Su interés por África, junto a su pasión por el cine como espectadores y cinéfilos, al tiempo que como académicos especializados en el estudio de la historia y las narrativas cinematográficas, los llevó a indagar en el cine africano. El Faro de Melilla entrevista a José Antonio Jiménez de las Heras, editor del libro Una introducción a los cines africanos (Ed. Fragua). Esta obra acerca autores y sus obras más destacadas a un público que no conoce nada de sus biografías ni de sus filmografías.
-En la obra aparecen nombres como Med Hondo, Ousmane Sembène, Dijibril Diop, Mambety Souleymane, Cissé, el chadiano Mahamat-Saleh Haroun, Abderrahmane Sissako e Idrissa Ouedraogo…
-Son nombres desconocidos para el público en general y apenas recordados por unos pocos cinéfilos que asistieron al éxito internacional de Yeleen (La luz, 1987), película de Souleymané Cissé que fue la primera película africana en ganar un premio importante en un festival europeo (el Gran Premio del jurado en Cannes, el más importante tras la Palma de oro); la verdad es que, sobre estos autores y sus obras, casi nada se conoce y menos aún se reflexiona en España...
A pesar de la existencia de festivales consolidados en España, dedicados a los cines africanos, como el de Tarifa, con un largo recorrido, pero un prestigio minoritario, u otros emergentes, como el de Vitoria, el panorama en nuestro país es muy diferente al de otros países europeos como Francia o Portugal, quizá porque nuestras colonias en África se limitaron a Guinea Ecuatorial –en donde apenas se hizo la primera película, Feguibox, en 2016-, el interés general hacia los cines africanos ha sido casi inexistente y las publicaciones sobre ellos escasean todavía más. Si hablamos del ámbito universitario, apenas podemos encontrar fuentes documentales que se hayan preocupado en nuestro país por estas cinematografías.
-En la dedicatoria del libro usted escribe: ”A todos nuestros amigos africanos y la hermosa memoria de las bellas tierras rojas de sus caminos. Este libro es una gota en el océano para apoyar su memoria, su voz y el futuro de un continente al que occidente no puede abandonar ”...
-El continente africano ha estado muy presente en mi vida en estos últimos quince años desde que en 2009 tuve la oportunidad de visitar, por primera vez, el África subsahariana gracias al documental que realizamos allí, titulado Wale, Wale: la última frontera de la esperanza.Este documental, el segundo que se emitió en TVE de los veinte que se han mostrado a través de la televisión pública, y que han sido realizados por mi grupo de investigación y el centro de apoyo a la investigación (CAI) que creé hace casi 19 años y que dirijo, y que se denomina CREAV; un centro oficial de la Universidad para la divulgación de la ciencia, la cultura y la cooperación científico-técnica con países en vías de desarrollo y que depende del Vicerrectorado de investigación.
Debido al trabajo desarrollado por nosotros en el CREAV y a la colaboración habitual establecida desde él con algunos de los más destacados investigadores UCM (todos ellos buenos amigos), como el profesor José Manuel Bautista, Catedrático de Bioquímica UCM que investiga sobre la vacuna para la malaria infantil, Pedro Martínez Catedrático de hidrogeología de la Complutense que provee de pozos Low Cost y forma personal para su desarrollo en zonas rurales de Mali o Celia Sánchez Ramos, Profesora UCM también (y una de las mejores investigadoras mundiales según la UNESCO) que trabaja sobre la ceguera evitable en Senegal; gracias a todos ellos hemos podido conocer el continente, entrar e contacto con sus gentes y sus problemas reales e interesarnos por ellos y por su cultura, empezando por el cine, objeto de estudio e investigación para nosotros y una de nuestras grandes pasiones.
-“África: un espíritu y un corazón ancestral que conquista en silencio y para siempre al viajero que pisa sus tierras y caminos”, es como usted describe poéticamente los sentimientos que el continente africano le inspira y que alienta este trabajo coral...
