La Sección Sindical de CGT en Correos de Melilla ha presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo por la sobrecarga laboral que soporta el personal de reparto, una situación que, según el sindicato, está impidiendo a los trabajadores disponer del tiempo necesario para realizar correctamente sus funciones. La organización advierte de que el incremento de envíos certificados, unido al resto de correspondencia ordinaria, ha generado una presión constante que afecta tanto a la salud de los empleados como al normal funcionamiento del servicio.
Según expone CGT en su comunicado, los carteros están asumiendo en muchos casos más de setenta envíos certificados por jornada, entre cartas y paquetes, una cifra que en determinados turnos puede acercarse al centenar. Este volumen de trabajo se ha visto especialmente incrementado durante las fiestas navideñas, aunque el sindicato señala que no se trata de una situación puntual, sino de un problema que se arrastra desde hace tiempo en la Unidad de Distribución de Melilla.
La acumulación de envíos certificados provoca, según la denuncia, una descompensación en los tiempos de la jornada laboral. Los trabajadores necesitan emplear más minutos en la preparación y organización de la correspondencia antes de salir a la calle, lo que retrasa el inicio del reparto. Como consecuencia, disponen de menos tiempo para realizar las entregas, viéndose obligados a acelerar el ritmo del trabajo para poder completar su recorrido.
CGT denuncia que esta presión obliga a los carteros a reducir el tiempo dedicado al reparto en la calle, cuando anteriormente esta tarea podía realizarse en unas cuatro horas. A esta carga se suman, además de los envíos certificados, las cartas y pequeños paquetes ordinarios, cuyo número es indeterminado y varía cada día, incrementando aún más la exigencia sobre cada trabajador.
El sindicato recuerda que Correos cuenta con instrucciones internas de operatividad que fijan límites claros al número de notificaciones que pueden repartirse. En concreto, establecen que un trabajador puede entregar una media de diez notificaciones por hora y que el total en entornos urbanos no debería superar las cuarenta por jornada. CGT asegura que estos criterios no se están respetando en Melilla, lo que agrava la situación del personal de reparto.
Asimismo, dichas instrucciones contemplan que, una vez conocido el volumen de notificaciones y la capacidad media por repartidor, debe calcularse el número de jornadas semanales necesarias para cada unidad. Según el sindicato, este procedimiento tampoco se está aplicando, lo que contribuye a la sobrecarga de trabajo.
Ante este escenario, CGT ha solicitado a la Inspección de Trabajo que verifique la situación real del personal de reparto y evalúe el riesgo psicosocial derivado del esfuerzo continuado. La organización sindical alerta de que este problema se ha cronificado y está teniendo consecuencias negativas para la salud de los trabajadores, provocando bajas laborales y una creciente desmotivación tanto entre el personal fijo como entre el eventual.
CGT considera que la falta de medidas para corregir esta situación refleja un deterioro de las condiciones laborales en Correos y reclama soluciones que permitan garantizar tiempos de reparto adecuados y proteger la salud de los empleados.








