El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, ha comparecido ante los medios de comunicación para expresar su profunda indignación y preocupación por la precaria situación de las comunicaciones aéreas en la ciudad. Tras dos fines de semana consecutivos marcados por cancelaciones masivas y vuelos desviados debido a las condiciones meteorológicas, el líder del Ejecutivo local ha revelado la respuesta "desconcertante" que ha recibido por parte de la presidencia de AENA.
El presidente fue tajante al señalar que la falta de un sistema de aproximación moderno es el cuello de botella que asfixia las comunicaciones de la ciudad. "Saben perfectamente que cuando las nubes están a 900 metros, el avión no puede bajar. Es una cuestión física y técnica que se soluciona con inversión", explicó. En este sentido, Imbroda anunció que hoy mismo remitirá una respuesta técnica a AENA para "refrescarles la memoria" sobre las necesidades específicas del aeropuerto de Melilla.
Un mensaje a la oposición y al Gobierno Central
Imbroda no desaprovechó la oportunidad para afear la conducta de los partidos de la oposición, a quienes calificó de "graciosos" tras haber cuestionado si el Gobierno local estaba haciendo algo para informar al Ejecutivo de la Nación sobre estos problemas. "¿Han hecho ustedes algo para que se enteren en Madrid?, me dicen. ¿Pero será posible? Si el Gobierno Nacional no se ha enterado todavía de los problemas de comunicaciones que tenemos, ¿para qué quieren tener gente aquí?", espetó el mandatario.
El presidente recordó que el anterior periodo de gobierno (2019-2023) fue "nefasto" en esta materia y defendió la gestión de su equipo. "Nos hemos movido muchísimo sin ser nuestra responsabilidad competencial directa, pero lo hacemos por responsabilidad moral. Nos duelen los problemas de Melilla y estamos en todos ellos", defendió, insistiendo en que el actual Ejecutivo ha mejorado las condiciones de la comunidad transportista dentro de sus posibilidades presupuestarias.
La solución técnica: Ayudas a la navegación
El núcleo del conflicto reside en la tecnología de aproximación. Imbroda exigirá a AENA y al Ministerio de Fomento —de quien depende el organismo aeroportuario— la instalación de sistemas que permitan a los pilotos aterrizar en condiciones de baja visibilidad, de manera similar a como operan otros aeropuertos con dificultades geográficas.
"Les voy a preguntar directamente qué sistema de aproximación tienen que se pueda instalar aquí, igual que en otros sitios, para que el sistema lleve al piloto prácticamente hasta la cabecera de la pista, esté nublado, llueva o no", detalló el presidente. Según Imbroda, el objetivo es eliminar la incertidumbre que rodea cada vuelo en Melilla: "No podemos seguir dependiendo de si una nube está un poco más alta o más baja para saber si nuestros ciudadanos pueden viajar o si los turistas pueden llegar".
Un futuro incierto en las negociaciones
A pesar de la contundencia de sus palabras, el presidente se mostró escéptico sobre la disposición real de Madrid para abordar el problema de fondo. "Ya me dirán si me recibe o no me recibe, si seguimos hablándonos o no hablamos", concluyó, dejando la pelota en el tejado de AENA y del Ministerio de Transportes.
La situación aérea se ha convertido en una prioridad absoluta para el Gobierno local, que ve cómo la conectividad —clave para el desarrollo económico y el turismo— se ve lastrada por una infraestructura que Imbroda considera obsoleta para las necesidades del siglo XXI. El malestar ciudadano crece por momentos y, tras las declaraciones de hoy, la presión política sobre el Ministerio de Fomento no hará sino aumentar en las próximas semanas.
Melilla espera ahora una respuesta que no sea otra pregunta. Los melillenses, cansados de mirar al cielo con desconfianza cada vez que tienen un billete de avión en la mano, aguardan que el diálogo entre la Ciudad y AENA pase de los reproches a las licitaciones de nuevos equipos técnicos que garanticen, de una vez el derecho a la movilidad de todos los residentes.