-Creo que es difícil no enamorarse de África una vez que pisas el continente. Mi querida amiga y colega de investigación, Mar Marcos, paseando por Maputo la primera vez que visitó la capital mozambiqueña, en ese atardecer caótico de la ciudad populosa, anárquica, decadente, con sus aceras teñidas de suciedad y de grietas, se volvió hacia mi y me preguntó: “¿No entiendo por qué quieres volver aquí…?”. Ante su estupor no pude más que esbozar una sonrisa y eso bastó: dos semanas después, cuando íbamos a coger el vuelo a Madrid, llorábamos emocionados con la despedida que nos dieron nuestros estudiantes de la Universidade Eduardo Mondlane y ella me preguntaba con impaciencia cuando íbamos a volver de nuevo. Eso es África: un espíritu y un corazón ancestral que conquista en silencio y para siempre al viajero que pisa sus tierras y caminos.
-Una visión muy fascinante del continente que no le impide ver otras cosas...
-Es un continente que fascina al viajero y que, al tiempo, le lanza una serie de retos que ha de asumir si quiere seguir viajando y disfrutando del halo primigenio de aquellas tierras. Retos que tienen que ver con la pobreza, un elemento ineludible en el continente del cual los países occidentales tienen una enorme cuota de responsabilidad; con la falta de alimentos, medicinas o de recursos hídricos que hacen de la vida allí una lucha por la supervivencia; por la prevalencia cuasi pandémica de enfermedades como la malaria, la tuberculosis o el VIH o por la inmensa tasa de mortalidad infantil de un continente que debería mover nuestras conciencias ante su situación. Y, sin embargo, una fuerza imposible de prever nos lleva a visitarla una y otra vez con la melancolía instalada en el corazón cuando uno ha pasado demasiado tiempo sin ir a ella.
-¿A quien va dirigido el libro?
-El libro Una introducción a los Cines Africanos surge de la confluencia de las dos dimensiones que he comentado anteriormente, una personal y otra académica y profesional. El libro que les ofrecemos, tal y como se deriva de su título, pretende ser una introducción a los Cines Africanos enfocada a un publico generalista que gusta del cine y tiene interés por profundizar en él como fenómeno cultural y comunicacional, así como en el estudio de su narrativa y en el conocimiento de su historia. Pero también está dirigido al público universitario y juvenil, en general, que quiera conocer nuevas formas narrativas, alternativas al cine que consume de forma habitual y, por supuesto, también a un público más especializado y a aquellos especialistas, académicos o no, que no hayan entrado aún en el estudio o interés por estas cinematografías.
-Además de su novedad, ¿Cuáles crees que son los hechos diferenciales de este libro frente a otros para poder ser considerado innovador y pionero?
-Aparte de lo ya reseñado al ser un libro casi iniciático de una bibliografía académica sobre los cines africanos, creo que hay dos aspectos destacables. El primero sería la mezcla de grandes especialistas, profesores e investigadores consagrados, con jóvenes talentos que están iniciando su trayectoria de investigación y una generación intermedia, a la que pertenezco, que ya hemos acumulado armas y bagajes académicos e investigadores y que podemos consolidar y luchar por líneas de investigación novedosas como estas, haciendo de puente de unión entre las dos generaciones mencionadas. El nivel de los textos no me ha sorprendido, porque conozco a sus autores, pero me llena de orgullo poder decir que el lector va a encontrar un caudal de conocimientos servido por análisis penetrantes y certeros que van a suponer un viaje hacía el conocimiento de los cines africanos que va mucho más allá de esa mera introducción que reza en el título. Ha sido para mí, como editor, un regalo que me han hecho los autores con su compromiso y su trabajo y que sé que lo disfrutarán los lectores. Por otra parte, el volumen cuenta con un lujo pocas veces visto: un par de prólogos excelentes de dos de los autores más conocidos y prestigiosos de los cines del PALOP (Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa), que cuentan con un bloque propio, dado el peso y el volumen de autores que aportan a la filmografía africana por debajo del Sahara: Licinio Azevedo, “padre” del cine mozambiqueño junto a Ruy Guerra, y Sol de Carvalho uno de los cineastas emergentes y más interesantes del continente. Ambos cuentan con sendos análisis de sus películas y sus prólogos serán una inestimable puerta de entrada al cine del continente que dará al lector una imagen precisa, crítica, razonada y profunda de las cinematografías africanas; lo dicho: un auténtico lujo para el libro y sus futuros lectores.
