La tradicional celebración de San Juan en el Centro Polivalente de Servicios para Personas Mayores del Imserso se convirtió este año en una jornada especialmente significativa, marcada por la emoción, el reconocimiento institucional y la despedida de la directora territorial, Verónica Aznar, que ha presentado su dimisión tras casi cuatro años al frente del organismo.
El encuentro reunió a residentes, familiares, trabajadores y usuarios del centro en una tarde de convivencia en la que no faltaron la merienda compartida, la música en directo a cargo del grupo “Los Soniketes” y la tradicional quema de deseos, uno de los momentos más simbólicos de la festividad de San Juan. Sin embargo, el ambiente festivo dio paso a la emoción cuando se produjo el homenaje a Aznar, quien aprovechó la ocasión para despedirse públicamente de la comunidad con la que ha trabajado durante su etapa de gestión.
Durante su intervención, Verónica Aznar destacó el valor humano de su experiencia en la institución, subrayando el aprendizaje adquirido a lo largo de los años y el vínculo emocional establecido con residentes y personal del centro. “Para mí, la casa no son los edificios, las casas son las personas”, expresó, asegurando que la residencia “siempre será su casa” porque en ella ha vivido momentos de crecimiento personal, emoción y compromiso.
Asimismo, la ya exdirectora territorial quiso agradecer la confianza recibida por parte de la Delegación del Gobierno en Melilla, especialmente a la delegada Sabrina Moh, a quien dirigió palabras de reconocimiento por su cercanía y sensibilidad en la gestión. Aznar destacó la importancia de trabajar desde una perspectiva humana, recordando que “detrás de cada decisión hay personas, historias y emociones que deben ser atendidas con sensibilidad”.
Por su parte, Sabrina Moh dedicó un emotivo discurso de reconocimiento a la trayectoria de Aznar, a quien definió como una profesional ejemplar, comprometida y siempre disponible. “Eres la persona que siempre quiero tener en mi equipo”, afirmó la delegada, quien resaltó la implicación constante de la directora en el bienestar de las personas mayores y en el funcionamiento del centro.
El acto concluyó con la entrega de un ramo de flores como símbolo de agradecimiento y afecto, en un gesto que reflejó el reconocimiento institucional y humano a su labor. La celebración continuó posteriormente con música, convivencia y la tradicional quema de la candelaria elaborada por los propios residentes, cerrando así una jornada que combinó tradición festiva y un profundo componente emocional.
La despedida de Verónica Aznar deja tras de sí una etapa de gestión caracterizada por la cercanía con los usuarios y el fortalecimiento del vínculo entre la administración y las personas mayores, en un entorno donde lo institucional y lo humano han ido de la mano.








