El Tribunal Supremo ha estimado el recurso de casación presentado por un opositor a la Policía Local, reconociendo su derecho a solicitar la extensión de efectos de una sentencia firme favorable a otro aspirante que se encontraba en idéntica situación, sin que fuera necesario haber recurrido previamente las resoluciones finales del proceso selectivo. La resolución fija doctrina casacional sobre la interpretación del artículo 110 de la Ley de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa (LJCA) y supone un precedente relevante en materia de acceso al empleo público.
Inicio del conflicto
El caso se originó en un proceso selectivo para el acceso a la Policía Local, en el que el opositor superó todas las pruebas, incluyendo la fase del psicotécnico. Sin embargo, quedó fuera de las 32 plazas convocadas, a pesar de haber aprobado todos los ejercicios.
“Yo paso el psicotécnico. Lo que pasa es que yo quedo fuera de las 32 plazas. Aun pasándolo todo, quedo fuera de las 32 plazas. Después vimos que los criterios de corrección no se habían seguido y yo tenía que haber entrado dentro", explicó el opositor.
En esa misma convocatoria, otro aspirante en idéntica situación decidió recurrir por vía administrativa y posteriormente acudir a los tribunales. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo que conoció de aquel primer recurso estimó la demanda, al considerar acreditadas graves irregularidades en la corrección del psicotécnico.
La sentencia concluyó que los criterios de calificación no se ajustaban a las bases de la convocatoria y que no fueron publicados ni puestos en conocimiento de los aspirantes, vulnerando los principios de igualdad, mérito y capacidad que rigen el acceso al empleo público.
Consecuencias del fallo judicial previo
Como resultado de ese primer fallo, el opositor demandante fue declarado apto e integrado en el cuerpo como funcionario de carrera, con el reconocimiento de todos los derechos administrativos y económicos inherentes al cargo.
Este precedente fue clave para que el opositor iniciara su propio camino judicial. Desde el principio, su vocación profesional estuvo clara.
“Lo tenía decidido desde siempre: iba a dedicarme a alguna profesión dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”, afirmó.
A nivel personal, acceder finalmente a la plaza representa una satisfacción enorme y una tranquilidad indescriptible.
“Se ha cumplido lo que siempre quise: dedicarme a lo que quería y que se hiciera justicia”, señaló.
Descubriendo la irregularidad
El opositor relata que fue a través de sus compañeros como se dio cuenta de la existencia de un recurso judicial previo que podía beneficiarle.
“Varios compañeros fueron considerados no aptos en alguna parte del proceso. Pasábamos días estudiando y entrenando juntos, y uno de ellos comentó que un opositor, que como yo había aprobado todas las pruebas pero sin plaza, había denunciado la fase del psicotécnico”, explicó.
Tras informarse de lo ocurrido, decidió ponerse en contacto con el abogado del opositor que ya había ganado el procedimiento.
“Cuando me contó lo que había pasado, vi claro que la irregularidad que se había cometido era injusta. Me indicaron qué se podía hacer y no dudé ni un segundo”, señaló.
El aspirante enfatiza que nunca tuvo dudas ni temores al iniciar la vía judicial.
“Mi abogado me explicó todo, los riesgos y beneficios, y me asesoró en todo momento”, añadió.
Cinco años de espera
El recorrido judicial fue largo. Las oposiciones finalizaron el 1 de junio de 2021, fecha en la que se nombró a los 32 aspirantes que obtuvieron plaza. Desde entonces, casi cinco años separaron al opositor de su objetivo.
“Desde entonces han pasado casi cinco años”, indicó, reconociendo que la espera fue dura.
Durante este tiempo, el aspirante mantuvo la determinación de reclamar lo que consideraba justo, siguiendo de cerca cada etapa del procedimiento y cumpliendo con todos los pasos legales necesarios para que su caso fuera atendido correctamente.
Decisión de recurrir y firmeza en la vía judicial
El opositor subraya que su decisión de recurrir fue clara desde el principio, motivada por la convicción de que él y otros compañeros habían aprobado todas las pruebas y que debían haber entrado dentro de las 32 plazas.
“Vi tan claro que la irregularidad que se había cometido era tan injusta que no dudé ni un segundo. Dudas no tenía, temores tampoco”, afirmó.
Su firmeza y el acompañamiento del abogado fueron esenciales para superar los obstáculos del proceso judicial y conseguir finalmente el reconocimiento de su derecho a la plaza.
Críticas
Más allá de su caso particular, el opositor ofrece una reflexión crítica sobre los procesos selectivos y la falta de responsabilidades cuando se detectan irregularidades.
“El problema es que cuando se descubre que algo se ha hecho mal o de la manera menos correcta, no hay responsabilidades para nadie y se vuelve a hacer lo mismo”, denunció.
Señala que este tipo de situaciones generan desconfianza entre los aspirantes y enfatiza la importancia de la transparencia en las pruebas, especialmente en aquellas de carácter subjetivo como los psicotécnicos.
Un mensaje a otros aspirantes
Finalmente, el opositor quiso dejar un consejo claro a quienes puedan sentirse perjudicados en procesos selectivos similares.
“La justicia siempre llega, pero hay que buscarla”, afirmó.
Y añadió: “Si tienen ese sentimiento de que algo no ha sido justo, nunca está de más buscar un abogado que los asesore e informe sobre el camino a seguir. Al final, vale la pena”, concluyó.









Seguimos igual que siempre......
El ayuntamiento pagando millonadas en indemnizaciones años después de una oposición a policía local por no hacer las cosas bien y solo pensando en favoritismos no aprendemos con lo que hace falta el dinero para muchas cosas.
¿Pregunta quiénes son las últimos opositoras que han aprobada en la Autoridad Portuaria de Melilla?
Te vas a llevar una sorpresa, oye que seguramente que han estudiado mucho….pero qué casualidad, pero es solo eso, casualidad.
Por favor, queremos el nombre del héroe y del abogado que le asesoró