León XIV, de nombre secular Robert Francis Prevost (Chicago, 14 de septiembre de 1955), originario de Estados Unidos y naturalizado peruano. El primer sumo pontífice de América del Norte y el primero de la Orden de San Agustín. El Faro de Melilla entrevista a Jorge Millán Cotrina, que fue párroco de la catedral de Chiclayo siendo Prevost su obispo. En su primera audiencia, el Papa dirigió un mensaje de paz a todos los pueblos. También se dirigió en español a su antigua diócesis de Chiclayo, mostrando su cercanía con la comunidad latinoamericana.
-Personalmente, ¿qué sintió cuando vio al que fue su obispo en Chiclayo como León XIV? ¿Pensó en algún momento que él podría ser elegido Papa?
-Podía tener una remota intuición de que podría ser elegido como Papa pero he de reconocerle que fue toda una sorpresa también para mí. Cuando lo vi en el balcón como Papa rompí a llorar de alegría, y, cuando empezó a hablar en castellano y dijo lo de "mi querida diócesis de Chiclayo, en Perú, donde, un pueblo fiel, ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto tanto tanto...", la emoción que sentí fue abrumadora.
-Porque usted conoció personalmente a Robert Prevost...
-Conocí muy de cerca a Robert Prevost pues vivimos bajo el mismo techo por nueve años en la casa episcopal, en Chiclayo. Hace pocos días, el Papa León XIV concedió una audiencia a un grupo de peruanos. Yo estaba entre ellos y tenía preparado un pequeño discurso, pero la emoción me impidió leerlo. Lloraba de emoción y lo abrazaba.
-En su primera aparición pública, expresó gratitud por el legado de su predecesor, el Papa Francisco. Gratitud, por ser el Papa predecesor o había algo más...
-Respecto a su gratitud al Papa Francisco, he de decir que eran amigos. Francisco sabía que Robert Prevost entendía muy bien las necesidades de la iglesia, y que la servía y amaba, además de que "eclesialmente era peruano". Francisco sabía también que Prevost tenía una visión muy amplia de los problemas del mundo. En los últimos años, siendo Prevost el Perfecto para el Dicasterio de los obispos, todos los sábados por la mañana despachaban. El Papa Francisco llegaba media hora antes a su cita. Lo esperaba.
-Siendo el Papa Francisco un hombre de gestos... queda bien claro.
-Lo había nombrado cardenal y arzobispo-obispo emérito. A nadie del entorno se le escapaba que el Papa Francisco "promovía la carrera" de Robert Prevost. Fue nombrado Prefecto del Dicasterio para los Obispos y, también, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, desempeñando estos cargos hasta abril de 2025. Fue creado cardenal en septiembre de 2023.
-Su ordenación sacerdotal fue el 19 de junio de 1982, en la capilla de Santa Mónica del Colegio Agustino de Roma, a manos del arzobispo Jean Jadot. Vocación misionera... Es el primer Papa perteneciente a la Orden de San Agustín. ¿Podría explicar el carisma de los agustinos?...
-Se trasladó a Roma para proseguir sus estudios en Derecho Canónico en la Universidad Angelicum, donde obtuvo la licenciatura en 1984 y el doctorado con mención magna cum laude con la tesis El rol del prior local de la Orden de San Agustín (1987). Yo creo que él estuvo tentado en ese momento de quedarse en Roma a vivir y seguir estudiando, llevar una vida académica, pero al final no lo hizo. Le tiró más lo de misionero. Respecto al carisma de los agustinos es: caridad y unidad. Doy fe de que este Papa es de una amabilidad exquisita.
-Tras su ordenación fue destinado a trabajar en la misión de Chulucanas, en Perú (1985-1986), siendo vicario parroquial de la catedral y canciller de la diócesis
-Sirvió en las ciudades de Piura, Chulucanas, Trujillo y Chiclayo de 1985 a 1986 y de 1988 a 1998, como vicario parroquial, funcionario diocesano, profesor de seminario y administrador parroquial. Posteriormente, fue elegido prior general de los agustinos, cargo que ocupó de 2001 a 2013.
