La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Humillado y María Santísima de la Piedad ya ha comenzado los preparativos de cara a la Semana Santa 2026. Los tronos están con los últimos retoques en la Plaza de Toros, mientras las imágenes aguardan en la Parroquia Castrense de la Purísima Concepción hasta la llegada de la esperada salida procesional.
El hermano mayor de la cofradía, Alejandro Domínguez Al-la está emocionado por esta fase preparatoria. Los actos y cultos de la hermandad se suceden, mientras tanto, en este tiempo de preparación. Cuando se aproxime la fecha, los tronos serán trasladados a la parroquia ante la inminente estación de penitencia en la que participan cerca de 200 melillenses, con representación del ámbito militar en honor al origen de la cofradía.
La Cuaresma
En primer lugar, el hermano mayor de la Cofradía del Humillado comenta que se han incorporado dos nuevos miembros a la Junta de Gobierno. La imposición de medallas fue el viernes pasado, bajo la “necesidad de cubrir ciertos puestos de responsabilidad dentro de la hermandad”. Por lo demás, “esta semana ya empezamos con muchas ganas, mucha energía, a hacer los preparativos de manera más fuerte y continuada”.
El punto de inicio suele ser el Solemne Triduo en honor a Nuestro Padre Jesús Humillado. Desde el Miércoles de Ceniza hasta el pasado viernes 20 de febrero, se han sucedido los cultos en la Parroquia Castrense para “orar y prepararse espiritualmente” ante lo que está por venir. Este triduo ha sido presidido por el Rvdo. Páter. D. David Sevilla González, director espiritual de la cofradía.
Por otro lado, todos los viernes, durante la época de Cuaresma y en colaboración con la parroquia, tiene lugar un ‘Vía Crucis’ en el entorno próximo. Una oportunidad perfecta para reflexionar en este tiempo de oración. El Viernes de Dolores, el próximo 27 de marzo, se dispondrá un besamanos del Cristo de las Cinco Llagas, “el Cristo que lleva a la Virgen de la Piedad en Pentecostés”, aclara el hermano mayor. Días antes, el 22 de marzo, será el pregón de la Semana Santa de Melilla de la Agrupación de Cofradías.
Primeros pasos
La Real Cofradía Castrense realiza estos arreglos en la Plaza de Toros, donde se encuentran en este momento los tronos. Allí los limpian, también los faroles y demás piezas, y están ultimando los detalles para la entrega de túnicas de la salida procesional.
El hermano mayor recuerda que todas las personas que reservaron túnicas el año pasado deben confirmar a través del formulario publicado en redes sociales o presencialmente en el local de la cofradía en la Plaza de Toros su participación o no en el cortejo cofrade. Igualmente, anima a los que quieran salir y no tengan túnica a que se pongan en contacto con la hermandad.
En este sentido, Alejandro Domínguez señala que no es necesario ser hermano para hacer la estación de penitencia y acompañar a los titulares en la salida. “Nosotros en este aspecto no somos exclusivos de decir ‘solamente salen los que sean hermanos’. Obviamente, que participe toda la ciudadanía, como el resto de cofradías”.
En cifras, entre los portadores y personas que realizan la estación de penitencia, en la cofradía pueden salir en torno a 100 o 200 personas. En el trono, solamente, habría cerca de 70 personas; en el cuerpo de nazarenos, entre niños y adultos pueden ser otras 50 o 60. El Martes Santo, acuden además representantes de todas las unidades militares de Melilla, apunta el hermano mayor.
Últimos retoques
En la Plaza de Toros, las personas encargadas de preparar los tronos suelen repasar sobre todo el tema de la pintura. “Que no haya daños, que no haya rotos, la limpieza. El problema de la plaza es que los muros son de arenisca y se llena de polvo muy fácilmente”, señala Alejandro Domínguez.
Se limpia la plata de las varas, los estandartes y demás enseres, que con la humedad se estropean con más facilidad. Un trabajo muy manual, que implica desmontar las piezas una a una y recomponerlas con el máximo cuidado.
Miman cada detalle para la Semana Grande. Aunque se realizan trabajos de mantenimiento, la labor en conservación no termina. Ahora están llevando a cabo los últimos retoques, pero las tareas se inician realmente cuando esta semana llega a su fin.
Falta de medios técnicos
Por desgracia, el hermano mayor comenta que “en la ciudad no contamos con los medios técnicos para poder hacer restauraciones de ciertos tipos de enseres”. Sí hay restauradores para la conservación de imágenes, “pero si queremos restaurar una vara de un estandarte, una campana o cualquier enser así un poquito más delicado, una corona de una virgen, por ejemplo, tenemos que enviarlo a la Península”.
Las cofradías melillenses están más limitadas en este sentido. Tienen que enviar este patrimonio a talleres especializados para hacer las reparaciones o restauraciones. “Muchas veces, sobre todo con el tema de la orfebrería, implica procesos de baños en plata o en oro que aquí en la ciudad no hay medios, por desgracia”.
Tienen que hacer estos envíos con antelación, y maximizar las precauciones porque las piezas e imágenes tienen cierta antigüedad y se catalogan como obras de arte. “La burocracia es más compleja de lo que pudiera parecer”, concluye así el hermano mayor de la Real Cofradía Castrense.








