Ir a una boda ya no es solo ponerse guapo y disfrutar de la barra libre. También es hacer números. Muchos números. Porque entre el traje, el regalo y el viaje (si tienes que hacerlo), la cuenta sube rápido. Y claro, uno se pregunta ¿cuánto dinero hay que meter en el sobre sin quedar mal ni arruinarse?
La respuesta corta en 2026 sin duda es más que antes. Bastante más.
El “precio estándar”
Durante años, la cifra mágica eran 120 euros. Eso era lo típico. Lo que dabas sin pensar demasiado. Pero ese estándar se ha quedado viejo.
Según explican expertos del sector nupcial, lo habitual ahora es unos 200 euros por persona. Es decir, si vas en pareja, prepara unos 400 euros.
Sí, duele leerlo. Pero es lo que hay. El motivo es que todo ha subido. El menú, la música, el fotógrafo, las flores. Así que ese dinero ya no es “un regalo generoso”, sino casi lo justo para cubrir gastos.
El famoso “cubierto”
En España hay una regla no escrita. El regalo debe cubrir, al menos, lo que cuesta tu plato.
¿Y cuánto cuesta ese plato en 2026? Pues depende. En las bodas sencillas puede rondar entre 60 y 80 euros. En las bodas medias entre 90 y 120 euros. Y en las bodas más completas puede alcanzar incluso los 130–180 o más.
Pero ojo, esto es solo el menú. Si sumas barra libre, decoración, música y demás, el coste real por invitado puede subir hasta 200 o incluso 350 euros.
Por eso muchos dicen: “da 200 y listo”. Es la forma rápida de no fallar.
¿Cuánto da la gente?
Aquí viene lo interesante. Porque no todo el mundo da lo mismo. En España, lo habitual se mueve en una horquilla bastante clara. Entre 150–200 euros si no tienes mucha relación. Más de 200 si eres amigo cercano y 300 o más si eres familia directa.
Y luego están los casos especiales: padrinos, hermanos o mejores amigos. Ahí el sobre ya puede subir bastante más.
También hay otra realidad y es que mucha gente ajusta. No todo el mundo puede permitirse 400 euros en una boda y menos si tienes tres en el mismo año.
Lo que pasa en Melilla
En Melilla, como en muchas ciudades más pequeñas, la cosa cambia un poco. Aquí las bodas suelen ser más familiares. Más cercanas. Y, en general, algo más ajustadas que en grandes ciudades como Madrid o Barcelona.
El precio del cubierto suele ser algo más contenido, dentro de los rangos bajos o medios del país. Es decir, muchas celebraciones se mueven aproximadamente entre 80 y 120 euros por persona, dependiendo del salón y el tipo de boda.
Y el regalo también suele ser más moderado. Lo habitual según los consultados es entre 150 por persona en la mayoría de los casos. Subiendo si hay mucha cercanía con los novios.
Aquí pesa mucho la relación personal. En una ciudad donde casi todo el mundo se conoce, no es lo mismo ir a la boda de un primo que de un conocido del barrio.
Aquí hay debate. Mucho. Por un lado, está la tradición de cubrir el cubierto y quedar bien.
Por otro, cada vez más voces dicen que eso no debería ser obligatorio. Que una boda es una invitación, no una factura. Y tiene sentido. Porque si te invitan a varias bodas en un año, la suma puede ser importante.
Al final, la mayoría coincide en “da lo que puedas, pero sin pasarte de listo ni de pobre”.
Bodas cada vez más caras
Casarse en España ya no es barato. Una boda media puede superar los 30.000 euros, dependiendo del número de invitados y el nivel del evento. Y eso ha cambiado la percepción del regalo. Antes era un detalle. Ahora, casi una ayuda económica.
Si hay que resumirlo en una frase, 200 euros por persona es el nuevo estándar en 2026. Pero no es una ley. Ni mucho menos. En Melilla, como en muchos sitios, sigue mandando el sentido común y la cercanía.
Así que la clave es si puedes, ajusta a lo habitual. Si no, da lo que tengas, y, sobre todo, disfruta la boda. Porque al final, lo importante no es el sobre. Es estar. Aunque el sobre, pese bastante.








