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Inicio Opinión

No se libra ni uno en el PSOE

Por Rosa de Alejandría
18/04/2026 08:30 CEST
Melilla
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No se libra ni uno. Ni uno solo dentro del PSOE parece capaz de sostener un discurso sin caer en la demagogia, el cinismo o la más evidente de las hipocresías. Lo ocurrido en Melilla con las Juventudes Socialistas y su ataque a la diputada del Partido Popular, Sofía Acedo, es un ejemplo tan claro como preocupante de esa deriva.

Resulta difícil tomarse en serio un comunicado que acusa de “estigmatizar” y “dividir” cuando ni siquiera se sostiene con argumentos sólidos. Pero lo verdaderamente llamativo no es la pobreza del contenido, sino la sensación de que quien firma ni siquiera es quien piensa o redacta. Se repite un patrón que ya es demasiado habitual: una maquinaria interna que elabora mensajes, los empaqueta y se los coloca al primero que pasa para que dé la cara. Y así, sin más, se lanza un discurso vacío, impostado y fácilmente desmontable.

Lo de Melilla no es un caso aislado. Es, en realidad, el reflejo en pequeño de lo que ocurre a nivel nacional. Porque si alguien ha contribuido en los últimos años a dividir a la sociedad española, a levantar muros entre ciudadanos y a etiquetar al discrepante, ese ha sido el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Bajo su liderazgo, el debate público ha degenerado en una constante confrontación donde todo vale con tal de deslegitimar al contrario.

Hablar de “división” desde el PSOE resulta, a estas alturas, un ejercicio de cinismo difícil de igualar. ¿Quién ha impulsado un discurso en el que se señala al adversario político con términos despectivos? ¿Quién ha contribuido a simplificar la realidad en un esquema de buenos y malos según la ideología? ¿Quién ha convertido la discrepancia en un motivo de señalamiento? Las respuestas no están precisamente en la bancada contraria.

Y si se mira un poco más atrás, el origen de esta forma de hacer política tampoco es nuevo. Tiene raíces claras en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo legado sigue marcando la estrategia socialista. Fue entonces cuando se reabrieron debates que parecían superados, cuando se alimentó una visión enfrentada de la sociedad y cuando se sembraron las bases de un discurso que hoy sigue explotándose sin pudor. Ese guerracivilismo latente, esa necesidad constante de dividir en bloques, no es una casualidad, sino una herencia asumida y desarrollada.

En este contexto, que desde Juventudes Socialistas de Melilla se acuse a Sofía Acedo de dividir a la sociedad no solo resulta débil, sino profundamente contradictorio. Porque quienes lanzan esa acusación forman parte de una estructura política que lleva años practicando exactamente lo mismo que denuncia. Y esa incoherencia es, probablemente, lo más grave.

El problema no es solo político, es también de credibilidad. Cuando un partido dice una cosa y hace la contraria de forma sistemática, su discurso pierde todo valor. Y eso es lo que está ocurriendo: una pérdida progresiva de coherencia que se traduce en mensajes cada vez más huecos, más previsibles y menos creíbles.

Lo de Melilla, con ese comunicado que parece escrito en un despacho y firmado por inercia, es casi anecdótico si se compara con el fondo del asunto. Pero precisamente por eso resulta tan revelador. Porque muestra hasta qué punto se ha normalizado una forma de hacer política en la que el relato importa más que la realidad y en la que la crítica al adversario se convierte en un acto automático, sin reflexión ni autocrítica.

Si no fuera por la gravedad del deterioro del debate público, la escena sería casi ridícula. Pero no lo es. Porque detrás de cada mensaje vacío, de cada acusación sin fundamento y de cada contradicción evidente, lo que se erosiona es la confianza de los ciudadanos en quienes dicen representarlos.

Y ahí está la clave: cuando nadie se libra, cuando la incoherencia se convierte en norma y cuando la crítica se utiliza como arma arrojadiza sin el más mínimo rigor, el problema deja de ser de un partido concreto para convertirse en un síntoma preocupante de la política en su conjunto.

Etiquetas: Noticias de Melilla

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