La Junta de Gobierno de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima del Rocío, reunida el pasado 13 de abril, ha acordado el nombramiento de Carlos Rubiales Morales, director de Cruz de Guía Melilla, como pregonero de la Romería del Rocío 2026.
Junto a este nombramiento, la Hermandad ha designado como presentadora del pregonero a su hija, Doña María del Carmen Rubiales Duplas, quien actualmente ostenta el cargo de albacea general en la Ilustre, Venerable, Noble y Fervorosa Hermandad del Rocío de Melilla.
El acto del pregón tendrá lugar el 21 de mayo a las 20:00 horas, en la Parroquia de Santa María Micaela.
Sorpresa y emoción
El propio Carlos Rubiales ha reconocido que su designación llegó de forma inesperada. Explica que ya había vivido esta experiencia hace casi tres décadas. “Fue una sorpresa grande porque yo ya hace 29 años hice el pregón precisamente de la cofradía del Cautivo y del Rocío”, recuerda.
El nombramiento, comunicado por Gregorio Castillo, le generó un impacto inicial que rápidamente se transformó en aceptación y compromiso. “Cuando Gregorio Castillo me llamó, en principio me pilló de sorpresa, como es lógico. Y luego, al preguntarme si estaba dispuesto a hacerlo, dije: hombre, yo a la Virgen no le puedo decir que no”.
Rubiales subraya el significado personal de este nuevo encargo, que define como un honor especial. “Para mí es un alto honor poder, después de 29 años, volver a ensalzar a la Virgen del Rocío de pasión, que también se une con la Virgen del Rocío de gloria, puesto que lo vamos a celebrar en Pentecostés”.
Una relación profunda
La vinculación de Carlos Rubiales con el Rocío de Melilla no es reciente ni circunstancial. Su trayectoria está estrechamente ligada a la vida cofrade de la ciudad autónoma. “Empecé con la cofradía del Cautivo y luego, cuando se creó la hermandad del Rocío, tuve también el honor de proclamar el pregón de Pentecostés en el año 2007”, explica.
Aquel pregón supuso un punto de inflexión en su relación con la Hermandad. “A raíz de ese pregón solicité ser hermano de la hermandad y se me concedió ese privilegio”.
Desde entonces, su vínculo se ha consolidado con experiencias personales de gran significado espiritual. “He viajado a la aldea, he viajado a Almonte, y he tenido la gran satisfacción y el gran honor de besar el manto de la Virgen del Rocío, algo que no esperaba el primer año que fui a conocerla”.
Actualmente, además, forma parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad, lo que refuerza su implicación directa en la vida interna de la corporación.
Pregón en construcción
Sobre el contenido de su pregón, Rubiales ha preferido ser prudente, asegurando que aún se encuentra en fase de elaboración. “El pregón está en elaboración todavía. Hay un repaso por lo que es la presencia de la Virgen del Rocío en Melilla, la imagen de la cofradía, y luego ya me centro en lo que es en sí la romería”.
El pregonero insiste en que el texto final nace de un proceso íntimo y reflexivo. “Aunque hay bastante escrito, todavía queda un poquito para rematar todo aquello que brota del corazón y que yo quiero expresarle a la Virgen del Rocío”.
En cuanto a posibles avances se muestra reservado. “Los pregoneros somos muy celosos y normalmente no adelantamos nada para que la sorpresa esté. Como decía Mayra Gómez Kemp: hasta aquí puedo leer”.
Convertir la fe en palabras
Rubiales, con experiencia en numerosos pregones y exaltaciones, reconoce la complejidad de esta tarea. “Es complicado porque en cierta ocasión me preguntaron '¿cómo se hace un pregón?'. Y no sé cómo se hace un pregón. He hecho el pregón de la romería del Rocío, el pregón de Pentecostés, el pregón de Semana Santa, el de San Antonio y la exaltación de la Divina Pastora. Es decir, cualquiera diría que tengo un bagaje ya semiprofesional".
Sin embargo, cada encargo es distinto. “Cuando te enfrentas a una idea nueva es todo ponerte en oración y decir: Virgen Santa, ilumíname. Espíritu Santo, ilumíname, porque tengo que no solo expresar mis sentimientos, sino llegar a los corazones de quienes lo escuchan”.
El proceso, explica, combina inspiración y disciplina. “Lees, relees, corriges… hasta que llega un punto en que dices: ya está escrito y no le voy a dar más vueltas”.
Con mirada propia
Preguntado sobre si se inspira en otros pregoneros, su respuesta es clara. “No me inspiro en otros pregoneros. Suelo asistir a todos, pero tampoco leo mis pregones anteriores para que sea algo totalmente nuevo”.
Solo admite un hilo de continuidad simbólico. “Puede haber algún recuerdo del pregón de hace 29 años, pero solo un recuerdo, no la base central”.
El Rocío en Melilla
Sobre cómo se vive el Rocío en una ciudad alejada de Andalucía, Rubiales ofrece una reflexión amplia. “En todas las ciudades se vive el Rocío de una manera personal. Aquí la mayoría hemos visitado la aldea, muchos han ido a la romería”. En Melilla, la devoción se expresa a través de distintas celebraciones.
Todo ello supone una adaptación de la tradición a la realidad local. “Es adaptar un poco lo que es el Rocío a nuestra realidad”. Incluso recuerda una experiencia en el extranjero. “En San Juan de Luz, en Francia, vi cómo celebraban el Rocío con caballos, sevillanas, vestidos de flamenca y todo en francés. Me sorprendió muchísimo. Es frontera con España pero está muy lejos del Rocío y allí hay una comunidad que lo celebraba perfectamente”.
Emoción y entrega
De cara al acto del 21 de mayo, Rubiales expresa su deseo de conectar con el público. “Espero que llegue al corazón, que les guste y que disfruten de ese momento de la misma manera que espero yo también disfrutarlo”.
Concluye con una idea central que resume su sentir. “Pregonar a la Virgen es un momento muy importante. La Virgen se merece todo. Espero que entre la mano del Espíritu Santo y la predisposición del público, todos salgamos satisfechos de ese momento”.








