La red educativa de Melilla atiende actualmente a 752 alumnos con necesidades educativas especiales integrados en enseñanzas ordinarias, según los últimos datos que ha hecho públicos el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Las cifras oficiales muestran igualmente que la atención a estas personas recae mayoritariamente sobre el sistema público de enseñanza, que escolariza a casi nueve de cada diez de estos estudiantes. Revela además una concentración de casos en determinadas etapas educativas y perfiles de necesidad.
Uno de los aspectos que aborda el informe de la Administración central es la distribución por niveles, lo que permite conocer dónde se concentran las demandas de apoyo. La Educación Primaria se sitúa como el núcleo del sistema con 288 alumnos, lo que supone aproximadamente el 38,3% del total. Se trata de una etapa clave en la detección y consolidación de diagnósticos, lo que explica en parte esta elevada presencia. Le sigue la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), con 150 estudiantes (cerca del 20%), y la Educación Infantil, con 164 alumnos (21,8%). Este último dato apunta a un nivel creciente de detección temprana.
A partir de ahí, la presencia disminuye notablemente en las etapas postobligatorias. El Bachillerato apenas cuenta con 17 alumnos con necesidades especiales, mientras que la Formación Profesional Básica suma 37 casos. En los ciclos de Grado Medio hay 38 estudiantes, y en Grado Superior, un total de 22. También aparecen 35 alumnos en programas formativos de educación especial y solo un caso en otros programas formativos ordinarios.
Esta caída progresiva indica que muchos estudiantes con necesidades educativas especiales no logran mantenerse o progresar en las etapas más avanzadas, ya sea por falta de apoyos suficientes, adaptación limitada de los itinerarios o dificultades estructurales del propio sistema educativo.
La diferencia entre los 288 alumnos en Primaria y los 17 en Bachillerato revela que el sistema no está consiguiendo garantizar una continuidad equitativa. La Formación Profesional aparece como una vía alternativa, pero tampoco logra absorber completamente esa transición a tenor de los datos que ha dado a conocer el departamento que dirige Milagros Tolón.
Predominio del sistema público
Otro rasgo de la atención a este perfil de estudiantes es el peso de la escuela pública en Melilla. De los 752 alumnos contabilizados, 667 están matriculados en centros que dependen de la administración, frente a 85 en centros privados o concertados. Esto supone que el 88,7% del alumnado con necesidades especiales depende directamente de la red pública, que asume el mayor volumen y, habitualmente, los casos de mayor complejidad.
El análisis por sexo también confirma una tendencia, como es la sobrerrepresentación masculina. Los datos reflejan que casi siete de cada diez alumnos con necesidades educativas especiales son varones, una proporción muy visible en categorías como los trastornos del espectro autista o los de conducta.
En cuanto al tipo de necesidad, el sistema educativo de Melilla está condicionado por dos grandes grupos. Los trastornos del espectro autista (TEA) representan el colectivo más numeroso, con cerca del 40% del total y 295 situaciones en las aulas según los números del ministerio, seguidos muy de cerca por la discapacidad intelectual, que supera el 36% (275 casos). Entre ambos concentran más de tres cuartas partes del alumnado, lo que condiciona la planificación de recursos, desde especialistas en pedagogía terapéutica hasta personal de apoyo y orientadores en los centros educativos.
A bastante distancia aparecen otras necesidades como la discapacidad motora (55 alumnos), los trastornos graves de conducta (21) o las dificultades de comunicación y lenguaje (36), que, aunque menos numerosas, requieren intervenciones específicas por parte de personal cualificado. En el informe consultado por este periódico también aparece el epígrafe de pluridiscapacidad, al que están asignados en Melilla 36 estudiantes, además de 19 con necesidades auditivas, 15 visuales y 55 con discapacidad motora.
El apoyo educativo
Hasta aquí los números de quienes tienen necesidades educativas especiales, si bien la estadística recoge igualmente otros parámetros, como son los casos de estudiantes que precisan apoyo educativo por distintas circunstancias. En este apartado, el global de alumnos en Melilla que hacen uso de ese recurso asciende a 1.550, de los que un amplio número es por trastornos del aprendizaje (562), a los que se suman 391 que se encuadran en una situación de vulnerabilidad socioeducativa y 294 por trastornos leves y moderados del desarrollo del lenguaje y de la comunicación.
Igualmente, en los centros de enseñanzas de la ciudad se han anotado 26 situaciones de alumnado con altas capacidades, 158 con una integración tardía en el sistema educativo español, 30 casos de retraso madurativo y 88 en los que se ha apreciado trastornos de la atención.








