La economía de Melilla busca desesperadamente un flotador que la mantenga a flote. Con el comercio del centro histórico "al borde del colapso" y los negocios cerrando sus puertas ante la falta de clientela, la CAM ha apostado todas sus cartas a un nuevo modelo económico: el turismo de cruceros. La llegada de ITM Group, grupo mexicano que opera cinco terminales en América, representa la única esperanza real para una economía local que amenaza con ahogarse sin una inyección urgente de visitantes y dinero fresco. Manuel Navas, miembro de la Asociación de Zona Centro, aplaude esta iniciativa que "supondrá un auge en la ciudad" pero a medio/largo plazo.
"Es una llegada urgente y necesaria para salvar al comercio y dar vida a la ciudad", explica Manolo Navas, miembro de la Asociación Zona Centro. Las cifras actuales son elocuentes: cuando los cruceros atracan en el puerto melillense, los comerciantes que deciden abrir en domingo comprueban que de cuatro ventas realizadas, dos corresponden a cruceristas y dos a melillenses que bajan al centro para apoyar el comercio local.
La realidad es que el impacto actual "es mínimo", reconoce Navas, pero la perspectiva cambia radicalmente con el proyecto de ITM Group. Y es que la empresa mexicana planea invertir casi dos millones de euros en la construcción de una terminal privada de cruceros que estará lista para 2026, con el ambicioso objetivo de atraer 150.000 cruceristas para 2030.
Ventajas del turismo crucerista y desafíos para los comerciantes
El perfil del crucerista presenta características muy atractivas para el comercio melillense. "Son muchos turistas que vienen el mismo día y no tienen el problema de alojamiento que tiene cualquier otro turista, o por ejemplo el transporte que está caro", explica Navas. "Se eluden esos problemas".
Se trata, además, de "un buen turismo, de poder adquisitivo medio-alto", lo que convierte a este sector en una oportunidad de oro para la reactivación económica. A diferencia del turismo convencional, los cruceristas llegan con una capacidad de gasto concentrada en el día de escala, beneficiando directamente al comercio de proximidad y la hostelería.
El proyecto va más allá de la simple llegada de turistas. ITM Group se define como "un creador de destinos turísticos integrales", y su modelo de negocio contempla la regeneración completa del entorno portuario. La compañía rehabilitará locales comerciales y creará una infraestructura moderna y conectada que evaluará a Melilla como puerto base en rutas del Mediterráneo.
"A corto, medio y largo plazo, en 3-5 años, puede cambiar la fisionomía del centro histórico de la ciudad", pronostica Navas. "Precisamente puede abrirse algunos comercios que se adapten exclusivamente a ese tipo de turismo. Es probable que se generen comercios dedicados exclusivamente a este sector".
La llegada masiva de cruceristas también plantea retos que los comerciantes deben abordar. "todos los comerciantes tenemos que adaptarnos, con el tema del idioma", señala el representante de Zona Centro. La diversificación de la clientela exigirá una mayor preparación en idiomas y adaptación de la oferta comercial a las demandas internacionales.
La hostelería se perfila como el sector más beneficiado inicialmente, aunque la expectativa es que el efecto se extienda progresivamente a todos los ámbitos del comercio local. Algunos comerciantes ya están experimentando esta realidad: "no tienen mucha suerte" todos por igual, pero quienes logran adaptarse ven resultados inmediatos.
En definitiva, los comerciantes aseguran que Melilla se encuentra en una encrucijada histórica. Por un lado, la inercia de un modelo económico agotado que ha llevado al comercio tradicional al límite de la resistencia; y, por otro, la promesa de una transformación radical que podría rescatar a toda una generación de comerciantes del naufragio económico.









Que paran en más ciudades con más productos más comercios más bares y vienen con todo incluido no se hagan ilusiones renovar o morir