El Banco de Alimentos de Melilla ha recibido con satisfacción la entrada en vigor, este 1 de abril de 2026, de la Ley 1/2025 de prevención del desperdicio alimentario, una normativa de ámbito nacional que persigue reducir de forma significativa la cantidad de alimentos que terminan desechándose y favorecer un mejor aprovechamiento de los productos aptos para el consumo.
Desde la entidad consideran que la aplicación de esta ley supone un paso importante en la lucha contra el desperdicio alimentario, al tiempo que abre nuevas posibilidades para reforzar la atención a las personas y familias que necesitan este tipo de ayuda. La valoración es positiva porque entienden que el nuevo marco legal puede facilitar una mayor recuperación de alimentos en buen estado para su posterior distribución social.
La norma busca implicar a todos los sectores de la cadena alimentaria en la reducción de pérdidas, desde la producción hasta la distribución y el consumo, e incorpora medidas orientadas a la reutilización de productos aptos. Entre los ejes que recoge la ley figura la necesidad de que las empresas adopten planes de prevención y gestión del desperdicio, además de priorizar la donación de alimentos seguros frente a otros destinos.
En ese contexto, el Banco de Alimentos de Melilla entiende que la nueva regulación puede traducirse en un incremento de las entregas de excedentes, especialmente de productos perecederos que puedan ser repartidos con rapidez entre las familias beneficiarias. La organización ya expresó su ilusión ante este nuevo escenario y espera contar con la colaboración de los distintos sectores de la alimentación para seguir desarrollando su labor asistencial. Según la información disponible, la entidad atiende a unas 6.000 personas.
Como antecedente, la Ley 1/2025 fue publicada en el BOE el 2 de abril de 2025 y refuerza el marco legal para prevenir las pérdidas y el desperdicio alimentario en España. El texto, además, extiende obligaciones a buena parte de los operadores del sector y plantea medidas de formación y concienciación para el personal implicado en la gestión de alimentos.
El Banco de Alimentos confía en que la entrada en vigor de esta normativa contribuya a mejorar la coordinación entre empresas, entidades sociales y demás agentes implicados, y ayude a rescatar más alimentos en buenas condiciones. La expectativa de la organización es que esta ley suponga un avance real, sostenido y útil tanto para reducir el despilfarro como para reforzar la atención a quienes más lo necesitan en Melilla.








