El Teatro Kursaal Fernando Arrabal ha vivido este sábado una de esas noches en las que la música ha conseguido conectar de forma directa con el público. El concierto “Nombre de Mujer”, protagonizado por el grupo cordobés Capachos y con la participación especial de la artista melillense Mabel Romero Imbroda y la solista María Luisa Arenas, convirtió el recinto en un espacio cargado de emoción, complicidad y sensibilidad musical.
Desde minutos antes del inicio ya se respiraba un ambiente especial en los alrededores del Kursaal. Decenas de melillenses acudieron atraídos por una propuesta diferente, construida alrededor de canciones emblemáticas dedicadas a figuras femeninas y marcada por el protagonismo de las voces y las letras. El público respondió prácticamente llenando el teatro y mostró desde el primer momento una actitud cercana y entregada.
La actuación arrancó con una cuidada puesta en escena en la que Capachos dejó claro el sello que caracteriza a la formación: armonías vocales, elegancia interpretativa y un repertorio pensado para emocionar. El grupo, dirigido por José María Luque Jurado, fue alternando temas de distintos estilos y épocas, logrando mantener una conexión constante con los asistentes.
Canciones como “Me va la vida en ello”, “Gracias a la vida” o “Y sin embargo” despertaron una fuerte ovación entre el público, que acompañó varias interpretaciones con aplausos espontáneos e incluso tarareando algunas letras desde sus butacas. El concierto avanzó entre baladas, canción de autor y momentos especialmente íntimos en los que el silencio del teatro reflejaba la atención absoluta de los asistentes.
Uno de los momentos más esperados de la noche llegó con la aparición de Mabel Romero Imbroda sobre el escenario. La cantante melillense recibió una cálida acogida del público y protagonizó una de las actuaciones más aplaudidas del concierto con la interpretación de “Lástimas”. Su voz, acompañada por el coro masculino de Capachos, creó una atmósfera especialmente emotiva que terminó arrancando una larga ovación en el Kursaal.
La química entre la artista melillense y la formación andaluza resultó evidente durante toda la actuación. Las voces masculinas aportaron profundidad y fuerza a cada interpretación, mientras que las colaboraciones solistas ofrecieron momentos de gran sensibilidad musical.
Más allá del repertorio, el concierto destacó también por su componente humano y emocional. El público respondió con cercanía durante toda la velada y muchos asistentes permanecieron varios minutos aplaudiendo al finalizar la actuación.
“Nombre de Mujer” dejó así una noche marcada por la emoción, la música en directo y el reconocimiento a la figura femenina a través de canciones que forman parte de la memoria colectiva. Un espectáculo elegante y cercano que consiguió convertir el Kursaal en un auténtico punto de encuentro cultural para los melillenses.







