Una adolescente de entre 12 y 13 años en estado muy grave por quemaduras fue evacuada el pasado martes desde Melilla hasta Málaga en un avión medicalizado, según han informado Diario Sur y El Español. Para ganar tiempo, los controladores aéreos del aeropuerto malagueño despejaron la ruta de la aeronave, que aterrizó sobre las 19.15 horas con una ambulancia esperando en la pista.
Según las fuentes consultadas por El Español, la menor sufrió un accidente doméstico y presentaba graves quemaduras en el rostro, las extremidades y el torso. Esas mismas fuentes señalaron que la niña “venía abrasada”. El traslado se realizó en un avión hospital con base en Málaga que presta servicio al Ingesa de Melilla.
Los controladores aéreos detallaron la operación en su cuenta de X, donde explicaron cómo reorganizaron el tráfico para dar prioridad al vuelo sanitario. Nada más despegar de Melilla, la aeronave recibió autorización para volar prácticamente en línea recta hacia la capital de la Costa del Sol.
En ese momento, el aeropuerto malagueño operaba en configuración sur. Los controladores situaron al avión medicalizado en una aproximación directa a la pista 31, una decisión que obligó a modificar los movimientos del resto de aeronaves que se encontraban en la zona.
Así, el último avión que había despegado por la pista 13 fue desviado hacia el este y los despegues quedaron detenidos de forma momentánea. Además, los controladores alargaron la maniobra de aproximación de otro aparato que llegaba desde el norte con destino a la pista 12.
Con estos ajustes, según el propio mensaje de los controladores, se logró “recortar un tiempo precioso” al avión sanitario, un factor determinante dada la gravedad de la paciente, como subraya Diario Sur.
Tras tomar tierra, la menor fue trasladada en ambulancia a un centro hospitalario. No ha trascendido a qué hospital fue ingresada ni cuál es su evolución. Los controladores cerraron su publicación deseando la pronta recuperación de la niña.
No es la primera vez en los últimos meses que los controladores del aeropuerto malagueño dan cuenta de su gestión ante una situación excepcional. Este verano, según recogió Málaga Hoy, un avión de Eurowings que cubría la ruta entre Málaga y la ciudad alemana de Stuttgart tuvo que regresar al aeródromo tras detectarse un posible bloqueo en el tren de aterrizaje.
En aquella ocasión, la tripulación declaró una urgencia Pan-Pan, un código que se emplea para advertir de un problema grave que requiere atención prioritaria, pero que no supone un peligro inmediato para la vida de los ocupantes ni para la aeronave.
Los controladores reservaron entonces la pista 12, destinada a los aterrizajes, para el avión afectado y desviaron el resto del tráfico a la pista 13. De este modo, el aeropuerto podía seguir operando despegues y aterrizajes por una misma pista en caso de que la otra quedara bloqueada.








