El próximo 12 de septiembre, el Real Club Marítimo acogerá una conferencia de alto interés histórico: Aspectos navales del desembarco de Alhucemas, impartida por Santiago Domínguez Llosá, experto en historia militar y naval. La fecha no es casual: este mismo mes se conmemora el centenario de uno de los hitos transcendentes de la historia contemporánea española. "El día 8 es el centenario del desembarco de Alhucemas", recuerda Domínguez al inicio de su entrevista con El Faro de Melilla .
El Club Marítimo quiso aprovechar la efeméride para ofrecer una conferencia divulgativa a su público, y pensaron en Domínguez, conocedor profundo de esta operación desde su vertiente marítima. "Llevo muchos años estudiando este tema y les dije que sí, como es natura. Como es un aeroclub marítimo, pues mi conferencia va a tratar de los aspectos navales del desembarco de Alhucemas. Todo el uso de la Armada Española y de la Marina Mercante en esa operación", explica.
Un reto marítimo sin precedentes
Domínguez destaca que el éxito del desembarco de Alhucemas - considerado el primer desembarco aeronaval exitoso de la historia moderna - se debió en gran medida a la excelente coordinación entre mar y tierra. Sin embargo, no estuvo exento de retos. "En primer lugar, como siempre en todas las operaciones militares, el estado del mar", apunta. De hecho, hubo que posponer la operación debido a las condiciones marítimas adversas. "El mar no era propicio para hacer el desembarco", subraya.
Pero no fue el único obstáculo. A la inestabilidad marítima se sumaba la lógica acción enemiga, esperada y potencialmente destructiva. A esto se añadía un reto logístico de gran calado: desplazar numerosos buques hasta las playas designadas para el desembarco, organizar convoyes, escoltar barcazas y garantizar el transporte seguro de personal y material. "Fue un gran reto logístico", afirma Domínguez.
La clave del éxito residió, según el historiador, en la cooperación estrecha entre las fuerzas navales y terrestres.
"Fue la primera vez que existía una cooperación muy estrecha entre fuerzas navales y fuerzas terrestres perfectamente coordinadas", recalca.
Esa planificación meticulosa fue, en su opinión, uno de los grandes hitos que marcaron la diferencia con otros desembarcos anteriores.
Procedente de Normandía
Domínguez no duda en situar Alhucemas como precedente directo de Normandía, aunque con las debidas diferencias de escala. "El desembarco de Alhucemas es el primer desembarco en el cual es un desembarco de fuerzas conjuntas y combinadas que tiene éxito", señala. A diferencia del fracaso de los Dardanelos durante la Primera Guerra Mundial - cuando tropas británicas, francesas y australianas fueron repelidas -, Alhucemas supo aprender de los errores pasados.
Entre las innovaciones, el conferenciante destaca un detalle logístico que marcó un antes y un después: cada barcaza era autosuficiente. "Cada barcaza llevaba materiales diversos: comida, munición, material sanitario... Si hundían una, no se perdía todo lo necesario para una función concreta", explica. Una estrategia que permitió minimizar riesgos y garantizar la continuidad operativa.
No obstante, Domínguez recuerda que en términos comparativos, Alhucemas fue una operación modesta: "relativamente pequeña, solamente una playa, con unos medios muy limitados". El gran desembarco posterior sería, sin duda, el de Normandía en la Segunda Guerra Mundial, que movilizó "muchísimos más hombres, muchísimos más medios".
Aun así, insiste en que Alhucemas fue exitoso y proporcional a los recursos disponibles.
Melilla, pieza clave en el tablero
La ciudad de Melilla jugó un papel esencial en esta operación. "Fue la base de la mitad de las tropas que desembarcaron", afirma Domínguez. El plan preveía dos columnas: una desde Ceuta, liderada por el general Saro, y otra desde Melilla, al mando del general Fernández Pérez. Ambas se coordinaron para llegar simultáneamente al punto de desembarco.
"Melilla fue esa base logística, aquí se concentraron muchísimos barcos, todos preparados para llevar a todo ese material, todas esas tropas, todo lo que hiciera falta", detalla.
La ciudad norteafricana no solo aportó hombres, sino también capacidad organizativa y estructura de apoyo. Su Comandancia General fue clave en la movilización y carga de convoyes hacia la bahía de Alhucemas.
El legado de la Armada
Más allá del relato técnico y táctico, Domínguez busca que su audiencia salga de la conferencia con una idea clara: la importancia del poder naval en el éxito de la operación. "Me gustaría que el público aprenda el gran papel que jugó la Armada y los medios navales en general", señala. En su intervención también abordará el rol de la Marina Mercante, a menudo olvidado pero fundamental.
A su juicio, el desembarco fue "muy bien planeado, muy bien mandado y con unos mandos muy eficaces y eficientes". Esa eficiencia, esa capacidad de coordinación entre ramas del ejército, y ese aprendizaje acumulado, son elementos que Domínguez quiere recatar y poner en valor un siglo después.
Con su conferencia en el Real Club Marítimo de Melilla, Santiago Domínguez Llosá no solo conmemora una fecha histórica. También invita a reflexionar sobre la evolución de la estrategia militar, la importancia de la logística naval y el papel que jugó Melilla en el éxito de una operación que sentó las bases de los grandes desembarcos del siglo XX.
La cita es el viernes 12 de septiembre. Un encuentro con la historia naval española que no solo emocionará a los expertos, sino también a todos los melillenses interesados en conocer el rol crucial que su ciudad desempeñó hace justo cien años.








