El portavoz de Nueva Melilla, Mohamed Bussian, ha criticado públicamente la situación que viven tanto los trabajadores como los menores del centro de La Purísima, donde el Gobierno de la Ciudad ha decidido volver a prorrogar durante un año el contrato de gestión con la empresa Tragsatec, lo que, en su opinión, prolonga "la agonía de un servicio esencial que, lejos de mejorar, se mantiene en condiciones precarias y desfasadas y afecta directamente al bienestar de los menores acogidos".
Esta renovación, sin una nueva licitación, impide, según Bussian, cualquier mejora en las condiciones laborales y salariales de los trabajadores e impide introducir los cambios reales que necesita la gestión del centro. A esto se suma, añade el portavoz de Nueva Melilla, el recorte de efectivos de seguridad y la falta de modernización de las instalaciones, "que dejan mucho que desear y reflejan la falta de planificación y compromiso de la Consejería" que dirige Randa Mohamed.
De acuerdo con el portavoz del partido, la Administración ha limitado los servicios básicos, como la seguridad privada, reduciendo el número de vigilantes y posponiendo una vez más las obras de reforma necesarias. Sólo se ha encargado, apunta, una asistencia técnica para redactar un nuevo proyecto, pero entre encargos, informes y plazos administrativos, las obras no empezarían antes de 2027, lo que demuestra "que en esta legislatura no se resolverá un problema que arrastra desde hace más de una década".
Además, Bussian recuerda que se ha rechazado una propuesta para habilitar una zona modular multifuncional junto a las instalaciones actuales, que contaba con las autorizaciones del Ministerio de Defensa y que habría mejorado "sustancialmente" la atención de los menores. Por ello, el portavoz de Nueva Melilla dice que os trabajadores del centro se sienten "defraudados", ya que, en lugar de una prórroga corta para permitir una nueva licitación y la entrada de una empresa que mejore sus condiciones, el Gobierno ha optado por repetir el mismo modelo durante otro año más.
El coste actual de la gestión supera los 6,08 millones de euros anuales, "una cifra difícil de justificar cuando no se refleja en mejoras ni para los menores ni para los empleados", según piensa Bussian, quien recuerda que, a día de hoy, los menores todavía no disponen de ropa de otoño e invierno, "algo inaceptable en un servicio de estas características".
El portavoz del partido ha recordado también las declaraciones del portavoz de Vox Melilla, José Miguel Tasende, quien llegó a proponer el cierre del centro y el “reciclaje” de los 130 trabajadores, y se pregunta “dónde se va a reciclar a esas 130 familias que llevan años sosteniendo, con esfuerzo y profesionalidad, un servicio esencial para la ciudad”.
En definitiva, lo que está ocurriendo con La Purísima demuestra, de acuerdo con Bussian, una vez más "la incapacidad del Gobierno para ofrecer una solución seria y duradera". Así, ha recordado que desde 2017 se vienen repitiendo "los mismos errores", entre los que ha citado "prórrogas improvisadas, conflictos judiciales y la permanencia de una empresa que nunca ha mejorado las condiciones laborales de su plantilla".
El resultado de todo esto, agrega, "es un sistema que se mantiene por inercia, sin planificación, sin inversión y sin respeto por el trabajo de los profesionales que atienden a los menores cada día mientras que las instalaciones continúan deteriorándose y la atención a los niños se resiente, lo que debería avergonzar a quienes tienen la responsabilidad de dirigir la política social de esta ciudad".
Desde Nueva Melilla exigen, en suma, que se ponga fin a esta situación y que se licite un nuevo contrato con condiciones "dignas" para los trabajadores y una gestión "moderna y eficaz". "Melilla no puede seguir dependiendo de decisiones improvisadas que sólo perpetúan los mismos problemas año tras año", concluye Bussian.







