La visita de los Reyes a Melilla este pasado miércoles, 14 de octubre, sigue siendo la gran protagonista en las conversaciones y el recuerdo de los melillenses. El corazón de esta ciudad sigue palpitando poniendo el foco en esa presencia real, que ya ha entrado en la historia local y en la memoria de un pueblo, que hacía 19 años no podía celebrar un acontecimiento de tanta trascendencia. De hecho, son miles los que ni siquiera habían nacido cuando Juan Carlos I y la reina Sofía pasearon por nuestras calles, o no tenían suficiente edad como para tener memoria de aquel día de noviembre de 2007.
Uno de los aspectos que sigue llamando la atención de los ciudadanos y que más minutos ocupa en esas conversaciones es la enorme cercanía de los monarcas, fundamentalmente en el caso de doña Letizia, que se mostró encantadora, empática y muy dispuesta a dejar claro el cariño de la Corona por esta tierra. Y lo hizo dejándose disfrutar por tantos como tuvieron la suerte de estar a su lado, no solo en la Plaza de España, donde estuvo saludando a cientos de personas durante más de una hora antes de entrar en el Palacio de la Asamblea, sino también en el barrio Virgen de la Victoria, donde tenían programada una visita al colegio público Eduardo Morillas.
Los Reyes han posibilitado, además, que Melilla proyectara una imagen magnífica en la práctica totalidad de los grandes medios de comunicación nacionales e incluso en algunos de ámbito internacional como la CNN. Todos destacan la unión de los melillenses con sus monarcas, la gran exhibición de españolidad, ese vínculo entre los visitantes reales y los ciudadanos a través de grandes muestras de afecto compartido, y, fundamentalmente, la importancia de los mensajes lanzados por el jefe del Estado, de contundencia inusual sobre el compromiso para la defensa de la ciudad, la afirmación de que "no estáis solos" y la firmeza al asegurar no solo la españolidad de este pueblo sino asimismo su pertenencia como parte inequívoca de Europa.
Fue una jornada muy especial que solo tuvo un pero: la actitud de una delegada del Gobierno que no tuvo a bien dar permiso a los empleados públicos de la Administración General del Estado, y muy específicamente a los docentes, para que pudieran ir a la Plaza de España para recibir allí a los Reyes. El PP ha querido ser prudente en ese sentido al afirmar que podía ser fruto de "la falta de criterio" de Moh o su incapacidad para entender la trascendencia del acontecimiento. Sin embargo, a nadie escapa que el Ejecutivo de Sánchez ha autorizado esa visita muy a regañadientes y que no sería extraño que en el fondo lo que deseaba es tratar de que asistiera el menor número posible de melillenses.








