La Consejería de Medio Ambiente ha denunciado una serie de actos vandálicos que, desde el pasado 19 de junio, afectan gravemente al parque de Las Palmeras, uno de los espacios verdes más emblemáticos del barrio y que hace tres años estrenaba un área infantil para disfrute de los vecinos. Los hechos, que se han puesto en conocimiento de la Policía Local, incluyen destrozos, sustracciones y vertidos que comprometen tanto la seguridad como la limpieza del entorno.
Según el comunicado oficial hecho público por el área que dirige Daniel Ventura, uno de los episodios más llamativos fue el arranque del portón de acceso al parque, que posteriormente fue arrojado al cauce del río Oro. A ello se suma la inutilización, hasta en seis ocasiones, de los candados que protegen las distintas entradas, lo que ha obligado a reponer el sistema de cierre de forma reiterada.
La lista de daños continúa con la sustracción de maquinaria empleada para el mantenimiento de las instalaciones, que apareció días después, así como el arranque de una de las puertas del cuarto de aperos. También se han registrado roturas de papeleras y vertidos de escombros y aceite de motor en el recinto, lo que ha generado problemas de salubridad y ha afectado a la imagen del parque.
Medio Ambiente presentó una primera denuncia el pasado 5 de agosto, que fue ampliada la mañana de este lunes debido a la repetición de los incidentes. La Consejería ha hecho un llamamiento expreso a los vecinos para que colaboren proporcionando información que ayude a identificar a los responsables y frenar una situación que, a su juicio, está deteriorando un espacio público clave para el barrio.
Este escenario contrasta con la inversión realizada en 2022 para mejorar y ampliar las instalaciones del parque, cuando se inauguró un área de juegos infantiles con el objetivo de ofrecer a las familias un lugar seguro y atractivo para el ocio al aire libre. Aquella actuación formaba parte de un plan municipal para revitalizar los espacios verdes y dotar a la ciudad de infraestructuras que fomenten la convivencia y el esparcimiento.
Los continuos destrozos no solo suponen un gasto extra en reparaciones y mantenimiento, sino que también amenazan con desalentar el uso del parque por parte de las familias y vecinos, quienes ven cómo un espacio diseñado para el disfrute colectivo se degrada por la acción de unos pocos.
La Consejería ha reiterado su compromiso con la conservación del parque y ha recordado que la colaboración ciudadana es fundamental para evitar que estos hechos queden impunes. Mientras tanto, el área afectada continúa bajo vigilancia y se estudian medidas adicionales de seguridad para prevenir nuevos actos de vandalismo.








