El Club Aciras ha firmado este fin de semana algo más que una victoria en la Primera Andaluza Senior Masculina. Su triunfo por 34–24 ante el BM Aguilar (Córdoba) no solo refleja un excelente momento deportivo, sino que reafirma un modelo de club comprometido con el desarrollo del balonmano en Melilla desde una base: la apuesta por el talento local y la construcción de un proyecto de futuro.
Con un equipo formado al completo por jugadores melillenses, el Aciras representa una propuesta que va mucho más allá de lo competitivo. Se trata de un club que ha decidido no depender de fichajes externos ni de soluciones temporales, sino invertir en su gente, en sus jugadores y jugadoras, para construir un camino a medio y largo plazo. Un modelo que exige tiempo, paciencia, formación y mucha pasión.
Y que, este fin de semana, ha obtenido una recompensa clara en la pista.
Victoria clara con jóvenes protagonistas
El duelo frente al BM Aguilar fue dominado de principio a fin por el conjunto melillense. Con una defensa sólida, rápidas transiciones y un juego posicional eficaz, los locales impusieron su ritmo y aprovecharon el apoyo del público para firmar una de sus victorias más completas de la temporada. Destacaron especialmente tres jóvenes que, con tan solo 18 años, ya se han convertido en referencias dentro del equipo:
Imran, en la posición de pivote, firmó una actuación sobresaliente. Anotó 8 goles con una eficacia del 100 % y generó numerosas situaciones de superioridad gracias a su movilidad e inteligencia táctica, forzando exclusiones y penaltis clave. Su potencia física y capacidad para leer el juego fueron decisivas.
Nordin Ahmed, central del equipo y líder natural sobre el parqué. Brilló por su uno contra uno, su visión de juego y, sobre todo, su capacidad de asumir la responsabilidad en momentos clave. Pero su papel va más allá: con solo 18 años, es también miembro de la directiva del club, participando en la organización diaria, el desarrollo de categorías inferiores y la toma de decisiones. Un ejemplo de compromiso y madurez.
Sufian Labyan, otro de los pilares del equipo, destacó por su equilibrio entre defensa y ataque, la rapidez de sus desplazamientos y su precisión en el lanzamiento, que ayudaron a mantener y ampliar la ventaja en los momentos más exigentes del partido.
Formación integral como eje del club
La filosofía del Club Aciras es clara: la competición es importante, pero no es un fin en sí mismo. Es una herramienta para formar personas y deportistas, para consolidar un proyecto que permita a los jóvenes melillenses seguir vinculados al balonmano a lo largo del tiempo. En Melilla, donde muchos jugadores desaparecen del deporte al finalizar su etapa juvenil, Aciras ha construido un puente hacia el futuro. Un espacio donde no solo se juega, sino que se entrena, se arbitra, se organiza.
Muchos de los jugadores del primer equipo son también entrenadores en las categorías inferiores, anotadores o aspirantes a árbitros. El club trabaja desde una visión integral, donde cada paso que da un joven deportista puede abrirle camino dentro del deporte, tanto en la pista como fuera de ella. Este enfoque es el que permite construir una cantera viva, autosuficiente y con identidad.
El futuro también es femenino
El proyecto de Aciras no se limita al equipo masculino. La próxima semana será el turno del equipo femenino, que inicia su andadura en la Liga Andaluza Femenina enfrentándose al BM Utrera. También compuesto íntegramente por jugadoras locales, este equipo representa la misma idea: mantener, cuidar y proyectar el balonmano femenino desde la base, dando continuidad a las jóvenes melillenses que apuestan por este deporte.
Con el mismo espíritu competitivo y la misma voluntad de formación, las chicas del Aciras se preparan para representar a Melilla con orgullo y responsabilidad.
Una victoria con mensaje
El 34–24 ante BM Aguilar es mucho más que un marcador. Es la prueba de que un modelo basado en el esfuerzo, el trabajo en equipo, el compromiso con la ciudad y la apuesta por lo local puede ser también competitivo. Que cuando los jugadores creen en el proyecto y sienten los colores, el rendimiento llega. El Club Aciras sigue su camino. Con humildad, con ambición y con la mirada puesta en un futuro donde Melilla tenga un balonmano propio, fuerte y sostenible. Las bases ya están sentadas.








