilla de San Cristo Rey será objeto de rehabilitación para convertirse en un centro de actividad museística y divulgativa sobre la medicina, en colaboración con la Real Academia Nacional de Medicina.
“Estamos negociando para hacer un foco museístico y además de trabajo, jornadas, conferencias, sobre lo que es la medicina en la historia. Melilla tiene mucho que decir: inventos como la epidural o el hospital Docker militar fueron pioneros en su tiempo”, explicó el presidente.
El proyecto prevé convertir la Capilla en un espacio de referencia, combinando exposición histórica, investigación y actividades educativas. Según Imbroda, la intervención permitirá recuperar la arquitectura original del edificio y dotarlo de nuevas funcionalidades, preservando su valor histórico y patrimonial.







