Melilla cerró el año 2025 por primera vez por debajo de los 700 nacimientos, cifra que ha ido a la baja de manera drástica tras el cierre de las fronteras terrestres con Marruecos en marzo de 2020, debido a la pandemia y su posterior reapertura en 2022 con restricciones para cruzar.
Fuentes del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), organismo dependiente del Ministerio de Sanidad que gestiona las competencias en Melilla y Ceuta al no estar transferidas, han informado a EFE de que en Melilla han sido atendidos a lo largo del año pasado un total de 691 alumbramientos.
Antes del cierre fronterizo, las cifras de partos en el antiguo Hospital Comarcal eran mucho mayores que ahora, ya que en 2019 fue de 2.476; en 2018 fueron 2.564; en 2017, 2.799; en 2016, 2.946; y en 2015, el año en que se registró la cifra mayor, fueron 3.001.
En 2020, el año en que cerró la frontera con Marruecos debido a la pandemia, fueron 1.196 los partos atendidos en Melilla, mientras que en 2021 fueron 886; en 2022, 824; en 2023, 725; y en 2024, 763.
En 2025, el año que acaba de finalizar, han sido 691, de los cuales 28 han sido atendidos en el nuevo Hospital Universitario de Melilla (HUME), que comenzó su actividad asistencial el pasado 16 de diciembre al completarse el traslado de todas las unidades desde el antiguo Hospital Comarcal.
Primer bebé del año
Oliver Infante García fue el primer bebé del año 2026 en Melilla. Llegó al mundo a las 18:47 horas del pasado jueves, 1 de enero, en el Hospital Universitario
Hijo de Laura García Chaparro y Alonso Infante Morales, ha pesado 2,2 kilos. El nacimiento se ha producido por cesárea, y la madre se encuentra estable y en planta, bajo el cuidado de los profesionales del hospital.
En 2025, el protagonista fue José Manuel, quien nació en el antiguo Hospital Comarcal. La diferencia de contexto entre ambos alumbramientos refleja el avance significativo que ha supuesto la puesta en marcha del Hospital Universitario, un centro moderno y adaptado a las necesidades actuales de la población.









Pues me parece genial. Que las marroquíes se vayan a parir a su país y no en Melilla con cargo a nuestros impuestos. ¡Perfecto!