El Sábado de Pasión fue el día que la Cofradía del Nazareno escogió para su tradicional vía crucis por el entorno de Melilla la Vieja. Como ocurre desde hace dos siglos, el próximo sábado 28 de marzo el Cristo del Socorro será venerado por los melillenses en un itinerario nocturno que parte del templo del Sagrado Corazón.
Vía crucis significa “camino de la cruz” en latín. Se trata de un acto puramente religioso que repasa los momentos más importantes de la Pasión de Cristo. En sus catorce estaciones, los devotos recitan las lecturas y entonan los cánticos en un ambiente de recogimiento en el que la oración es la protagonista.
Este acto típico de la Cuaresma y de la Semana Santa toma un cariz especial en la ciudad del norte africano. El vicario Eduardo Resa será quien guíe esta ceremonia por el callejero melillense el sábado tras la misa de 20.00 horas, comenzando sobre las 21.00 horas aproximadamente.
Cristo del Socorro
El Santísimo Cristo del Socorro es una imagen que fue tallada en Melilla a principios del siglo XIX, obra de un capitán de Artillería. El crucificado fue adquirido por la hermandad en 1819, y recibe popularmente el nombre de “Cristo de las Buganvillas” o “Cristo chiquito”, en relación a los elementos que lo decoran y a las dimensiones en las que fue tallado.
Históricamente, la devoción a esta imagen viene de un milagro ocurrido en 1774, año en que el Cristo, llamado por aquel entonces de la Vera Cruz, obró un milagro en la ciudad vieja cuando esta fue ocupada por un sultán marroquí.
Su figura se asocia a las causas desesperadas; los devotos le piden esa ayuda, ese socorro que tanto necesitan. La talla, vinculada también a la Legión española, refuerza su imagen protectora en un enclave defensivo y militar como ha sido Melilla desde sus orígenes.
“Partimos de la iglesia del pueblo, y va recorriendo la muralla principalmente, en gratitud por ese voto que hizo el pueblo de Melilla al Cristo del Socorro”, explica Eduardo Resa, vicario episcopal de la ciudad.
En Semana Santa, el cristo sale en procesión el Viernes Santo en el cortejo del Santo Entierro, y es llevado por la juventud de la cofradía. Preside además este arraigado vía crucis en las vísperas del Domingo de Ramos.
Catorce estaciones
El vía crucis se ha convertido en una ceremonia “muy intimista de la Cofradía del Nazareno”. Resa califica de “impresionante” la vista que ofrece la muralla de noche, en el transcurso de este acto de fe.
La imagen es sencilla pero conmovedora: el cristo acompañado de cuatro faroles en la noche melillense. “La verdad que es muy bonito, muy sentido, un acto puramente religioso sin más añadidos”, añade el sacerdote.
El vicario episcopal marca el inicio y el fin del vía crucis, siendo quien entona los cánticos, aunque los fieles pueden, si así lo desean, participar en la lectura de las distintas estaciones.
Este acto anuncia la llegada inmediata de la Semana Santa en Melilla. Suele contar con la presencia de representantes de las distintas cofradías y está abierto a todos los devotos que quieran sumarse a la oración.
En cada estación, con los tiempos que corren, “se pide por los conflictos bélicos que hay, se pide por la situación de las familias, se pide por la gente que está en paro, que está pasando dificultades”, subraya el vicario episcopal Eduardo Resa.
Bajo su juicio, las estaciones que se desarrollan en la muralla, en la zona más cercana al faro, son las que más le conmueven e impresionan. “El recogimiento, la vista de Melilla, esas estaciones me recogen particularmente”, concluye Resa, quien invita a los melillenses el próximo sábado 28 a este recorrido dedicado a la oración y la reflexión.








