• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
jueves 10 de septiembre de 2026   - 10:04 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio » Noticias

Aula Escénica vuelve a abrir sus puertas el 14 de septiembre

La escuela inicia este mes sus clases de teatro y canto mientras mantiene abierto durante septiembre el periodo de inscripción para nuevos alumnos de todas las edades

por Alejandra Gutiérrez
10/09/2026 10:00 CEST
Aula Escénica vuelve a abrir sus puertas el 14 de septiembre

Alejandra Acedo, profesora de teatro de Aula Escénica, junto a parte del grupo de alumnas adultas. -Cedida por Acedo-


Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

Alejandra Acedo habla del teatro como quien habla de un lugar en el que ha vivido durante años. Antes de ser profesora, antes incluso de plantearse ponerse al frente de un aula, estaba el trabajo actoral, los escenarios y una disciplina que, según explica, exige una dedicación constante. La docencia llegó después. Durante tiempo, personas de Melilla le habían propuesto que impartiera clases, pero no había encontrado el espacio para hacerlo. La oportunidad apareció cuando se cruzó con María Mendoza y con un proyecto compartido. Mendoza llevaba cinco años dando clases de canto de manera independiente y, entre abril y mayo, ambas decidieron unir sus caminos para poner en marcha Aula Escénica, una escuela de artes escénicas que divide su actividad entre el canto y el teatro. María mantiene su trabajo vocal y Alejandra asumió la disciplina teatral, convirtiéndose en la incorporación más reciente al ámbito docente de las dos.

El proyecto apenas había tenido un par de meses y medio de recorrido cuando llegó el verano, pero ese tiempo fue suficiente para que Acedo pudiera hacerse una primera idea de lo que estaba ocurriendo dentro de las clases. La respuesta de los alumnos fue, dice, mejor de lo que podía esperar. Los que habían acudido durante esos primeros meses regresaron con ganas de continuar y, cuando llegó el momento de preguntar quién seguía y quién no, prácticamente todo el grupo quiso quedarse. De los 18 alumnos con los que comenzó el curso anterior, 17 continúan y las nuevas incorporaciones han elevado la cifra hasta los 23 confirmados. Acedo cuenta que siguen llegando mensajes de familias interesadas en apuntar a sus hijos, pero también de jóvenes y de adultos que quieren probar el teatro por primera vez.

En Melilla, explica, la escuela está creciendo también de una manera que conoce bien: a través del boca a boca. Por eso ha decidido mantener las inscripciones abiertas durante todo septiembre. No quiere que el acceso dependa de que alguien haya visto una publicación en redes sociales o haya recibido una determinada información en un medio de comunicación. Confía en esa conversación de persona a persona que, asegura, sigue teniendo mucho peso en la ciudad. Además, el espacio de Aula Escénica permite reorganizar los grupos, ampliarlos o hacerlos más reducidos según las necesidades. La idea es que septiembre sirva como periodo de adaptación, de conocimiento del espacio, de los compañeros y de las primeras herramientas teatrales, para comenzar en octubre con el curso ya plenamente en marcha.

La enseñanza, sin embargo, no puede ser igual para todos. Acedo trabaja con tres grupos y tres realidades distintas: infantil, juvenil y adultos. El grupo infantil reúne a niños de entre 6 y 10 años y tiene sus clases los lunes de 18:30 a 19:45; el juvenil, de 10 a 17 años, trabaja los martes de 19:00 a 20:15; y los adultos, desde los 18 años, cuentan con su grupo los lunes. Detrás de esa distribución hay una preparación docente que Acedo considera fundamental. No se trata simplemente de trasladar un contenido de un grupo a otro, sino de decidir qué enseñar, cómo hacerlo y qué materiales utilizar en función de la edad y de la madurez de quienes tiene delante.

Con los más pequeños, la clase empieza por el juego. Acedo habla de niñas de seis, ocho o nueve años que todavía no tienen la madurez necesaria para recibir directamente una explicación compleja sobre técnica teatral. En lugar de eso, trabaja con juegos teatrales que les permiten relacionarse, escucharse, interactuar, perder la vergüenza y aprender a desenvolverse dentro de un grupo. También aparecen pequeñas escenas y textos breves que deben memorizar, porque incluso a esas edades hay espacio para trabajar la memoria y la interpretación. Lo que más le llama la atención, sin embargo, no es cuánto pueden aprender, sino la naturalidad con la que lo hacen.

Acedo encuentra en los niños una cualidad que considera esencial para cualquier actor: la capacidad de actuar sin estar pendientes de sí mismos. "Tienen mucha soltura, tienen una naturalidad y una verdad que no tenemos los adultos", explica. Con los años, dice, quienes se forman como intérpretes pueden llegar a perder parte de esa espontaneidad precisamente por estar demasiado pendientes de aplicar la técnica. Por eso, con los pequeños intenta proteger aquello que ya poseen de manera instintiva. La técnica llegará después; primero está esa verdad que aparece cuando todavía no existe el miedo a hacerlo mal, al ridículo o a la mirada de los demás.

