El Congreso de los Diputados vivió este pasado jueves uno de los momentos más comentados del debate sobre la reforma del Código Penal para castigar las denominadas terapias de conversión. El protagonista fue el diputado y vicesecretario del Partido Popular, Jaime de los Santos, quien respondió con contundencia a los cánticos lanzados días atrás por militantes del PSOE de Melilla durante la celebración del Orgullo, donde se preguntaban de forma despectiva "¿dónde están los maricones del PP?". Su respuesta desde la tribuna fue tan breve como contundente: "Soy del PP, soy maricón y me siento muy orgulloso de ambas cosas".
La intervención trascendió rápidamente el debate parlamentario para convertirse en un símbolo de una controversia que vuelve a poner sobre la mesa una cuestión incómoda para determinados sectores de la izquierda: la pretensión de presentar al colectivo LGTBI como un espacio políticamente homogéneo, donde la discrepancia ideológica parece no tener cabida.
Las palabras de De los Santos no surgieron de manera espontánea. Eran una respuesta directa a unos cánticos pronunciados durante la marcha del Orgullo en Melilla, protagonizados por representantes y simpatizantes socialistas, que cuestionaban la existencia misma de homosexuales dentro del Partido Popular. Un episodio que numerosos dirigentes populares calificaron de homófobo por utilizar la orientación sexual como arma de confrontación política.
Paradójicamente, quienes con mayor frecuencia denuncian cualquier expresión discriminatoria guardaron un notable silencio cuando el ataque iba dirigido contra personas homosexuales por el simple hecho de militar en una formación política distinta. La polémica ha servido para evidenciar una contradicción que el PP lleva años denunciando: que algunos sectores progresistas parecen aceptar la diversidad afectiva y sexual, pero no la diversidad ideológica dentro del propio colectivo.
Durante su intervención, De los Santos reivindicó además la educación recibida por su familia, recordando que sus padres, "católicos y de derechas", siempre antepusieron el amor a cualquier prejuicio. Un mensaje que buscó desmontar determinados estereotipos asociados tradicionalmente al centro-derecha y reivindicar que la orientación sexual no determina necesariamente la ideología política.
El debate se endureció cuando el diputado socialista Víctor Gutiérrez respondió acusando a De los Santos de situarse "del lado de Vox" y llegó a afirmar que era "una vergüenza para el colectivo". Sus palabras elevaron aún más la tensión política en una sesión que debía centrarse en la protección de las víctimas de las terapias de conversión y terminó derivando en un enfrentamiento sobre quién puede arrogarse la representación moral del colectivo LGTBI.








