Las fiestas de las dos religiones mayoritarias de Melilla (la cristiana y la musulmana) se han visto muy perjudicadas esta vez por culpa de la meteorología. Si ya en diciembre hubo que posponer e incluso cancelar actividades, si en enero los niños melillenses se quedaron sin la tradicional Cabalgata de Reyes, ahora se ha tenido que suspender el rezo conjunto, que durante los últimos años se venía celebrando en la Explanada de San Lorenzo. Las pésimas previsiones sobre el tiempo que haría recomendaron que la oración tuviera que llevarse al interior de las mezquitas. Queda por saber qué va a pasar en la Semana Santa, que más de una vez se ha visto afectada por lluvias y, en consecuencia, algunos pasos se quedan sin procesionar para frustración y disgusto de los devotos.
Por lo demás, la jornada de la Pascua ha transcurrido sin incidencias. Aparte del mal tiempo y de que cientos de melillenses aprovecharon el puente festivo para celebrarla en Marruecos, lo cierto es que Melilla presentaba ayer una imagen bastante singular: no había ni un alma por la calle. Coger un taxi era poco menos que misión imposible y la inmensa mayoría de restaurantes, bares y cafeterías estaban cerrados; son sectores donde los musulmanes se llevan al palma, aunque podría citarse otros que, sin embargo, en este caso no tienen un reflejo tan público y notorio.
Nuestros conciudadanos musulmanes festejan el Eid-el-Fitr fundamentalmente en sus casas, con sus familias, vistiendo sus mejores galas, en un ambiente de fraternidad para degustar todos juntos sus ricos platos típicos y pasar así una jornada agradable con sus más allegados.
El Faro de Melilla quiere expresar su felicitación a la comunidad musulmana de esta ciudad intercultural, deseándoles que el ayuno realizado en el último mes les haya servido para llenar su espíritu de paz, de bienestar y de alegría.
Y como esta ciudad nuestra es así, ya nos estamos encaminando, de hecho, a la Semana Santa. Mañana domingo se proclamará el Pregón en la iglesia del Sagrado Corazón y el día 29 se iniciará la pasión de Jesucristo con su llegada a Jerusalén en el denominado Domingo de Ramos.
Esta es la gran riqueza cultural de Melilla, porque cristianos y judíos compartiremos el día 1 de abril dos momentos enormes en nuestras creencias: será miércoles santo en el sufrimiento de Jesús y se conmemorará el Pésaj, que recuerda la salida de los hebreos de la esclavitud en Egipto.








