El Ministerio de Sanidad ha reducido de cuatro a tres las plazas de formación para médicos internos residentes (MIR) en la especialidad de Obstetricia y Ginecología en Melilla. La decisión, anunciada por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), responde a la fuerte caída en el número de partos que ha experimentado la ciudad desde que en marzo de 2020 se cerrara la frontera con Marruecos como parte de las medidas para contener la pandemia de COVID-19.
Ingesa, organismo dependiente del Ministerio y responsable de la sanidad pública en las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, donde las competencias no están transferidas, ha explicado en una nota de prensa que la reducción se debe al “desplome” de partos registrado en los últimos años, lo que ha afectado a la actividad asistencial y, por tanto, a las condiciones necesarias para una formación médica adecuada.
Según los datos aportados por el organismo, en 2015 se alcanzó el récord de partos en Melilla con 3.001 alumbramientos, de los cuales casi un 61% correspondía a mujeres extranjeras sin Seguridad Social. En 2019, el año anterior al cierre fronterizo, se contabilizaron 2.476 partos. Sin embargo, en 2024 esa cifra descendió a tan solo 763, lo que representa una caída de más del 69% respecto al año previo al cierre.
Este descenso se relaciona directamente con el nuevo régimen de control fronterizo que se implantó tras la pandemia. Hasta marzo de 2020 era habitual que ciudadanas de la vecina provincia marroquí de Nador cruzaran a Melilla para recibir atención sanitaria, especialmente en el caso de embarazos. Bastaba con presentar el documento de identidad para acceder a la ciudad. No obstante, con el cierre y posterior reapertura parcial en 2022, ese flujo migratorio sanitario quedó muy limitado.
La disminución de la actividad no se ha limitado al área de maternidad. Ingesa ha señalado que la actividad asistencial general del Hospital Comarcal de Melilla ha caído un 34%, lo que también influye en el número de plazas MIR que se pueden ofrecer con garantías formativas suficientes.
De esta forma, la oferta de plazas de formación sanitaria especializada en la ciudad autónoma para el próximo curso queda configurada en diez, de las cuales se ofertarán finalmente nueve. Concretamente, cinco serán para Medicina Familiar y Comunitaria, tres para Obstetricia y Ginecología y una para Medicina Interna, esta última ofertada por primera vez en Melilla.
Esta reducción en la especialidad de Ginecología contrasta con la tendencia general de ampliación de plazas MIR que ha vivido Melilla en los últimos años. En septiembre de 2023, tal como publicó El Faro de Melilla, el área sanitaria de la ciudad duplicó su oferta de plazas para formación especializada en medicina respecto a años anteriores, como parte de una estrategia de refuerzo del sistema público de salud y de atracción de nuevos profesionales.
No obstante, desde Ingesa se insiste en que las decisiones sobre el número de plazas por especialidad responden a criterios técnicos, directamente vinculados al volumen asistencial que permite una formación de calidad. Es decir, no basta con tener voluntad de ampliar la oferta; es imprescindible garantizar que los residentes tendrán acceso a una casuística y una carga de trabajo suficientes para su aprendizaje.
Por ahora, no se ha indicado si esta reducción en Ginecología será temporal o si podría extenderse a otras especialidades en función de la evolución asistencial. La ciudad mantiene, en cualquier caso, un compromiso con la mejora del sistema sanitario, pese a los desafíos estructurales que supone su situación geográfica y el impacto de la política fronteriza.








