El presidente de la Autoridad Portuaria de Melilla (APM), Manuel Ángel Quevedo, ha afirmado que el turismo de cruceros es “una actividad muy exigente”, no solo por el nivel de planificación y coordinación que requiere, sino por la oportunidad que representa para que la ciudad se posicione como un destino competitivo en el ámbito nacional e internacional. Así lo expresó durante la apertura de la jornada de debate y reflexión impulsada por el Grupo Faro y Clúster Melilla, en la que participaron diversos expertos del sector y representantes institucionales.
Durante su intervención, Quevedo destacó que atender en un espacio reducido y en un tiempo muy corto a miles de visitantes exige una respuesta profesional, ágil y eficaz por parte de todos los agentes implicados. A su juicio, alcanzar ese nivel de respuesta posicionaría a la ciudad no solo como destino de cruceros, sino también como referente en el turismo tradicional.
“Conseguir este objetivo proporciona a la ciudad unas bases físicas y humanas idóneas para abordar con éxito el turismo habitual que pernocta en la ciudad y hará aumentar su número y periodo de estancia”, afirmó.
Una línea de desarrollo
El presidente de la APM expuso los argumentos que justifican la apuesta de su institución y del Gobierno de la Ciudad Autónoma por el turismo de cruceros. Señaló que, tras el cierre de la aduana en 2018, el turismo se ha convertido en uno de los tres grandes ejes de reactivación económica de Melilla, junto con el desarrollo universitario y la implantación de empresas de nuevas tecnologías. En este marco, el impulso del sector turístico representa no solo una vía para atraer inversión y dinamizar el consumo, sino también una herramienta para proyectar una imagen internacional sólida de la ciudad.
Quevedo recordó que Melilla cuenta con múltiples atractivos que la convierten en un destino con un enorme potencial: un valioso conjunto histórico fortificado de los siglos XVI, XVII y XVIII, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), que mantiene su carácter residencial y vida propia.
A ello se une un ensanche modernista también calificado como BIC, que condensa en una superficie reducida una importante colección de arquitectura modernista y art decó. También citó el hecho de que Melilla disponga de playas accesibles y de arena rubia, recorridos costeros por zonas fortificadas de gran interés visual, una gastronomía única en la que confluyen influencias bereberes, mediterráneas e internacionales y una oferta comercial competitiva gracias a la fiscalidad especial y, además, un clima templado durante todo el año.
A todos estos elementos, Quevedo sumó la interculturalidad como un factor distintivo y diferenciador que, junto con la seguridad, la sanidad y la conectividad aérea, sitúa a Melilla como una escala atractiva, segura y singular dentro del circuito de cruceros.
Según el presidente del organismo portuario, la idea de impulsar el turismo de cruceros como palanca de desarrollo económico no es nueva, pero sí se ha concretado en los últimos años en proyectos tangibles. Uno de los más relevantes es la transformación del histórico cargadero de minerales, también Bien de Interés Cultural y que en este 2026 cumple cien años, en un nuevo muelle de cruceros.
Esta infraestructura, que llevaba más de cuatro décadas sin uso continuado, ha sido rehabilitada para permitir la llegada de embarcaciones de hasta 320 metros de eslora, gracias a la construcción de dos duques de alba.
El cargadero no solo recupera así su utilidad, sino que también ganará protagonismo estético y simbólico mediante un nuevo sistema de iluminación ornamental que se instalará durante el presente año. Esta actuación busca reforzar su valor patrimonial y mejorar la experiencia visual para visitantes y cruceristas.
Grandes esloras
Además, Quevedo anunció que ya está finalizado el diseño del nuevo muelle de grandes esloras, una infraestructura estratégica que permitirá el atraque simultáneo de dos cruceros de hasta 400 metros. El muelle contará con dos pasarelas de conexión de 50 metros cada una, estará preparado incluso para permitir el paso de tanques y su construcción supondrá una inversión de 33 millones de euros.
Actualmente, se encuentra en fase de tramitación medioambiental y presupuestaria. El proyecto cuenta con el compromiso de participación de la Administración local y en breve se abrirá la licitación para operadores privados que deseen optar a la concesión para su explotación.
