Francisco, al inicio de su pontificado, también lo hizo: la primera audiencia, a los periodistas. León XIV ha hablado a los habituales y a los 6.000 que han llegado a Roma estos días. “Desarmemos la comunicación de todo prejuicio, resentimiento, fanatismo y odio, purifiquémosla de la agresividad. No necesitamos una comunicación atronadora y muscular, sino una comunicación capaz de escuchar, de recoger la voz de los débiles que no tienen voz. Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la Tierra”. Para profundizar en el contenido de esta audiencia, El Faro de Melilla entrevista a Mónica Codina, profesora de Ética de la Comunicación en la Universidad de Navarra.
-¿Por qué cree usted que dedica a los periodistas la primera audiencia?
-El Papa se ha acercado a los periodistas para mostrar su agradecimiento por el trabajo intenso que han realizado estos días. Lo ha hecho con gran cercanía y cordialidad. Y así también ha querido presentarse y abrir un espacio de encuentro para ir conociéndose.
-El papa ha invitado a no usar lenguajes “ideológicos o facciosos”. ¿Una intención declarada de aplacar la polarización?
-Todavía más. Una invitación a recuperar el sentido más profundo de la comunicación: crear comunidad. Y esto sólo es posible si se aprende a escuchar. León XIV sabe cómo los profesionales de la comunicación influyen en el modo en que entendemos y afrontamos los problemas sociales.
-Tuvo un recuerdo para los reporteros encarcelados en “por intentar decir la verdad”. “La Iglesia reconoce en estos testigos, pienso en quienes informan sobre la guerra incluso a costa de su vida, la valentía de quienes defienden la dignidad, la justicia y el derecho de los pueblos a estar informados, porque solo los pueblos informados pueden tomar decisiones libres”. ¿Qué impresión le produce esta mención ç?
-Se trata de una muestra de gran sensibilidad. El recuerdo de cualquier reportero privado de libertad manifiesta el sentido de compromiso y servicio a la sociedad que tiene la profesión.
Hoy los desafíos del trabajo periodístico no se encuentran solo en las zonas de conflicto armado, sino en la ignorancia, la precariedad ética o la corrupción de la vida política. El periodismo está llamado a contribuir a mantener la integridad ética de la sociedad y de las instituciones por medio del conocimiento.
-El Papa animaba a perseguir el “compromiso de impulsar una comunicación diferente, que no busque el consenso a toda costa, que no se vista de palabras agresivas, que no se adhiera al modelo de la competición”. Podría explicar esta idea...
-Estamos en un cambio de época que se ha acelerado con la revolución digital. El momento histórico nos interpela a pensar cómo afrontar las transformaciones sociales de forma humana. Se trata de un desafío ético que obliga a la reflexión.
-“Vivimos tiempos difíciles de afrontar y de relatar, que representan un desafío para todos y del que no debemos escapar. Al contrario: nos exigen a cada uno, en nuestros diferentes roles y servicios, no ceder nunca a la mediocridad”. ¿Cómo llegar a la excelencia en el trabajo periodístico?
-León XIV ha señalado que no puede existir periodismo fuera de la historia. Es una llamada a trabajar bien, manteniendo la integridad ante los desafíos de nuestro tiempo. En primer lugar, el nuevo papa nos anima a escuchar para crear una cultura del diálogo, de la defensa de la libertad de los pueblos y de la justicia.
-“Las palabras que usan y el estilo que adoptan son importantes”. “La comunicación, de hecho, no es solo la transmisión de información, sino la creación de una cultura, de entornos humanos”, señaló. Preciosas palabras y una llamada a la responsabilidad personal ¿No cree?
-Definitivamente. Quien quiera mostrar las características de una sociedad plural tiene que ser capaz de comprender una polifonía de voces diversas, que ayudan a entender los matices de una realidad poliédrica. Es una tarea que requiere gran sensibilidad, en la que no hay una estructura maniquea de bandos opuestos, sino en la que se puede encontrar una multiplicidad enriquecedora de voces.







