Organizado por el Colegio de Psicólogos de Melilla e impartido por profesionales de la Unidad de Prevención del Suicidio 061/Salut Respon, dependiente del Pla Director de Salut Mental de Catalunya, el curso ‘Desescalada verbal en el paciente agitado’ ha reunido este viernes y sábado, 17 y 18 de octubre, a psicólogos, sanitarios, miembros de las fuerzas de seguridad y personal de emergencias en el salón de actos de la Comandancia de la Guardia Civil.
El taller ha sido impartido por Eva Porta, Xavier Durán y Jesica Martínez, expertos en intervención en crisis y manejo de pacientes agitados, quienes han combinado teoría y práctica para enseñar técnicas que no solo protegen al paciente, sino que también optimizan recursos y previenen situaciones de riesgo.
Según Eva Porta, psicóloga de emergencias, “el curso es específico de la desescalada verbal, una técnica comunicativa e interactiva que permite reducir la agitación y el nivel de activación del paciente a través de nuestra comunicación, tanto verbal como no verbal, evitando métodos más agresivos o contenciones físicas”.
Porta explica que un paciente agitado puede presentar hiperactividad física y emocional por distintas causas, ya sean orgánicas o derivadas de un estresor puntual. “Puede gritar, moverse rápidamente o manifestar agitación física y emocional. Nuestro objetivo es intervenir de manera segura y respetuosa”, señala.
El curso fue organizado tras la participación del Colegio de Psicología de Melilla en el primer Congreso de Psicología de Emergencias en Cataluña, donde los profesionales conocieron el taller y decidieron replicarlo en la ciudad autónoma. La actividad ha contado con alrededor de 20 participantes, quienes han podido combinar aprendizaje teórico con ejercicios prácticos.
Durante la primera jornada se abordó la teoría, explicando qué es un paciente agitado y los diez pasos con evidencia científica que permiten aplicar la desescalada verbal de manera efectiva. La segunda jornada se ha centrado en la práctica, mediante role-playing, simulando escenarios reales. En estos ejercicios, uno de los asistentes asumía el rol del paciente agitado, mientras que los intervinientes —guardias civiles, psicólogos de emergencias, bomberos o técnicos sanitarios— aplicaban las técnicas aprendidas para reducir la agitación de forma segura.
Entre las estrategias enseñadas se incluyen aspectos como la escucha activa, el acercamiento seguro, la identificación de causas de la agitación y el cierre efectivo de la intervención, con el objetivo de que el paciente no solo disminuya su nivel de activación, sino que también adquiera herramientas para gestionar futuros episodios.
La importancia de este tipo de formación, según Porta, radica en que la desescalada verbal es un método respetuoso y científicamente demostrado, que reduce la necesidad de recursos adicionales como contenciones físicas o medicación. “Si podemos desescalar a un paciente de manera verbal, se evita activar más recursos, se protege al interviniente y se asegura un tratamiento más humano”, destaca.
La acogida por parte de los profesionales melillenses ha sido muy positiva. “Todos los participantes están muy interesados y aprendiendo mucho. Estamos encantados de haber sido invitados a Melilla y de poder compartir esta formación esencial”, ha concluido Porta.