-En el libro se abordan solo las obra de dos mujeres, una de ellas angoleña y la otra Marroquí…
-Nos hubiera gustado incluir muchas más, pero al restringirnos al cine de los países del África subsahariana y ser una introducción general teníamos que abordar la obra de figuras de referencia como Souleymane Cissé –fallecido en 2025 y uno de los pioneros de los cines africanos, del cual hablamos en estas páginas hace unos meses a propósito de su fallecimiento-, la de Ousmane Sembène, Med Hondo o el mítico Dijibril Dioo Mambety, haciendo difícil abordar figuras más recientes de mujeres cineastas africanas que, por desgracia, siguen siendo muy pocas. Nos encontramos directoras pioneras como Selma Baccar, NéjiaBen Mabrouk, Kalthoum Bornaz o Moufida Tatli en Túnez;, Farida Benlyazid, Farida Bourquia e Izza Gennini en Marruecos, Assia Djebar en Argelia, Safi Faye en Senegal, la keniata Anne Mungai o Sarah Maldoror, muchas de ellas pertenecientes a los cines del Magreb, cuya historia y recorrido es mucho mayor que el del cine por debajo del Sahara. De todas ellas, no podíamos dejar de abordar la obra de Sarah Maldoror, auténtica madre de los cines africanos y mito absoluto que nos dejó hace también muy pocos años –y de la que, por fortuna, se pudo disfrutar en España de una retrospectiva en Documenta Madrid en 2019, poco antes de su muerte-…
-¿Y por qué Farida Benlyazid que no pertenece a esos cines subsaharianos de los que hablamos?
-Por una parte, aunque el libro sea una introducción a estos cines, no queríamos dejar pasar la oportunidad de contar con una de las pocas expertas en cine del Magreb que hay en nuestro país, la profesora e investigadora de la Universidad Carlos III, Alejandra Val Cubero, dado que en un libro de estas características no parece inteligente ni estratégico no contar con una investigadora de referencia en el campo, como también lo es Fernando González García, Catedrático de la Universidad de Salamanca experto en los cines de los PALOP, o el caso del muy conocido divulgador e investigador sobre cine, el catedrático de la UCM, José Luis Sánchez Noriega. Alejandra es especialista en la figura de Farida y era obligado contar con su prosa y su capacidad de análisis para este volumen.
-Por último, ¿Cómo animaría a los cinéfilos a acercarse a esta obra?
-Creo que hay razones más que suficientes en todo lo anterior para animar a cualquier aficionado, interesado o estudioso del cine a esta obra. Pero si tuviera que decirles algo es que este libro es más que una obra sobre películas y autores africanos: este libro pretende ser un viaje interior para el lector, viajero imaginario por paisajes, figuras y acontecimientos extraordinarios y fascinantes, que formará una imagen mental en su cerebro y en su corazón de una tierra inigualable, un territorio en donde la realidad, la magia y la fantasía se dan la mano para configurar un mundo cotidiano, tan diferente a nuestras realidades occidentales que tan solo vislumbrarlo excitará sus sentidos y una curiosidad irrefrenable por conocer mas de ese mundo y sus gentes. África espera al lector, agazapada en cada uno de sus párrafos, para no soltarle nunca más… o así lo esperamos los autores de este libro. Yo lo sé porque lo he vivido y soy testigo de una fascinación a la que nadie puede abstraerse. Ánimo con el viaje: no les defraudará.








