El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, ha condenado los altercados registrados en los barrios de Reina Regente y la Cañada de Hidum, donde durante la noche fueron incendiados varios contenedores y se produjeron daños en el mobiliario urbano. En este contexto, el dirigente popular quiso lanzar un mensaje claro sobre las consecuencias de estos actos, subrayando que "no queman contenedores de Imbroda, sino de los melillenses".
Las declaraciones se producen después de una madrugada marcada por incidentes que obligaron a la intervención de los servicios de emergencia y de las fuerzas de seguridad. Los contenedores afectados deberán ser sustituidos, una circunstancia que supone un coste económico para las arcas públicas y, por tanto, para el conjunto de la ciudadanía.
Imbroda insistió en que los daños ocasionados no perjudican a ningún responsable político en particular, sino a todos los vecinos de Melilla, que son los verdaderos propietarios de los servicios e infraestructuras públicas que se financian con recursos comunes. En este sentido, lamentó que actos de estas características terminen afectando a la calidad de los servicios que recibe la población y obliguen a destinar recursos adicionales a la reparación de los desperfectos.
El presidente también se refirió a la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad, destacando que se trabaja para esclarecer los hechos e identificar a los responsables de los incidentes. Según trasladó, las investigaciones continúan abiertas con el objetivo de determinar la autoría de los actos vandálicos registrados durante la noche.
Asimismo, Imbroda hizo un llamamiento a la colaboración ciudadana para facilitar el trabajo policial. El presidente pidió a aquellos vecinos que hayan presenciado los hechos o dispongan de información relevante que la pongan en conocimiento de las autoridades competentes, con el fin de contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido y evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
Los incidentes registrados en Reina Regente y la Cañada de Hidum han reabierto el debate sobre el impacto de los actos vandálicos en los espacios públicos y sobre la necesidad de preservar unos bienes que pertenecen a toda la ciudadanía. Desde la Ciudad Autónoma se insiste en que la destrucción de mobiliario urbano no sólo genera daños materiales inmediatos, sino que repercute directamente en los recursos públicos que posteriormente deben destinarse a su reposición.
Con su mensaje, Imbroda quiso trasladar una idea que considera fundamental en medio de la polémica generada por los altercados: los contenedores y demás infraestructuras afectadas no pertenecen a una administración o a un dirigente político concreto, sino al conjunto de los melillenses, que son quienes finalmente soportan las consecuencias de su destrucción.








