Ceuta y Melilla son las comunidades autónomas donde menos empresas realizaron ventas online durante el año 2024, según revela la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y el comercio electrónico en el ámbito empresarial.
El informe, publicado esta semana, refleja un retroceso generalizado en el porcentaje de empresas españolas con más de 10 empleados que utilizaron canales de comercio electrónico. A nivel nacional, esta cifra ha caído del 30,7% registrado en 2023 al 26,6% en 2024, lo que supone un descenso de más de cuatro puntos porcentuales. Es la caída más significativa de los últimos años en este indicador, que había mantenido una tendencia creciente en ejercicios anteriores.
Sin embargo, a pesar de la reducción en el número de compañías que comercializan productos o servicios por internet, el volumen de negocio generado mediante esta vía ha seguido creciendo. En 2024 alcanzó los 399.368 millones de euros, un 3,5 % más que el año anterior, lo que evidencia una mayor concentración de las ventas online en empresas ya consolidadas en este canal.
El estudio del INE, basado en una muestra de 25.000 empresas (15.000 de más de 10 empleados y 10.000 de menor tamaño), también mide otros indicadores relacionados con la digitalización empresarial, como el uso de inteligencia artificial, servicios en la nube, teletrabajo o conexión a internet.
En este contexto, Ceuta y Melilla se sitúan entre las regiones con menores niveles de implantación tecnológica. Junto con Cantabria, son las que presentan las cifras más bajas en cuanto al uso de herramientas TIC por parte de las empresas. En el extremo opuesto se encuentran Madrid, Cataluña y País Vasco, que lideran los indicadores de digitalización empresarial y presencia en el comercio electrónico.
Este diagnóstico confirma una tendencia ya advertida en años anteriores. Tal como informó El Faro de Melilla hace tres años, las empresas melillenses figuraban entre las que menos uso hacían de las tecnologías digitales a nivel nacional. Esa brecha tecnológica se refleja ahora también en su escasa participación en las ventas por internet, una situación que limita su capacidad de competir y expandirse en el actual entorno económico digital.
Además, el informe del INE pone de manifiesto otras diferencias importantes. Por ejemplo, solo el 21,1% de las empresas de más de 10 empleados utilizaban inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025, aunque esta cifra representa un aumento de casi 9 puntos respecto al año anterior. El sector servicios es el que más ha avanzado en este ámbito, con un 25,7% de adopción.
También el uso de servicios en la nube experimenta un crecimiento sostenido. En total, el 44,3% de las empresas utilizan servicios de pago en la nube, 5,6 puntos más que en 2024. En paralelo, el acceso a internet está prácticamente generalizado: el 99 % de las empresas dispone de conexión, y un 84,5% tiene página web corporativa, 2,7 puntos más que el año anterior.
A pesar de estas cifras positivas a nivel nacional, las disparidades regionales persisten. En regiones como Ceuta y Melilla, los bajos niveles de digitalización empresarial evidencian la necesidad de políticas públicas específicas que impulsen el desarrollo tecnológico, el acceso a la formación digital y la inversión en infraestructuras que permitan a las pequeñas y medianas empresas integrarse plenamente en el mercado online.
Reducir esta brecha digital se ha convertido en un desafío clave para garantizar la cohesión económica y territorial en España. El impulso al comercio electrónico y a la transformación digital no solo es una herramienta de crecimiento empresarial, sino también una vía para reforzar el tejido productivo local y evitar que regiones periféricas queden rezagadas frente a los polos económicos más desarrollados.







