En cuestión de unos días, los melillenses, todos sin distinción, debemos celebrar el Día de Melilla, que coincide con el 529 cumpleaños de nuestra españolidad. Y en este 17 de septiembre de 2026 la conmemoración tendrá a buen seguro un significado muy especial después de haber asistido a la invasión de Ceuta de los días 30 y 31 de julio, de la preocupación porque hubo intento de avalancha también hacia nuestra ciudad y de ver cómo el Gobierno de Sánchez no solo no ha hecho nada por aliviar el sufrimiento de los ceutíes sino que, muy al contrario, ha pasado de hablar de agresión a la integridad territorial de España a avisar de que se tendrán que ir acostumbrando porque se trata de un problema "estructural" por la diferencia de renta. En definitiva, que se construirán grandes centros de inmigrantes en las dos ciudades según las palabras del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Melilla, en su fiesta de aniversario como española, ha de recordar a sus hermanos ceutíes; es lo menos que se puede hacer por esos españoles de pro, que están padeciendo lo indecible desde hace más de mes y medio. Es seguro que habrá referencias al respecto en el discurso institucional que pronunciará el presidente Imbroda, quien tiene previsto viajar posteriormente a Ceuta para expresar desde allí su respaldo a la población caballa y a su presidente, Juan Jesús Vivas, que llegó incluso a amenazar al Gobierno nacional que se plantaría incluso a dormir en los polideportivos si se los incautaban para alojar inmigrantes con todo aquel que se le uniera.
Ese discurso de Imbroda será, un año más, la apertura del curso político y el centro de todas las críticas de la oposición, como suele ser habitual. En él, expondrá cuáles van a ser las prioridades de su Gobierno hasta el final del mandato en mayo de 2027, cuáles son las reivindicaciones mirando al norte y realizará un repaso a todas las acciones desarrolladas en el último año. De ahí la importancia de ese documento porque dará las claves de por dónde van a ir las actuaciones y de las necesidades más importantes que tiene la ciudad.
Como es habitual, Melilla asistirá otra vez a la inasistencia del segundo partido del arco parlamentario local, CpM, que se niega sistemáticamente a celebrar la españolidad y nunca acude a los actos institucionales del 17 de septiembre. Habrá que ver qué hace en este caso algún que otro de sus miembros, si se desmarcan o no de la línea oficial marcada por Aberchán como hicieron el 2 de septiembre o, por el contrario, siguen la consigna contraria a conmemorar el hecho histórico por el que la ciudad quedó integrada en la Corona de Castilla en 1497.








