Las hermanas de María Inmaculada han acogido durante unos meses a un grupo de unas 60 melillenses que han realizado un curso de empleadas de hogar.
La mejor forma de favorecer la inclusión social de mujeres sin formación y sin recursos es proporcionarles un trabajo que les permita ser independientes a nivel económico y participar de la sociedad en la que vive. Por ello, desde la Viceconsejería de la Mujer, en colaboración con el Ministerio de Sanidad Política Social e Igualdad, diseñaron un curso de empleadas de hogar para un grupo de mujeres en riesgo de exclusión social. Las graduadas de este curso que sean elegidas participarán en una bolsa de trabajo que va a crear la Viceconsejería de la Mujer y las hermanas de María Inmaculada. El consejero de Educación, Antonio Miranda, felicitó a las 60 mujeres que están participado en este curso y que finaliza a mediados de diciembre, así como a las hermanas de María Inmaculada y a los profesores que están impartiendo las clases teóricas y prácticas durante las semanas de este curso. Miranda destacó que este proyecto se ha emprendido gracias a la colaboración del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad que ha aportado el 80% de presupuesto, que en suma, asciende a 60.000 euros. El titular de Educación destacó que este tipo de cursos permiten una formación básica para estas mujeres que han sufrido violencia de género y otras situaciones difíciles en su vida, como la pobreza o la exclusión social. Una guardería para sus hijos En esta visita institucional también estuvo la viceconsejera de la Mujer, Fadela Mohatar, que señaló que el Ministerio es sensible con la realidad de estas mujeres de Melilla. Aunque no confirmó que este curso se vuelva a realizar el próximo año con la financiación del Ministerio, Mohatar aseguró que desde el Instituto de la Mujer, entidad que proporcionó la mayor parte del presupuesto, se conoce el perfil de estas melillenses y la necesidad que tienen de formarse en un ámbito laboral para encontrar un trabajo. Así, apuntó que la intención de la Viceconsejería es seguir apostando por estos programas formativos. Las 60 mujeres que están participado en este programa no han contado con ninguna beca, aunque recibieron un bono de transporte y se creó un aula para acoger a los niños pequeños de las alumnas que no tuvieran con quien dejar a sus hijos. De esta forma, se permitía una conciliación con la vida familiar de estas mujeres. En el curso no sólo han recibido clases y prácticas de empleadas de hogar, sino también módulos sobre igualdad, seguridad en el trabajo, salud, empoderamiento femenino y alfabetización para aquellas que tenían más dificultades con el castellano.








