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Inicio » Editorial

No hay derecho a tanto salvajismo que perjudica a los vecinos

Se han llevado el portón de acceso al parque de Las Palmeras y ha aparecido tirado en el río de Oro

por Redacción El Faro
12/08/2025 08:00 CEST
Portón destrozado

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¿Qué satisfacción puede haber en destrozar el mobiliario urbano? ¿Cómo es posible que unos desconocidos arranquen y se lleven el portón de un parque como el de Las Palmeras sin que nadie oyera ni viera nada? ¿De qué manera se puede explicar que esas instalaciones estén sufriendo ataques vandálicos desde el 19 de junio pasado sin que los vecinos hayan reaccionado ante semejante ejemplo de salvajismo?

Esas son las primeras preguntas que cualquier persona se hace cuando se conoce por la Consejería de Medio Ambiente que el parque de la barriada sufre ataques continuos desde junio pasado, sin que nadie hubiera denunciado nada. Pero, ¿dónde vivimos? ¿Qué ciudad es ésta? Si se sabe que los atentados al patrimonio público son continuados, ¿por qué no se estableció una vigilancia más estrecha en la zona?

El caso de los vecinos también es para nota. No es creíble que quienes habitan en esa urbanización no hayan dicho ni mú porque a buen seguro han visto y callan. Y eso que son los más perjudicados de todos porque, dadas las circunstancias, es evidente que sus hijos no tendrán un buen sitio donde jugar, disfrutar del aire libre y utilizar los elementos infantiles que se habían instalado para su disfrute hace ya tres años.

No es concebible que cosas como esas sigan ocurriendo en la Melilla del siglo XXI. Es que no solo arrancaron el portón, sino que lo tiraron después al cauce del río de Oro, lo cual da cuenta de que se trata de hacer daño porque sí, posiblemente porque se divierten, porque es tanta la falta de educación en valores cívicos de esos individuos que se creen algo frente a otros simplemente porque son más salvajes que quienes les miran o animan al vandalismo.

Melilla está llegando a unos límites ya insoportables. O se ponen medidas contundentes que reconduzcan la situación o la ciudad está abocada al fracaso como sociedad porque cuestiones como las denunciadas por Medio Ambiente no pueden ser en modo alguno consentidas por las autoridades. Algo así merece un castigo que dé una buena lección a quienes la emprenden contra lo que es de todos solo por gusto, porque sí. Y si se tratara de menores, que los padres respondan de semejante bestialidad para que entiendan de una vez que es imprescindible que eduquen y controlen a sus hijos.

Lo que no puede ser es que nadie haya visto nada, que quienes residen justo al lado, miren para otro sitio como si la cosa no fuera con ellos. Hay que empezar a reaccionar y hacerlo con determinación porque el salvajismo no puede ser tolerado en esta ciudad.

 

Tags: Editorial

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Comments 2

  1. Zacarias comentó:
    hace 10 meses

    Esto, da la sensación, que es como la pescadilla que se muerde la cola, donde emboscáis a tantos vigilantes, como tenéis en la Ciudad, o es que pasa como el del chiste, donde en un almacén con material de construcción, tenían un perro guardián, para vigilar el recinto, y donde le ladraba con mucha intensidad a un hombre que iba con frecuencia a comprar, pero un día ocurrió lo inesperado, y es que no escucho ningún ladrido con su presencia, y preguntó al encargado si es que le había pasado algo, a lo que le respondió , que desde que lo habían hecho fijo se tumbaba en un buen sitio y permanecía tumbado.

  2. Zacarias comentó:
    hace 10 meses

    Esto, da la sensación, que es como la pescadilla que se muerde la cola, donde emboscáis a tantos vigilantes, como tenéis en la Ciudad, o es que pasa como el del chiste , donde en un almacén con material de construcción, tenían un perro guardián, para vigilar el recinto, y donde le ladraba con mucha intensidad a un hombre que iba con frecuencia a comprar, pero un día ocurrió lo inesperado, y es que no escucho ningún ladrido con su presencia, y preguntó al encargado si es que le había pasado algo, a lo que le respondió , que desde que lo habían hecho fijo se tumbaba en un buen sitio y permanecía tumbado.

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