Con los adolescentes, los juegos continúan, pero cambian de sentido. Acedo trabaja con alumnos de edades comprendidas entre los 10 y los 16 años y reconoce que es el grupo que más le cuesta a la hora de abordar cuestiones como la desinhibición. Es una etapa en la que aparece con más fuerza el sentido del ridículo y en la que exponerse delante de los demás puede resultar especialmente difícil. Por eso utiliza actividades que persiguen los mismos objetivos —el trabajo grupal, la escucha, la verdad escénica, la creación de personajes—, pero planteadas de una manera distinta. La técnica se introduce poco a poco, casi sin que el alumno tenga la sensación de estar recibiendo una lección teórica.

La técnica teatral, en cambio, ocupa un lugar central cuando se trata de los adultos. Y ahí aparece una de las ideas que Acedo repite con mayor convicción: memorizar un texto es solamente una pequeña parte del trabajo de un actor. "Es que memorizar el texto es lo de menos", sostiene. Para ella, saber cada palabra, incluso con los puntos y las comas, no garantiza que exista una interpretación. Si el personaje no aparece realmente sobre el escenario, si no hay transformación ni emoción, el actor puede convertirse simplemente en alguien que recita correctamente.

Lo que se busca es que todo aquello que forma parte de la técnica termine integrado hasta desaparecer durante la interpretación. Un actor debe conocer las circunstancias de su personaje, sus objetivos, sus impulsos y su manera de relacionarse con lo que ocurre, pero no puede subir al escenario pensando en cada una de esas herramientas de manera mecánica. El entrenamiento consiste precisamente en conseguir que ese conocimiento se vuelva orgánico. Para llegar ahí hacen falta años de estudio, práctica y trabajo. Acedo compara la preparación de un actor con el entrenamiento físico: quien quiere fortalecer su cuerpo tiene que entrenar; del mismo modo, quien quiere construir un instrumento interpretativo tiene que ejercitarlo constantemente.

Grupo infantil de teatro de Aula Escénica. -Cedidas por Acedo-

1 de 4
- +

Por eso rechaza la idea de que el talento pueda sustituir a la formación. Reconoce que existen personas con talento natural, pero insiste en que incluso ese talento necesita trabajo. En su experiencia, actores que quizá partían de unas condiciones menos favorables y que estudiaron y entrenaron durante años acabaron convirtiéndose en intérpretes brillantes, mientras que otros con buenas cualidades terminaron estancándose por confiar únicamente en la inspiración. "El trabajo es todo y el entrenamiento es todo en este mundo", resume. La carrera de actor, añade, es una carrera de fondo: no termina la formación porque tampoco termina la necesidad de entrenar.

En el grupo de adultos de Aula Escénica esa diversidad de edades se convierte, precisamente, en una herramienta de aprendizaje. Hay alumnos desde los 18 años hasta personas de 60 y tantos, con participantes de 30, 40, 50 y más años. Esa mezcla permite explorar personajes y perfiles muy diferentes dentro de un mismo espacio. Acedo recuerda especialmente las dudas de algunas mujeres de 50 o más de 60 años que le preguntaban si podían acudir a sus clases por su edad. Su respuesta siempre es la misma: el teatro no tiene edad. Puede servir para quien quiere subirse a un escenario, pero también para quien simplemente necesita un espacio donde trabajar las emociones, relacionarse con otras personas o desconectar durante un rato de aquello que ocurre fuera del aula.

Cuando habla de esa dimensión del teatro, Acedo deja de hablar únicamente como profesora y atiende una dimensión más psicológica y emocional que favorece al ser humano. De ahí procede, en buena medida, la importancia que concede a lo que ocurre dentro de una clase más allá de la interpretación. El escenario permite ponerse en el lugar de otro, experimentar emociones ajenas y modificar las relaciones habituales. En el aula, ese intercambio se convierte también en una forma de aprendizaje personal.

Esa idea está especialmente presente cuando trabaja con niños. Acedo establece desde el principio una regla: dentro del espacio teatral no existe el bullying. Todos tienen que trabajar con todos y compartir el escenario, independientemente de los papeles que desempeñen fuera de él. Un niño puede ocupar el rol de quien ejerce una conducta abusiva en una escena y, en otra, interpretar a quien la recibe. Ese cambio de perspectiva, sostiene, puede modificar la manera en que los alumnos entienden las emociones y las experiencias de los demás. El teatro obliga a mirar desde otro lugar.

