Nuestra Señora del Mayor Dolor custodiará nuevos lazos con promesas en su salida procesional

Es una iniciativa que la Hermandad de la Flagelación puso en marcha hace cuatro años, un acto íntimo y a puertas cerradas que se celebra el Miércoles Santo

Desde hace cuatro años, la Hermandad de la Flagelación organiza un acto íntimo con aforo acotado para “dar notoriedad al sentido que es ser devoto de una de nuestras vírgenes”. El encuentro, que se realiza a puertas cerradas, consiste en un “cara a cara” con Nuestra Señora del Mayor Dolor; un momento de puro recogimiento para los fieles.

Es una ocasión perfecta, en vísperas de la Semana Santa, para volver a los orígenes de fe y devoción de la festividad religiosa. Simbología e intencionalidad son las dos palabras que definen este momento espiritual. A través de un lazo, que realiza una de las hermanas de la Flagelación, se hace una promesa que queda cubierta por el manto de la Virgen.

La idea parte de José María Aguilar, más conocido como Chema Aguilar, albacea general de la hermandad, que es quien ha pronunciado las palabras anteriores. “Se me ocurrió, si no recuerdo mal, pues una de esas veces que estás ahí escuchando la música cofrade y diciendo, ¿qué podemos hacer para que la gente tenga más cercanía a la religión?”. Más tarde, fue ejecutada por un grupo de personas implicadas.

Así comenzó el proyecto, como un pretexto para realizar una promesa anclada a algo, en este caso, a un lazo que pudiera entregarse. “La iniciativa la creamos diciendo «vamos a ver cómo funciona esto» hace cuatro años ya, sin saber, lógicamente, cuando empiezas algo nuevo, si vas a tener una respuesta positiva, negativa o simplemente ninguna”, añade. 

El primer año funcionó muy bien, y ya se ha convertido en una tradición con mucho arraigo en el seno de la Hermandad de la Flagelación. De hecho, la cofradía pone los lazos a disposición del público en la página web con suficiente antelación, pero el acto está teniendo tanto éxito que se agotan enseguida.

Este año, sin ir más lejos, se terminaron a las veinticuatro horas de anunciar el encuentro. La hermandad no contempla abrir este momento íntimo y único al público general porque, precisamente, perdería el sentido con el que fue creado. Por lo tanto, y hasta nuevo aviso, es una experiencia que seguirá manteniendo su carácter privado.

Un acto íntimo

La estructura del acto ha ido cambiando en estos cuatro años, pero siempre incluye la interpretación de alguna pieza musical “que ayude a esa reflexión y momento de rezo”. La hermandad cuenta con personas vinculadas al mundo cofrade para dedicar unas palabras que ayuden a los devotos “a sentirse totalmente involucrados en el misterio del acto”. 

Para que el ambiente sea íntimo, el templo permanece cerrado evitando así el alboroto del exterior. Tan solo pueden acceder aquellas personas que hayan conseguido el lazo previamente, y, como es de esperar, los miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad del Flagelado. 

Tras el momento de reflexión y oración, cada persona introduce su lazo en un cofre, que después permanece debajo del manto de la Virgen, de Nuestra Señora del Mayor Dolor, en su trono. Una vez finaliza la salida procesional, al día siguiente, se devuelven los lazos con las promesas. 

El albacea general de la hermandad anima a aquellos que no hayan podido conseguir su lazo a que el año próximo lo intenten de nuevo. Para ello, deben estar atentos a las redes sociales de la hermandad durante la Cuaresma. “Mucha gente repite, y hay otra gente que consigue uno de forma nueva y es su primera vez”, explica Aguilar. 

La respuesta positiva del público impulsa a la hermandad a seguir trabajando en esta línea y a seguir creando nuevas iniciativas de cara al futuro. Este novedoso proyecto, que se puso en marcha hace apenas cuatro años, parece que llegó para quedarse. El dato que lo demuestra es la amplia demanda de lazos en cada nueva edición. 

“El acto cada vez es más emotivo. Y, tanto la gente nueva como la que repite cada año, dice que sale más emocionada que el año anterior”. Chema Aguilar cree firmemente que es una experiencia que todos deben vivir. Conseguir un lazo, hacer una promesa y que Nuestra Señora del Mayor Dolor la proteja bajo su manto. 

 

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