El 9 de septiembre de 1925, El Telegrama del Rif publicaba en la primera página, un gran titular: ALHUCEMAS POR ESPAÑA. Y a continuación el siguiente texto:
“La nueva circuló con la rapidez del pensamiento, cuando los fieles salían de orar ante la imagen de nuestra señora de las Victorias, cuya festividad se celebraba, inundando de júbilo las almas y abriendo los corazones a la esperanza.
Sí, era cierto, las tropas españolas habían pisado la tierra maldita de Alhucemas. ¡Alhucemas! Nombre fatídico para los españoles, por haber germinado allí todas las rebeldías y haberse incubado todas las agresiones que desde 1909 desangran a nuestra querida España.
Sí, es cierto que el valor indomable del abnegado Ejército de África se había lanzado al asalto de las baterías emplazadas sobre las ingentes moles de los morros y clavado la bandera nacional en los puestos de mando, entre le rugido de la artillería de Francia y de España en mortíferas salvas, el estampido de las bombas, de la aviación de los dos países y el agudo martilleo de ametralladoras y fusiles de los soldados más intrépidos del mundo.
Sí, era cierto que comenzaba a desvanecerse el fantasma de Alhucemas, merced a sabio plan elaborado por el ilustre marqués de Estella, pericia del general Sanjurjo y de los generales Saro y Fernández Pérez y Soriano; de los almirantes Hallier y [Joli], y bravura de las fuerzas de mar y tierra en íntima colaboración.
Pasó la pesadilla. Cesaron las desconfianzas y los pechos se bañan en optimismo. Porque, quienes han puesto pie en los morros, sabrán terminar la magna obra que les ha sido encomendada.
Sí, tengamos fe en los altos destinos de la raza que descubrió mundos y la honró siempre por la humanidad y la civilización, por la ciencia y el arte. Fruto de tantos sacrificios, de tanta sangre y tanto oro derramado, será la paz firme y sólida que devuelva a la Metrópoli la tranquilidad perdida.
Día de gozo y de gloria fue el de ayer, día grande de triunfo, al que la Naturaleza añadió sus pompas, alentadora e histórica fecha, que convida a gritar, con las energías de nuestras patriotas almas:
¡Viva España! ¡Viva el Ejército de África! ¡Vivan sus caudillos! Y ¡Viva Francia! que con España comparte estas horas jubilosas.”
El martes 8 de septiembre de 1925 (a las 5:50 de la mañana, según fuentes) tenía lugar en la bahía de Alhucemas una de las operaciones más importantes realizadas por el Ejército Español en territorio africano.
De sobra es conocido que supuso un hito en la historia militar ya que sirvió de referencia para, años más tarde, ejecutar en 1944, Normandía (Francia) una operación de similares características.
Mi única pretensión al escribir estas líneas es recordar, principalmente, a quienes perdieron la vida en ese día.
Según los datos que aparecen en varias fuentes, sin poder precisar una cifra exacta, los fallecidos fueron entre 30 y 40 personas. Tristemente no poseo información sobre todos ellos, pero no importa, porque este sencillo homenaje los incluye.
Creo que, como española y melillense, o viceversa, da igual el orden, no puedo dejar pasar fecha tan señalada y obviar a estos hombres, y por ende, a sus familias.
No puedo… ni quiero hacerlo, lo considero un deber, el cual asumí hace ya muchos años cuando dieron comienzo mis trabajos de investigación en relación a los fallecidos durante las campañas militares en Marruecos. Un período bastante amplio en el tiempo, desde 1893 hasta 1927. Poco después Eduardo Sar Quintas (q.e.p.d) y yo unimos esfuerzos.
Muchas horas de búsquedas en el cementerio de la Purísima Concepción, y en el Registro Civil. Siempre contando con la inestimable colaboración del personal de ambos. Nunca podré agradecerles lo suficiente su apoyo.
Grandes satisfacciones y también alguna que otra decepción, pero lejos de amilanarme, me han hecho más fuerte y con más ganas de seguir.
Yo, no podía permitir que transcurridos cien años, esta efeméride pasara con más pena que gloria. ¡Ellos no lo merecen!, Me satisface comprobar que en muchos lugares de nuestra geografía se están celebrando conferencias y actos similares en su honor.
Esta es mi humilde contribución a la conmemoración de un centenario que se ha pretendido silenciar, sin éxito. Y me alegro mucho de que haya sido así.
Unos meses antes de que tuviera lugar el desembarco, concretamente, el 12 de enero de 1925, un joven sevillano, Manuel Aguilar Echevarría, natural de Osuna, se incorporaba al Regimiento Mixto de Artillería de guarnición en Melilla. En esta Unidad cumplió su servicio militar hasta el 12 de marzo de 1927, fecha en la que se licenció.
