El martes de Gran Movida ha arrancado poniendo a prueba a los concursantes con un desafío de equilibrio. Pero primero, habría que repasar la actividad convocada para la noche del lunes. Se trata de “El Tiburón”, en la Piscina Municipal, en la que debían implicarse cinco integrantes de cada equipo. El objetivo era conseguir que el mayor número de personas o “pececitos” completase el recorrido propuesto conservando sus dos cintas, mientras que los que ejercían de tiburones trataban de eliminar a los participantes retirándolas.
Por lo tanto, en cada grupo había un tiburón y cuatro “pececitos”, y en cada ronda, dos tiburones de equipos diferentes y los “pececitos” del resto de grupos. Fueron un total de cinco rondas, en un recorrido indicado por los monitores. Cada integrante llevaba una cinta de balizamiento en cada brazo sujeta solamente por una goma elástica de coleta. Sin nudos, pegamentos ni bridas, debían estar bien colocadas pero que pudiesen retirarse a su vez con facilidad. Si esto sucedía, el concursante quedaba eliminado.
Cuando uno de ellos completaba la ruta, conseguía un punto para su equipo. El máximo posible era de un punto por ronda; como siempre, se repartían de diez a un punto. Las normas de seguridad y las respectivas prohibiciones estaban igual de presentes que en el resto de la competición. Así, la organización ha actualizado la tabla de clasificaciones a falta de las últimas pruebas realizadas, que puede consultarse en la página web oficial de la Gran Movida.
La jornada de hoy
Retomando la jornada del martes, la prueba de mañana ha sido “Slackline”, junto al Club de Tropa en la zona de palmeras. Citados a las 11:00 horas, participaban cuatro personas de cada equipo. La meta era, aparentemente, sencilla, pero nada que ver con la realidad. Los integrantes debían recorrer la mayor distancia posible sobre una cinta de “slackline”, manteniendo el equilibrio sin caerse ni recibir ayuda. Así, el equilibrio, la concentración, el control sobre el propio cuerpo y la coordinación eran imprescindibles en este reto.
La cinta estaba marcada con distintos números, que reflejaban las distancias que podían superarse en las alturas. Cada cifra representaba, a su vez, los puntos que se podían obtener. Había tres intentos, y la organización solo tenía en cuenta el mejor de ellos. Los participantes contaban con la ayuda de dos monitores justo antes de dar los pasos para lograr cierto equilibrio inicial; después, tenían que soltar sus manos y lanzarse al intento. Si se conseguía llegar hasta el final, una acción bastante difícil, la persona recibía la máxima puntuación establecida.
Se permitía que fuesen descalzos o con cualquier calzado que les resultase cómodo. Sin ayuda externa de personas u otros elementos, el camino llegaba a su fin cuando el concursante tocaba el suelo. Estaba completamente prohibido realizar movimientos que supusieran un riesgo para la integridad de las personas. Más importante que la velocidad, era la concentración y, por supuesto, el equilibrio. Paralelamente, al igual que sucedió el lunes con la entrega de tickets, la organización va lanzando pruebas que han de completarse en los días siguientes.
Es el caso de “La Búsqueda”, que fija el límite de entrega en el martes 28 de julio a las 18:00 horas. En la modalidad de “localización y verificación”, en este reto participan los equipos en su totalidad y consiste en encontrar un muro pintado a partir de una imagen facilitada por la organización. La pared presume de una pintada oficial de la Gran Movida 2026. El grupo, si la localiza, deberá realizar una fotografía y enviarla a través de la plataforma oficial de la Gran Movida.
Quien lo haga en el menor tiempo posible, ganará la prueba. La imagen debe mostrar claramente el muro y la pintada; hay que incluir en el nombre del archivo las coordenadas geográficas exactas de la ubicación (mediante Google Maps). La clasificación seguirá el orden de entrega. El incumplimiento de las normas o la colaboración entre equipos puede ser motivo de descalificación. Para la tarde del martes, igualmente, se ha convocado la prueba “Futbolín humano” en el Parque Hernández. Participan seis integrantes.
Se trata de un divertido torneo inspirado en el futbolín tradicional, pero con personas. Coordinación, precisión, trabajo en equipo y estrategia son determinantes. Habrá un portero, dos defensas y tres delanteros. Cada línea de jugadores permanecerá unida a una barra horizontal gigante, apoyada sobre dos soportes laterales que permitirán su desplazamiento lateral. Habrá eliminatorias directas y cada enfrentamiento durará diez minutos.
Quien consiga más goles al pararse el tiempo de juego, vencerá el partido y pasará al siguiente nivel. Se definirá previamente un sistema de desempate. Los concursantes no pueden salirse de la barra lateral y, si durante el partido una línea derriba su soporte, quedará eliminada del encuentro, que continuará con los jugadores restantes. Se reparten los mismos puntos que siempre, y si no se respetan las normas establecidas, puede haber sanciones para los grupos.
Balance positivo
Por su parte, la organización de la Gran Movida hace una valoración muy positiva de los días de concurso. “Se está viviendo con muchísima intensidad. Los participantes están completamente implicados y muy pendientes de la competición porque, además de las pruebas presenciales, también reciben retos a través de redes sociales, especialmente por Instagram. En cualquier momento les puede llegar una nueva misión y tienen que organizarse para prepararla durante los ratos libres entre prueba y prueba, así que prácticamente están conectados con la actividad las veinticuatro horas del día”.
Al inicio de la semana, la clasificación estaba muy ajustada entre los grupos Machunga Karaluja, Los Arriaos 2.0 y Los Psicomotronic. Además de poner a prueba las capacidades y habilidades de los equipos, las pruebas giran en torno a temas que preocupan a los ciudadanos. En algunas de ellas, el movimiento originado por los concursantes ha sido centro de atención y ha dinamizado zonas como el centro, por ejemplo, con la prueba “Carrera Tensa” del sábado. Están también descubriendo zonas que desconocían, divirtiéndose y trabajando en equipo más que nunca para llegar a la Gran Final.
Para el martes, todavía les falta la prueba de noche, pero seguro que se involucrarán al máximo para obtener los mejores resultados. En el ambiente se palpa el “buen rollo” entre los participantes, que empiezan a percibir el cansancio acumulado de estos días. Ese esfuerzo hace que se generen momentos de convivencia muy especiales y que haya mucho compañerismo entre los grupos. Continúan las sorpresas y quedan todavía muchas jornadas y pruebas hasta llegar al esperado cierre del 31 de julio.