En su exposición, Quevedo también destacó el acuerdo alcanzado con ITM Group, un operador internacional especializado en la creación y desarrollo de destinos de cruceros, cuya presencia en Melilla considera un hito clave. Este acuerdo se concretó tras diversas visitas técnicas e inspecciones realizadas por la empresa para evaluar el potencial del puerto y su entorno urbano.
Según explicó, la confianza depositada por ITM en Melilla demuestra que el destino cumple con los estándares exigidos por el mercado de cruceros, y que su propuesta ha resultado más atractiva que la de otras ciudades del sur de España.
La inversión inicial prevista por ITM Group asciende a tres millones de euros, destinados a la adecuación de una nueva terminal y varios locales en el puerto deportivo. A esta cantidad se suman otros tres millones que se invertirán en la construcción de los duques de alba mencionados anteriormente. En palabras de Quevedo, “la visión profesional de este grupo especializado nos hará avanzar de una forma mucho más rápida y mejor enfocada en la consecución de nuestros fines comunes”.
La presencia de capital privado permitirá no solo acelerar las actuaciones en marcha, sino también multiplicar el número de escalas y el volumen de cruceristas en los próximos años, consolidando a Melilla como escala fija en rutas del Mediterráneo y el Atlántico.
Colaboración entre instituciones
El presidente de la APM subrayó que este esfuerzo no sería posible sin una implicación total de las instituciones locales y del tejido económico. Destacó la colaboración con el Gobierno de la Ciudad Autónoma, en especial con las consejerías de Turismo, Cultura, Medio Ambiente y Políticas Sociales, así como con el Patronato de Turismo, los museos de la CAM, la Fundación Melilla Ciudad Monumental, las fuerzas y cuerpos de seguridad, las empresas locales de transporte, excursiones, comercio, hostelería y guías turísticos. También puso en valor la implicación de asociaciones empresariales como la CEME, ACOME y Zona Centro, y de los equipos técnicos y departamentos internos de la propia APM.
Asimismo, recalcó la importancia de la participación de Melilla en foros nacionales e internacionales, donde la ciudad ha incrementado progresivamente su presencia y reputación como destino turístico. Un ejemplo de ello fue la participación conjunta con ITM Group en la feria Seatrade Málaga, en septiembre de 2025, que supuso un punto de inflexión en las relaciones comerciales y turísticas de la ciudad.
Durante la jornada también intervinieron figuras relevantes del sector como Esther Molina Crespo, directora-gerente de Suncruise Andalucía, y María Loren Ezquerro, gerente de Intercruises Port Operations en España. Ambas aportaron una visión amplia sobre las exigencias logísticas y operativas que requiere este tipo de turismo, así como las oportunidades de integración en redes internacionales que puede ofrecer a una ciudad como Melilla. Intercruises, por ejemplo, presta servicios en más de 50 países y 400 puertos y actúa como vínculo entre navieras, puertos y destinos. Según explicó Ezquerro, una gestión exitosa del turismo de cruceros requiere de una planificación transversal y del trabajo en red entre instituciones, operadores y empresas locales.
Molina, por su parte, resaltó que la inclusión de Melilla en Suncruise Andalucía desde marzo de 2024 ha permitido reforzar la presencia de la ciudad en circuitos y ferias internacionales, ofreciendo además acceso a una red de colaboración entre puertos de interés general como Algeciras, Cádiz, Málaga, Motril, Almería, Huelva y Sevilla, junto con Ceuta y la Agencia Pública de Puertos de Andalucía. A su juicio, este tipo de alianzas son esenciales para posicionar a Melilla en un mercado global cada vez más competitivo, donde los destinos deben ofrecer no solo infraestructura, sino también experiencias diferenciadoras, sostenibilidad y capacidad de gestión.
Quevedo insistió en que el turismo de cruceros puede convertirse en una herramienta eficaz de formación y mejora continua para todos los actores implicados. Lo definió como una “escuela de gestión” que obliga a la ciudad a mejorar procesos, reforzar la profesionalización, incrementar la coordinación institucional y anticiparse a las necesidades del visitante.
“El turismo de cruceros nos obliga a estar preparados, a mejorar constantemente, a ser eficientes y a ofrecer una experiencia de calidad. Esa es también la mejor forma de prepararnos para recibir a más turistas que se alojen, que consuman, que descubran Melilla y que la recomienden. Es un esfuerzo que vale la pena”, concluyó.