-El Papa Francisco lo nombró obispo de Chiclayo a su regreso a Perú en 2015, año en el que también adquirió la nacionalidad de ese país.
-Era americano pero nunca lo sentimos extraño. Era agustino, pero no trajo ningún agustino con él. Un hombre receptivo que transmitía tranquilidad y confianza. A los seis meses de ser nombrado obispo de Chiclayo, me nombró párroco de la catedral.
-Ocupó el cargo de obispo de 2015 a 2023...
-Y fue en ese periodo en el que lo conocí personalmente, vivíamos en la misma casa. Es un hombre lleno de virtudes humanas: escuchaba atentamente a todos. Una escucha atenta. Antes de tomar una decisión -y tuvo asuntos muy complejos en Perú sobre los que dirimir- consultaba otros pareceres, reflexionaba, ponderaba. Cuando tomaba la decisión era determinado.
-Viviendo con él lo habrá llegado a conocer bien...
-Un hombre tranquilo, nunca lo vi enfadado, y, si alguna vez vi en él un asomo de enojo o preocupación doy fe de cómo sabía sobreponerse por el bien de la convivencia familiar.
-Me impresiona...
-Ponía todo en las manos de Dios. A veces era un poco serio, pues ponderaba las situaciones. No es un hombre de impulsos o actuar sin pensar mucho.
-Se hacía querer...
-Se ganó el cariño de todos. Era muy querido, se podría decir que se hizo peruano.
-No es fácil hacerse a un país siendo de otro. Amar el lugar donde vives, luchar por amarlo. No comparar. Buscar lo bueno y obviar en lo posible lo que a uno no le parezca bueno...
-Prevost se adaptó, era uno de los nuestros. Lo queríamos mucho.
-Se naturalizó peruano. Usted como peruano qué siente...
-Siempre fue un peruano más. Nunca hablaba de los EEUU. Se había adaptado muy bien a esta tierra, en cultura, comida e incluso quería aprender las expresiones y forma de hablar de Chiclayo. Amó profundamente esta tierra, porque él vino aquí a servir. Solamente había un día en que recordaba su tierra natal: el día de Acción de Gracias, y troceaba el pavo como lo hacía su padre.
-Y en su tiempo libre, ¿qué le veía usted hacer?
-Es un tenista aficionado, jugaba, si podía, los domingos porque estaba muy ocupado. También disfrutaba de la lectura y la música. Cuando viajaba en coche a la sierra por cuestiones pastorales escuchaba el grupo americano Mamas and the Papas.
-En 2017, el entonces obispo Prevost, a raíz del indulto otorgado al expresidente Alberto Fujimori por parte de Pedro Pablo Kuczynski, ¿qué sintió?
-"De su parte, sería más eficaz pedir perdón, personalmente, por algunas de las grandes injusticias que fueron cometidas y por las cuales fue juzgado y sentenciado", eso es lo que Prevost manifestó a los medios de comunicación cuando supo el indulto a Fujimori.
-Tuvo una postura crítica frente a los crímenes cometidos durante la Presidencia de Fujimori...
-Particularmente por las violaciones de los derechos humanos perpetradas por el Ejército del Perú, durante la época del terrorismo en el país, las cuales calificó como grandes injusticias de las que Fujimori debía pedir perdón con claridad y de forma pública a las víctimas.
-En el 2022 el Perú se vio sacudido por el llamado «estallido social peruano», un ciclo de masivas protestas antigubernamentales, violencia civil y represión militar.
-Al obispo Prevost las muertes en las protestas le causaban mucha tristeza y dolor. Pidió quedarse en el Perú cuando el Papa Francisco se lo quiso llevar a Roma. Pensaba que no era el momento de irse, se sentía comprometido con el Perú,
-Pero Dios tenía otros planes... También expresó solidaridad con la inmigración venezolana en Perú. Ayudó de forma concreta...
-Considerando a los migrantes víctimas de las políticas del chavismo y de las difíciles condiciones provocadas por el gobierno de Nicolás Maduro.
Los que regresaron a Venezuela han ido a dar las gracias a la Virgen de Coromoto, la patrona del país. Está muy agradecidos a la ayuda de Prevost siendo obispo.







