Melilla firmó una victoria de enorme valor competitivo al imponerse por 2-0 a Islas Canarias en el primer encuentro de la fase de continuación del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas de Fútbol Sala Sub 16 Femenino, dentro del Final D que decide los puestos del 13º al 15º.
Un triunfo trabajado, paciente y lleno de oficio que refuerza el crecimiento del equipo para pasar página de una dura fase de grupos donde tuvo que medirse a Cataluña y Comunidad de Madrid. El choque arrancó con un guion de máxima igualdad, con dos selecciones bien ordenadas y conscientes de la importancia del estreno.
La intensidad defensiva marcó los primeros compases, con pocas concesiones y mucho respeto mutuo sobre la pista. Melilla trató de llevar la iniciativa con circulación rápida y presión tras pérdida, pero se encontró con un rival sólido, que cerró líneas interiores en su media pista y apostó por transiciones veloces. Las ocasiones fueron escasas y muy disputadas. Con el paso de los minutos, el encuentro se volvió táctico, con alternancia en el dominio y un ritmo alto que exigía máxima concentración.
Las porteras tuvieron intervenciones decisivas para mantener el marcador intacto antes del descanso. El 0-0 al término de la primera parte hacía justicia a lo visto en la pista: un duelo equilibrado, intenso y sin fisuras, en el que cualquier detalle podía inclinar la balanza. Todo quedaba abierto para una segunda mitad que prometía emociones.
Tras la reanudación, Melilla dio un paso al frente y encontró premio muy pronto. A los cuatro minutos, María Cuevas firmó un auténtico golazo, enviando el balón a la escuadra con un disparo imparable que rompió el partido y llenó de confianza al conjunto melillense (1-0). El tanto obligó a Islas Canarias a asumir más riesgos, abriendo espacios que Melilla supo gestionar con inteligencia. El equipo se mostró firme atrás y peligroso a la contra, sabiendo sufrir en los momentos de mayor presión rival, con gran trabajo de las porteras Zaaira y Chainaz , que se fueron alternando bajo palos.
La sentencia llegó en el minuto 31, nuevamente con María Cuevas como protagonista. La jugadora resolvió una acción individual con enorme calidad para batir a la guardameta y establecer el 2-0, desatando la celebración en el banquillo melillense. En los compases finales, Melilla controló el ritmo del partido, defendiendo con orden y evitando cualquier intento de reacción. El pitido final confirmó una victoria merecida, basada en el esfuerzo colectivo y la eficacia en los momentos clave. Ahora toca recuperar fuerzas y pensar ya en el último compromiso del torneo, donde la Comunidad Valenciana será el rival. A la espera de conocer hora y pabellón, Melilla afronta la cita con confianza y la ilusión de cerrar el campeonato con una nueva alegría.








