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El gran fracaso

por Álvaro Cordón
20/01/2011 20:44 CET

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Ya hemos recorrido un largo camino en la aplicación de un sistema educativo que se alarga en el tiempo, y ello permite que pueda hacerse un balance aproximado sobre sus resultados, a la vista de la situación sociológica actual. Cuando se echa una mirada a algunos comportamientos y desmesuras se viene a caer en la cuenta que estos concuerdan poco con lo que debe ser una democracia, en la que las discrepancias deben ser resueltas a través de la aplicación estricta de la ley y su funcionamiento judicial. Sin embargo, desde las propias instancias, que tienen la obligación de que así sea, se lanzan descalificaciones e insultos impropios, no ya de demócratas, sino de personas medianamente educadas. Esa actitud repercute en quienes tienen predisposición a la barbarie, aunque hipócritamente se quiera negar ese mimetismo, porque, desde su punto de vista, se consideran legitimados para ello.
Tales irresponsables, con responsabilidades institucionales, no están capacitados para ejercer cargo público porque con su actitud favorecen un clima de violencia que partiendo de la palabra, se desliza fácilmente hacia la violencia física. Estos irresponsables políticos anti-, son creadores de problemas de convivencia y son muy dañinos para la sociedad y la democracia. Basta repasar enfrentamientos propiciados desde estas posturas: alumnado, profesorado; padres, hijos; hombres, mujeres; jóvenes y adultos; natalidad, aborto; fumadores, no fumadores; autóctonos, inmigrantes; diferenciaciones entre los derechos a los que acceden los ciudadanos de las distintas comunidades; animadversión política; sindicatos, empresarios; religiosidades y laicismos selectivos; continua intimidación educativa hacia el alumnado castellanohablante; desatención y manifestaciones de desacato a las leyes y mandatos constitucionales derivados del tribunal correspondiente; memoria histórica mal gestionada; etc, etc.
La incidencia de estas actitudes es evidente y se reflejan en datos concretos y objetivos tales como los sucesivos y negativos informes Pisa.
Las desalentadoras conclusiones a las que llegan algunos de los estudios realizados dentro del ámbito universitario, tales como el muy reciente informe ‘Jóvenes españoles 2010’, del pasado mes de noviembre, dirigido por el catedrático de Psicopatología de la Universidad de Granada, D. Vicente Caballo, en el que se refleja que la mitad de los jóvenes declaran su falta de confianza para poder acceder a un futuro prometedor. Asimismo, señala una elevada ansiedad que se une a su tendencia a evitar y escapar de situaciones que temen. A esto se añade el llamado síndrome  “burnout”, un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y pérdida de realización personal, lo que vulgarmente se conoce como “estar quemado”. Los alumnos que sufren este síndrome tienen una actitud cínica y distante hacia el estudio y se sienten incompetentes para estudiar.
Un informe conjunto de las universidades ‘Jaume I’ de Castellón y de ‘Lisboa’, llegan a la conclusión de que los estudiantes españoles obtendrían altos niveles de cinismo y agotamiento, y un rendimiento bajo en autoeficacia, además de tener tendencia a abandonar los estudios, sobre todo en los últimos cursos de la carrera.
Paralelamente a esto, en fecha 18 de enero de 2011, la Policía desmantela en Madrid el mayor laboratorio de Europa de cocaína. Junto a ello, se informa que España es el mayor mercado de esta droga en Europa y que somos líderes de la UE en su consumo. También ostentamos otro record, la mitad de las incautaciones mundiales de cannabis se realizan en España, y además somos el país con mayor blanqueo de dinero por drogas.
En lugar de tratar de paliar tan graves problemas, vemos cómo se gastan 12.000 euros por sesión en el Senado para que 25 traductores les traduzcan una lengua que conocen de sobra. ¿No saben por qué el español no es lengua oficial en Europa? Porque no contabilizan como hablantes de español a los hablantes de español de Galicia, País vasco y Cataluña. Cada cual saque sus conclusiones.
Si se hubiese educado en la responsabilidad, el respeto mutuo y el esfuerzo, esto no pasaría.

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