Este próximo viernes 2 de mayo, el Patio del Cura, ubicado justo detrás de la iglesia de Santa María Micaela en Melilla, será el escenario de una verbena muy especial. A partir de las 20:30 horas y hasta las dos de la madrugada, el grupo de jóvenes cristianos de la parroquia San Francisco Javier celebrará una gran fiesta con un objetivo claro: recaudar fondos para su próxima peregrinación a Roma con motivo del Jubileo.
La iniciativa parte de un grupo dinámico y comprometido de entre 60 y 80 jóvenes que, bajo la identidad de “los jóvenes de San Francisco Javier”, viven su fe de forma activa. Como ha explicado María Reyes, una de sus integrantes, el grupo ya tiene experiencia en grandes encuentros eclesiales. “En 2023 fuimos a Lisboa para el encuentro con el Papa Francisco. Y ahora, a finales de julio o principios de agosto, viajaremos a Roma para encontrarnos con el nuevo Papa que será elegido a partir del cónclave que comienza el 6 o 7 de mayo”, ha señalado.
La verbena del viernes promete ser una noche vibrante y familiar. Contará con una barra con comida y bebida, actuaciones musicales y espectáculos. María Mendoza, cantante melillense, será una de las artistas invitadas, así como las bailarinas del grupo Ballet Colores y las gimnastas del Club Ágora, que confirmaron su participación recientemente. Además, habrá música durante toda la velada y, posiblemente, algún sorteo o sorpresa aún por anunciar.
María Reyes asegura que están haciendo todo lo posible para organizar un evento inolvidable. “Lo estamos preparando con mucha ilusión. Todo lo que recaudemos irá destinado a cubrir los costes de nuestro viaje. No solo es una peregrinación, también es un esfuerzo compartido como grupo”, ha explicado. Aunque no tienen establecida una “fila cero” como tal, invitan a quienes no puedan asistir y deseen colaborar a acercarse a la parroquia y hablar con el párroco para ver cómo pueden contribuir.
La verbena no será el primer evento de este tipo organizado por el grupo. En 2023, para costear su viaje a Lisboa, ya organizaron una verbena similar y el pasado 22 de diciembre celebraron una zambomba navideña en el patio de San Francisco Javier. Estas actividades, además de servir como medio de financiación, refuerzan la unión del grupo y su presencia activa en la comunidad.
Sobre la peregrinación a Roma, María ha transmitido la profunda motivación que mueve al grupo. “Queremos tener un encuentro con Jesucristo. Es un momento en el que sentimos que no estamos solos, que no somos los 100 o 200 cristianos que se ven aquí en Melilla. Somos muchos más”. Para ella, el viaje a Lisboa fue una experiencia transformadora que ahora esperan repetir y amplificar en Roma.
Pertenecientes al Camino Neocatecumenal, estos jóvenes viven su fe a través de la comunidad y la convivencia. María destaca que este tipo de experiencias fortalece su unión. “Cuando hay comunión y está Jesucristo en medio, la convivencia mejora. Es cierto que también hay momentos de tensión, somos humanos y pasamos muchas horas juntos, pero al final, esta experiencia nos une más”.
Aunque por ahora toda su energía está centrada en la verbena del viernes, no descartan organizar más actividades antes de partir hacia Roma. “Tenemos ganas de seguir haciendo cosas, pero primero queremos ver cómo sale esta verbena”, ha apuntado. En años anteriores, el grupo también ha salido por las calles a cantar villancicos o canciones tradicionales, iniciativas que les han permitido conectar con su entorno de una forma alegre y misionera.
María ha lanzado un mensaje claro a los melillenses: “Invito a todo el que quiera pasarse por la verbena. Nos ayudará muchísimo, no solo económicamente, sino también anímicamente. Este viaje lo queremos ganar trabajando y ver que la gente responde y nos apoya también nos reconforta. Además, se va a pasar un buen rato, en familia, con buena música y ambiente”.
Este viernes, en el Patio del Cura, se vivirá algo más que una simple fiesta: será el reflejo de la fe, el esfuerzo y la comunidad de unos jóvenes que no se conforman con recibir, sino que dan lo mejor de sí para vivir su fe en comunidad y compartirla con el mundo.








