La Asamblea de Melilla ha vivido un momento intenso durante la discusión de la moción presentada por Rafael Robles, portavoz del PSOE, sobre el Plan de Actuaciones Urgentes en el barrio de la Cañada. La propuesta, que buscaba mejoras en infraestructuras y servicios del distrito, terminó siendo rechazada con 14 votos en contra, 8 a favor y una abstención.
La primera intervención corrió a cargo de Dunia Almansouri, diputada de CpM, quien calificó la moción de "curiosa" por centrarse en reparaciones menores y planes genéricos de empleo juvenil, mientras dejaba de lado problemas estructurales como el abandono escolar, la falta de formación para adultos o la legalización de viviendas.
Almansouri recordó que tanto el PSOE como el PP han tenido años para trabajar en estas cuestiones y criticó la ausencia de convenios entre administraciones para abordar la educación en barrios periféricos, así como la pérdida de 17 millones de euros en planes de empleo. "Señores del Partido Socialista, está bien que hayan ido a hacerse una foto a la Cañada, pero tenían que haber hecho algo realmente productivo por la ciudad", recriminó.
Riduan Moh, diputado del PSOE, defendió la moción como una iniciativa de dignidad e igualdad para los vecinos de la Cañada y cargó contra el Partido Popular, que votó en contra del plan de actuación. Moh describió la situación del barrio con detalle. Calles y aceras deterioradas, mobiliario urbano roto, problemas de iluminación, alcantarillas en mal estado, roedores y contenedores oxidados. "Estos servicios son mínimos. Hagan algo ya. Son los vecinos los que nos están diciendo que tienen todas estas necesidades. Vaya y compruébelo usted mismo y no espere hasta 2027".
José Miguel Tasende, de VOX, ha adoptado un tono más técnico y ha planteado que la moción era heterogénea y abordaba competencias de distintas consejerías. Ha señalado que muchas de las actuaciones ya estaban ejecutadas o en proceso y ha advertido que limitar medidas como limpieza e iluminación a la Cañada no era oportuno, ya que son comunes a todos los barrios.
Amin Azmani, diputado de Somos Melilla, ha denunciado la "desaparición" de una moción propia registrada en 2024 y ha criticado la tramitación acelerada de la moción socialista. "Antes la consejera dijo que yo ponía en cuestión la mayoría absoluta y que lo vinculaba a que prácticamente tenía una actitud bastante absolutista y dictatorial. Bueno, pues aquí tenemos un ejemplo".
Azmani coincidió en la necesidad de mejorar el barrio, pero reclamó mayor ambición y un compromiso real con la inversión en infraestructura y equipamiento. Denunció que en los dos años y medio de legislatura se habían dejado de ejecutar aproximadamente 50 millones de euros, perpetuando un ciclo de marginación y exclusión en la periferia.
Miguel Marín, vicepresidente primero, ha respondido a las críticas defendiendo la labor del Gobierno de la Ciudad y detallando extensamente las actuaciones en limpieza y mantenimiento de la Cañada. Enumeró inversiones ya en marcha, como la adecuación de la fuente principal del barrio, mejoras en el parque infantil, reposición de iluminación y asfaltado de 24.000 m² de Vía Láctea con un millón de euros.
También aseguró que la ludoteca, previamente destrozada, ya tenía proyecto y presupuesto para su reparación, y explicó que las políticas de empleo y formación son competencia del Gobierno central. Marín insistió en que se están impulsando más de 500 viviendas en la legislatura y criticó a los partidos de la oposición por no haber ejecutado proyectos similares en sus gobiernos anteriores.
Tras el Pleno, Amin Azmani ha criticado la actuación del Gobierno, señalando que la mayoría absoluta se ejerce “con rodillo, con absolutismo y con desprecio”. Ha denunciado que no se permite a los miembros de la oposición defenderse de las alusiones personales, a pesar de su reiteración, y ha pedido a Marín que preste atención a lo que la oposición plantea, en lugar de descalificarlo como demagogia.
Por su parte, Fadela Mohatar, portavoz del Gobierno, ha respondido señalando que la reacción de Amin Azmani en su turno final fue "inapropiada y airada", recordando que sus acusaciones y calumnias continuas contra los miembros del Ejecutivo afectan al honor y a la integridad política de quienes desempeñan su labor con ética. "Quizás, si no estuviera todo el día, calumniando, injuriando y acusando falsamente al resto de las personas que estamos honestamente haciendo política, no tendría que escuchar esas palabras que, aunque sean malsonantes, responden a lo que él hizo en política durante estos años".








