Melilla vive la temporada de comuniones entre trajes exclusivos y reservas con antelación

Las familias ultiman los preparativos para unas celebraciones que combinan fervor religioso con grandes despliegues de vestuario, banquetes y decoración

Con la llegada de la primavera, Melilla se prepara para una de las temporadas más señaladas para muchas familias: las comuniones. Más allá del acto religioso, estas celebraciones se han convertido en eventos muy esperados que implican meses —e incluso más de un año— de planificación, desde la elección del vestuario hasta la reserva de los salones para los banquetes. Comercios locales especializados y restaurantes de la ciudad han comenzado a notar la intensidad de estas fechas desde hace meses.

Vestidos que marcan estilo y tradición

En la tienda “Bichito”, uno de los referentes de la ciudad en moda infantil, Inmaculada, su propietaria, asegura que el ritmo de ventas se mantiene estable año tras año: “Afortunadamente, siempre se me da bien. Empezamos en 2001 y, 25 años después, seguimos trabajando con fuerza en esto, junto al uniforme escolar, que es otro de nuestros pilares”.

Las madres comienzan a interesarse por los vestidos desde mediados de octubre del año anterior. “Incluso ya tengo una lista de gente a la que tengo que llamar para las comuniones del año que viene”, comenta Inmaculada. Los precios de los vestidos varían notablemente, con una media situada entre los 490 y 500 euros, aunque se pueden encontrar opciones desde los 350 euros hasta modelos que superan los 900.

En cuanto a los estilos, la variedad es cada vez mayor: “Hay vestidos con cortes clásicos, estilo ibicenco, de tul tipo princesita, de corte bollezco... Hay tantos fabricantes que siempre encuentras algo que se ajusta al gusto de cada familia”. En el caso de los niños, se rompe con el tópico del traje de marinero tradicional. “Ahora también se venden almirantes modernos y trajes de calle en colores como celeste, salmón, verde o azulón. Los tejidos también son más modernos, aunque aún hay mamás que piden el clásico de toda la vida”, explica.

Diseños exclusivos y variedad de precios en Novias Farah

Farah, propietaria de la tienda “Novias Farah”, coincide en que las familias comienzan a preparar la comunión con mucha antelación. “Ya estamos en abril de 2025 y nos están preguntando para las comuniones del 2026. Nosotros trabajamos con las colecciones que llegan en octubre y a partir de ahí empieza todo”.

Los precios en su tienda oscilan entre los 250 euros y pueden alcanzar los 1.100 euros en los diseños más exclusivos. Farah destaca la creciente demanda de trajes sencillos pero con detalles diferenciadores, como cinturones y fajines en colores atrevidos: “Hemos vendido en mostaza, gris petróleo, burdeos, rosa empolvado... Ese toque de color gusta mucho”.

Para los niños, aunque el marinero sigue teniendo tirón, los modelos de almirante o los trajes de calle más informales están cobrando fuerza. En Novias Farah no trabajan con alquileres: “Preferimos vender modelos de outlet de otras temporadas por entre 90 y 100 euros, para que todo el mundo tenga acceso a un traje bonito”.

Banquetes con reservas de hasta un año antes

La restauración también se ha visto impactada por la temporada de comuniones. Sanam, coordinadora de eventos del Hotel Melilla Puerto, confirma que tienen todo el mes de mayo reservado desde hace tiempo. “Se cierra con un año de antelación y ya hay reservas para 2026”, asegura. Los menús oscilan entre los 60 y 100 euros, y los clientes pueden traer su propia decoración o dejarla en manos del hotel.

En el restaurante Miguel Benítez, Miguel Ángel indica que todavía les queda algo de disponibilidad, pero las reservas comenzaron ya en diciembre. “Tenemos menús cerrados desde 50 hasta 60 euros, dependiendo del servicio que elija la familia”.

Malika, del restaurante Brabo, explica que ellos aún disponen de algunas plazas, aunque también comenzaron a recibir reservas desde el año pasado. El menú básico para comuniones tiene un precio de 40 euros por persona e incluye seis entrantes, pescado, carne, postre y bebidas, con posibilidad de incluir la tarta que lleven los propios familiares.

Una tradición que resiste, aunque con cambios

Aunque se mantiene la ilusión por la comunión, algunos comerciantes notan una ligera bajada en la demanda por la disminución de niños que participan en la catequesis. “Se nota en las ventas, en las clases de catequesis y en la cantidad de celebraciones”, comenta Farah. Aun así, la preparación meticulosa, la variedad de estilos y la apuesta por una celebración única continúan haciendo de las comuniones uno de los momentos más especiales en la vida de muchas familias melillenses.

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