Al leer estas líneas os preguntaréis: ¿quién fue Manuel? ¿tal vez uno de los fallecidos? No, no perdió la vida durante las acciones llevadas a cabo por nuestro Ejército en aquel lejano mes de septiembre. Pero si participó en el desembarco. Luchó junto a sus compañeros y volvió ileso a Melilla.
Lo que vivió durante aquellas jornadas nunca podremos saberlo. Toda la información se la llevó consigo, como tantos otros.
Hoy he querido hablar de él, entre otras cosas, porque era mi abuelo materno. Supe de estas circunstancias por mi madre y también que fue condecorado por ello.
Gracias a una libreta, que guardo como un tesoro, he podido averiguar su fecha de incorporación. Eso es lo único, para mi pesar.
De los datos que poseo, a día de hoy, el 8 de septiembre fallecieron:
ÁNGEL HERNÁNDEZ MENOR
Teniente de Caballería de la Harka de Tetuán, nº 1
Nacido en Villena (Alicante) el 27 de marzo de 1899.
Soltero; hijo de José Hernández Valdés y Catalina Menor Catalán.
Ingresó como alumno de Caballería el 1 de septiembre de 1917.
El 14 de septiembre de 1925, se exhumó el cadáver para su traslado al Cementerio de Villena (Alicante).
En la parcela 14 (fosa general) están enterrados:
VICENTE IGLESIAS ALONSO
Soldado de 2ª de Ingenieros del Batallón de Ingenieros de Tetuán
Nacido en San Román (León).
Soltero, 24 años; hijo de Fernando y ¿Atanasia?
ANDRÉS TORRES
Soldado del Batallón de Cazadores África, nº 12
No hay datos personales
EDUARDO MELÉNDEZ CASTELL
Soldado de 2ª de Artillería del Regimiento de Artillería de Ceuta
Nacido en Mieres (Asturias).
Soltero, 22 años; hijo de Manuel e Inocencia.
LISIO HEIPSI
Soldado del Batallón de Cazadores Talavera, nº 18
No hay datos personales
ALFREDO PALLÍN PÉREZ
Cabo Caballero Legionario del Tercio de Extranjeros
De Tuy (Pontevedra).
Soltero, 25 años; hijo de Dominga.
JOSÉ SUÁREZ ARROYO
Caballero Legionario del Tercio de Extranjeros
No hay datos personales
A ellos hay que sumar también el de Jean Andrillón, (soltero, 21 años) miembro del Ejército francés. A él hace mención El Telegrama del Rif, en su edición del día 10 de septiembre:
“El primer francés muerto por la causa común
Los proyectiles rifeños habían respetado al bravo contramaestre de la marina francesa, M. Jean Andrillón, cuando, en arriesgados vuelos, bombardeó en unión de los aviadores españoles, el campo rebelde de Alhucemas. Terminada su misión , en aguas de Mar Chica, un accidente desgraciado le arrebató la vida al abandonar el hidro.
Impresión dolorosa ha producido en el Ejército y en la ciudad, la triste noticia al divulgarse. Es el primer francés que muere en zona española, por la causa común, por la pacificación del Rif, de Yebala y del Uarga, por el triunfo de la civilización.”
Ninguno de los hombres anteriormente citados, los veremos reflejados en una lápida en nuestro camposanto; a excepción de Jean Andrillón, en el Panteón de Aviación. Y decir también que en la terraza superior del Panteón de Héroes, hay una pequeña lápida en su honor.
El teniente Hernández descansa en su Villena natal; y los demás yacen bajo otras sepulturas en la parcela 14.
Pero su sacrificio no ha sido estéril, lo que hicieron no será olvidado y cien años después, lo recordamos y agradecemos. ¡La muerte no es el final!
Me gustaría finalizar este homenaje con una frase anónima, en mi opinión, muy significativa:
“El verdadero héroe no es aquel que siempre sale victorioso, sino el que, aun derrotado, no deja de luchar”.









Es de agradecer, nos traiga el reflejo de un pasado, en recuerdo de esos valerosos hombres, que fueron fieles, hasta sus ultimas consecuencias, al juramento prestado a la PATRÍA. Así mismo, te agradecemos y consideramos, tu fluidez narrativa, que empleas al describirnos, unos hechos desafiantes. Ni que decir tiene, que reconocemos tu esmerada labor de investigación, pidiéndote que sigas así, por muchos años, para reconocimiento y deleite de los que te admiramos.
No se puede tener fe...con armas de fuego querida.
Nadie se mereció morir!!
DEP
Magnífica labor
Gracias por refrescar la memoria de nuestra historia
... Héroes?
Dime papa que hacíamos en Alhucemas?
No sé hijo
100 años después no tengo respuesta!!