La portavoz del Gobierno de Melilla, Fadela Mohatar, ha querido dejar claro que el acuerdo sobre la jornada laboral de la Policía Local ya es una realidad tras pasar por el Consejo de Gobierno. Y lo ha presentado como algo más que un simple trámite: para el Ejecutivo, es la culminación de un compromiso que se arrastra desde 2019 y que, según dicen, por fin se ha podido cerrar.
La idea que ha querido transmitir el Gobierno es bastante sencilla: esto no ha sido un acuerdo improvisado ni rápido, sino el resultado de años de reuniones, negociaciones y muchas horas de trabajo. En palabras de la propia portavoz, ha sido un proceso largo y bastante intenso, pero que al final ha salido adelante “con éxito”. Y no solo eso, sino que además lo presentan como una decisión necesaria tanto para los agentes como para la propia organización interna de la Policía Local.
Detrás de este acuerdo hay una cuestión importante: ordenar de una vez por todas la jornada laboral y seguir avanzando en la valoración de puestos de trabajo. El Gobierno insiste en que ese era el camino desde el principio para poder cumplir lo que se prometió hace años, especialmente en lo relativo a la mejora de las condiciones laborales y salariales de los agentes.
También ha dejado caer la portavoz que el proceso no ha sido precisamente fácil. Sin dar muchos detalles, ha hablado de críticas y de intentos de frenar o ensuciar el acuerdo. Pero el mensaje final del Ejecutivo es que, pese a todo ese ruido, el trabajo ha seguido adelante y el resultado ya está encima de la mesa.
Ahora, con el visto bueno del Consejo de Gobierno, el siguiente paso es seguir con los trámites para que todo se aplique de forma definitiva. Para la Policía Local, esto supone empezar una nueva etapa con una regulación más clara de su jornada y con un sistema que, según el Ejecutivo, ayudará a organizar mejor el trabajo diario.
En resumen, el Gobierno de Melilla presenta este acuerdo como una promesa cumplida después de mucho tiempo de trabajo y negociación. Un paso que, según defienden, pone orden en una situación que llevaba años pendiente de resolverse.








