Los melillenses tienen todo el derecho del mundo a saber qué pasa con las instalaciones del Hospital Universitario, un edificio inaugurado hace apenas un año y con un uso real de seis meses, que no deja de presentar deficiencias, algunas de un nivel poco comprensible porque ha supuesto el cierre de quirófanos, salvo en casos de urgencia o de patologías que podrían poner en peligro la vida de los pacientes. Es decir, todas las intervenciones quirúrgicas programadas para cirugías susceptibles de ser aplazadas, han quedado anuladas, tal y como afirman los propios profesionales del centro hospitalario, el Colegio de Médicos y los sindicatos más representativos del sector sanitario de la ciudad.
Ya lo advirtió hace unos días la diputada del PP por Melilla, Sofía Acedo. Esta no solo denunció la situación (algo que también hizo la vicepresidenta de Vox) sino que anunció una ofensiva parlamentaria a través de la presentación de una batería de preguntas dirigida a que el Ministerio de Mónica García (Sumar) explique qué es lo que está pasando y por qué no se tomaron medidas en su momento para impedir este desenlace de tener que cerrar los quirófanos.
Y es que los propios sindicatos han dejado claro que el personal había avisado a la dirección del hospital de que las deficiencias en la climatización iba a acarrear problemas. CSIF, sin ir más lejos, hace más de una semana que avisó el enorme calor en la sala de curas. Entonces ya señaló que el personal se vio obligado a tener que llevar sus propios ventiladores para poder trabajar y que corría peligro la integridad de los medicamentos porque había signos de condensación en la nevera que los contiene.
Ahora resulta que el Ingesa sale públicamente con dos objetivos: decir que está en ello (faltaría más) y que no se publiquen cosas hasta que no se conozcan las conclusiones técnicas de los informes encargados. O sea, que el organismo público más cuestionado de esta ciudad se preocupa más por lo que se dice en la prensa que por haber hecho una inspección en condiciones cuando se alertó de lo que estaba pasando en un edificio que no parece que fuera diseñado teniendo en cuenta las altas temperaturas que se registran en esta ciudad en cuanto se ve de lejos la llegada del verano.
El Ingesa debe saber que se seguirá publicando todo aquello que se considere de trascendencia para los contribuyentes de Melilla, le guste o no la información. Y, por cierto, recordarle a sus directivos que la gente se alarma y se preocupa cuando ellos dan la sensación de hacer dejación de sus responsabilidades, no cuando se les dice lo que está sucediendo en un hospital, cuya estructura ya debía de haber sido auditado de forma independiente y publicados los resultados. Así, y no de otro modo, es como los melillenses se quedan tranquilos.








