Nueva Melilla ha expresado su malestar ante las últimas medidas fiscales adoptadas a nivel nacional, centrando sus críticas en la implantación del denominado régimen de IVA franquiciado. La formación considera que esta iniciativa vuelve a evidenciar una desigualdad estructural que afecta a la ciudad autónoma en comparación con el resto del territorio español.
El nuevo sistema permitirá que miles de autónomos en la península, especialmente aquellos con menor volumen de ingresos, queden exentos de declarar el Impuesto sobre el Valor Añadido. Esta medida, orientada a aliviar la carga fiscal y administrativa de los pequeños profesionales, ha sido recibida positivamente en gran parte del país. Sin embargo, en Melilla su impacto es inexistente, ya que el régimen tributario local se rige por el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI), en lugar del IVA.
Desde Nueva Melilla subrayan que esta circunstancia sitúa a los autónomos y pequeños empresarios de la ciudad en una posición de desventaja frente a sus homólogos peninsulares. Mientras en otras regiones se adoptan medidas para facilitar la actividad económica y reducir obligaciones fiscales, en Melilla no se han planteado iniciativas equivalentes que compensen esta diferencia.
La formación advierte de que esta situación no es puntual, sino que responde a una dinámica que se repite con frecuencia. Como ejemplo reciente, señalan el caso de los carburantes. En la península, la reducción del IVA ha tenido un efecto directo en el precio final de la gasolina, con descensos significativos por litro. Sin embargo, en Melilla, donde este impuesto no se aplica, los consumidores no han experimentado una rebaja similar, manteniéndose los precios sin cambios relevantes.
Para Nueva Melilla, este tipo de situaciones pone de manifiesto una falta de adaptación de las políticas estatales a la realidad fiscal de la ciudad. A su juicio, cada vez que se aprueban medidas que afectan al IVA sin contemplar su equivalencia en el IPSI, se genera un desequilibrio que perjudica tanto a los profesionales como a los ciudadanos.
La formación recuerda que el régimen fiscal especial de Melilla ha sido históricamente defendido como un elemento favorable para la economía local. No obstante, considera que en la práctica puede convertirse en un factor de desventaja si no se acompaña de políticas que garanticen la igualdad efectiva con el resto del país.
En este contexto, Nueva Melilla insiste en la necesidad de que cualquier decisión en materia tributaria tenga en cuenta las particularidades de la ciudad. Reclama que se establezcan mecanismos que permitan trasladar o compensar los beneficios fiscales aprobados a nivel nacional, evitando así que Melilla quede al margen de medidas que buscan impulsar la actividad económica.
Asimismo, la formación considera imprescindible que se adopten fórmulas que aseguren una respuesta automática ante este tipo de situaciones, de manera que no sea necesario esperar a la denuncia pública para corregir desequilibrios evidentes. A su juicio, la igualdad entre ciudadanos no puede depender de decisiones puntuales, sino que debe estar garantizada de forma estructural.
Desde Nueva Melilla advierten de que la falta de medidas compensatorias no solo afecta al tejido empresarial, sino también al poder adquisitivo de los consumidores, que ven cómo determinadas ventajas fiscales no se traducen en una mejora de su situación económica.
La formación concluye señalando que este tipo de decisiones contribuyen a ampliar la brecha económica entre Melilla y el resto de España. Por ello, aseguran que continuarán denunciando cualquier medida que suponga un trato desigual para la ciudad, al tiempo que reivindican un enfoque más equitativo en las políticas económicas que afectan al conjunto del país.