Para Acedo, ahí reside una de sus mayores capacidades: la empatía no se explica solamente, se practica. Para interpretar a un personaje hay que intentar comprender qué siente, por qué actúa de una determinada manera y cómo reaccionaría ante lo que le sucede. Las emociones tienen que pasar por el cuerpo del intérprete. Si no ocurre eso, dice, la interpretación queda vacía. Por eso defiende que el teatro debería ocupar un lugar mucho mayor en la educación desde las primeras etapas: cree que trabajar la empatía, la expresión y la capacidad de ponerse en la piel de otra persona podría ayudar a afrontar muchos de los problemas que aparecen en las relaciones entre niños y adolescentes.

Aula Escénica nace, precisamente, con esa vocación de acompañar ese aprendizaje a lo largo de distintas edades. Las clases de teatro y canto funcionan como disciplinas diferenciadas, aunque los alumnos pueden matricularse en ambas y beneficiarse de una tarifa conjunta. El precio mensual base de las clases de teatro es de 50 euros para alumnas de infantil y juvenil; y 60 euros para adultos. El teatro se desarrolla mediante grupos y horarios establecidos, mientras que María Mendoza adapta sus clases de canto a las necesidades y horarios de sus alumnos, que pueden recibir formación individual o en grupos reducidos. Las dos disciplinas pueden encontrarse, además, en un espectáculo de final de curso que ambas profesoras estudian como posibilidad. La técnica vocal también tiene una incidencia directa sobre el trabajo actoral: quien entrena la voz aprende a proyectarla y a utilizarla de una manera que después se refleja sobre el escenario.

Desde el área teatral, Acedo ya piensa en ese escenario final. Su intención es preparar una muestra de fin de curso en la que los alumnos puedan enseñar lo aprendido delante de sus familias. Pero antes de llegar ahí hay que atravesar todo el proceso: aprender a estar en el espacio, escuchar al compañero, memorizar, construir un personaje, entender qué se está haciendo, cómo moverse y, sobre todo, entrenar. La formación teatral ofrece una primera clase gratuita para que los interesados puedan probar antes de decidir si quieren continuar. Acedo lo plantea sin presión, especialmente con los niños. Si un alumno prueba y no quiere seguir, no hay nada que convencer. "Tú no puedes obligar a nadie a estar en un sitio y menos una cosa que es voluntaria", sostiene.

Esa misma libertad parece formar parte de la manera en que Acedo entiende su profesión. No pretende convencer a nadie de que el teatro tiene que gustarle. Para ella, el teatro es una necesidad, una forma de conocimiento y una disciplina que ha marcado su propia vida, pero sabe que no tiene por qué serlo para todo el mundo. Lo que sí quiere es que quien decida entrar en Aula Escénica encuentre un lugar donde trabajar, equivocarse, jugar, aprender y, con el tiempo, descubrir qué puede hacer sobre un escenario.

El curso arranca así con grupos de edades muy diferentes y con una cifra de alumnos que ya supera la de aquellos primeros meses. El punto de partida está en este septiembre (a partir del día 14), en esas primeras clases destinadas a reconocerse dentro del espacio y comenzar a entrenar. Después llegará octubre y, con él, el trabajo más continuado. Acedo sabe que el camino es largo. Para ella, de hecho, el actor nunca deja de estudiar. Y quizá por eso, mientras habla de una escuela que apenas comienza su primer curso, su mirada está mucho más lejos: en lo que puede ocurrir cuando esos niños, adolescentes y adultos hayan acumulado horas de trabajo, hayan aprendido a escuchar su cuerpo y su voz y puedan, finalmente, dejar de pensar en la técnica para hacer que todo lo aprendido aparezca sobre un escenario con naturalidad.

Tags: Alejandra AcedoAula EscénicaCantoMaría MendozaTeatro

RelacionadoEntradas

EFE

Fernando Portillo advierte que la causa judicial por Ceuta puede prolongarse durante años y dependerá de la cooperación de Marruecos

hace 1 hora

El CNI detectó también una bolsa de candidatos rumbo a Melilla

hace 1 hora

Sánchez dice que Ceuta debe acostumbrarse a su "realidad estructural" con la inmigración

hace 1 hora

SATE-STEs "lamenta" que Melilla esté a la cola de la educación en España

hace 1 hora

La Policía Local identifica al dueño de la moto de agua abandonada en el Río de Oro

hace 2 horas

Previsión del tiempo en Melilla: Jueves 10 de septiembre de 2026

hace 3 horas

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más visto

  • Los docentes de Religión de Melilla piden explicaciones por la reducción de horas

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Europa reconoce a las ciudades autónomas españolas como frontera sur

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Marruecos y España sabían 24 horas antes que habría invasión en Ceuta

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • El Gobierno ya no habla de regiones ultraperiféricas para Ceuta y Melilla

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • El Gobierno quiere que Villa Pilar recupere la Melilla agraria del siglo XX

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2023

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023