Un hombre de 51 años fue detenido en Melilla tras agredir violentamente a una trabajadora de la ONCE en un intento de robo frustrado por la rápida intervención ciudadana. El suceso ocurrió el pasado 13 de octubre, sobre las 21:00 horas, en el barrio del Industrial, donde el agresor trató de arrebatarle la recaudación del día a la víctima, que se encontraba en su quiosco de venta.
Los hechos tuvieron lugar en la confluencia de la calle Marqués de Montemar con Paco Benítez Muñoz, zona también conocida como “Los Salazones”. La Sala CIMACC 091 recibió una llamada de alerta y movilizó de inmediato a un indicativo del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC), que acudió al lugar.
Cuando los agentes llegaron, encontraron a la empleada de la ONCE tendida en el suelo, visiblemente dolorida. La mujer explicó que un hombre se le acercó de forma repentina y comenzó a golpearla para robarle el dinero de la jornada. Su resistencia impidió que el agresor lograra su objetivo, pero fue clave la intervención de una mujer que, desde su vehículo, presenció la escena.
Esta testigo, al observar la agresión, tocó repetidamente el claxon para alertar a los viandantes y provocar la huida del atacante. La maniobra funcionó: el agresor huyó rápidamente del lugar, pero fue perseguido por un ciudadano que había presenciado la escena.
Durante la carrera, el sospechoso se deshizo de una sudadera, posiblemente para evitar ser identificado. No obstante, fue alcanzado en la calle Carlos V, donde el testigo logró retenerlo hasta que llegaron los agentes y procedieron a su arresto.
La víctima fue atendida por los servicios sanitarios, ya que no podía incorporarse por sí misma debido a las lesiones sufridas. Una ambulancia del 061 la trasladó al servicio de Urgencias del Hospital Comarcal, donde recibió atención médica.
El detenido, que cuenta con 13 antecedentes policiales, fue trasladado a dependencias policiales y posteriormente puesto a disposición judicial como presunto autor de un delito de robo con violencia.
Desde la Jefatura Superior de Policía de Melilla se ha querido destacar el papel fundamental de la ciudadanía en este caso, subrayando que tanto la acción de la testigo desde su coche como la intervención del testigo que retuvo al agresor fueron determinantes. “La colaboración ciudadana ha evitado que la agresión fuera a más y ha sido esencial para la detención del presunto autor de los hechos”, señalan desde el cuerpo policial.
Este suceso se produce en un contexto de preocupación por la seguridad en puntos de venta y establecimientos de atención al público, donde en ocasiones se concentran importantes sumas de dinero en efectivo. Aunque la ciudad cuenta con una amplia presencia policial, la participación de la ciudadanía sigue siendo un factor clave para prevenir y resolver delitos de este tipo.
No es el primer caso de robo con violencia registrado en Melilla en los últimos meses. En septiembre, la Policía Nacional también detuvo a un joven por un hecho similar en la vía pública, que además opuso resistencia a los agentes en el momento de su detención.
La Policía continúa con las diligencias para cerrar la investigación y ha reiterado su compromiso con la protección de los trabajadores vulnerables, como pueden ser los vendedores de la ONCE, que desarrollan su labor en puestos fijos expuestos a la vía pública.









Donde falta palo, sobra delincuencia.